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El ocaso del Calcio: por qué Italia se convirtió en una liga de extranjeros sin lugar para sus cracks
Con el 68% de futbolistas foráneos en la Serie A y una preocupante falta de recambio, la Azzurra firmó su tercer fracaso mundialista seguido. Radiografía de un sistema que prioriza los esquemas por sobre el talento
Italia sin mundial por tercera edición consecutiva. Foto: archivo
La crisis del fútbol italiano ha tocado fondo. Por tercera vez consecutiva, la Azzurra verá un Mundial por televisión, confirmando que la eliminación ante Bosnia no fue un accidente, sino la consecuencia de un sistema que dejó de apostar por su propia esencia. El diagnóstico de los protagonistas es coincidente: una Serie A colonizada por extranjeros, una formación de juveniles estancada y una rigidez táctica que ha aniquilado la gambeta.
Las cifras son demoledoras. De los 588 jugadores con contrato profesional en la liga italiana, 401 son extranjeros. El caso del Como, equipo sensación dirigido por Cesc Fábregas, es el ejemplo más extremo: cuenta con figuras internacionales como los argentinos Nico Paz y Maxi Perrone, pero solo tiene a un italiano en el plantel, Edoardo Goldaniga, quien apenas sumó 15 minutos en toda la temporada.
Los pilares de la debacle italiana
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El «tapón» de los extranjeros: La falta de minutos para los locales es crítica. Mientras las estrellas de la liga son nombres como Lautaro Martínez (Inter), Kenan Yildiz (Juve) o Luka Modrić (Milan), los delanteros de la selección nacional deben recurrir a Moise Kean (en una Fiorentina que pelea el descenso) o Mateo Retegui, quien ya emigró a la liga árabe.
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La madurez tardía: Giacomo Raspadori, delantero del Atalanta, señaló una diferencia cultural clave: «En Italia, a los 24 años un jugador es considerado joven, pero afuera a esa edad ya tienen 200 partidos como titulares». Esta falta de roce internacional temprano debilita la competitividad de la selección.
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El fin del talento individual: Massimiliano Allegri y otros referentes advierten que el exceso de teoría y los esquemas rígidos (como el predominante 3-5-2) han «devorado» al jugador técnico. Ya no surgen gambeteadores porque el sistema prioriza el orden táctico por sobre la creatividad, lo que deja a Italia sin respuestas cuando el nivel internacional exige desequilibrio.
Intentos de solución y realidad actual
Clubes como la Juventus, el Milan y el Atalanta han comenzado a crear equipos Sub-23 para que compitan en la Serie C (profesional) en lugar de la liga Primavera (juvenil), buscando acortar la brecha física y mental del salto a primera. Sin embargo, estos esfuerzos parecen insuficientes frente a una liga donde el talento nacional es, hoy por hoy, una minoría absoluta.



