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La Guerra de Malvinas desde la trinchera, la verdadera historia

“Bañarse diariamente es casi una utopía en la guerra, se ensucia el pelo y, si está largo, aparecen los piojos. Los de la cabeza no trasmiten enfermedades graves como los del resto del cuerpo, que anidan en la ropa; entre ambos provocan serios trastornos en las personas… “La ingesta de calorías diarias debía rondar entre 4500 y 5000 calorías para un hombre, y se la preparaba en ocho menús distintos para cuatro comidas; te la debían entregar en viandas que pesaban 2,3 kilos, pero de ahí a que llegaran a las tropas había un abismo que no fue siquiera considerado antes de las operaciones y, cuando se lo quiso hacer era tarde; los cielos estaban en poder inglés y los helicópteros no podían arriesgarse para eso, eran para combate… “Una ración así solo la recibíamos cuando ya estábamos prisioneros de guerra de los ingleses. Combatir con la panza vacía no sólo es difícil, puede ser mortal…
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Guerra de Malvinas. Las tropas de infantería pasaron 74 días en el barro. Malvinas desde la trinchera “En Puerto Argentino, nosotros hablábamos de ‘fatearnos’: escaparnos al pueblo a conseguir algo más de comida, porque nos daban, sí, pero era muy insuficiente, o mal preparada. Las lentejas, por ejemplo, salían enteras en las deposiciones, porque no las remojaban. Y no pasar hambre era un problema… cada noche íbamos a los rancheros, los jefes de cocina, para pedirles algo, pero si era muy tarde, no te querían dar. Combatientes durante la Guerra de Malvinas. “Una noche, no llegué a tiempo pero fui igual, y me dieron. Estaba volviendo a mi puesto y los ingleses empezaron a bombardear. Lo primero que vi fue un ‘piletón de extracción de turba’, como llamábamos a los panes de pasto que tenían los kelpers para hacer leña. De un salto me metí entre la turba, pero literalmente salí volando por el aire, por la onda expansiva de la explosión. Mientras iba viendo todo al revés, caí inconsciente… “Cuando desperté, estaba bañado por la comida que había conseguido y sobre unas piedras, rodeado por unos soldados que me querían llevar al hospital. No sangraba, me partía el dolor de espaldas… Cuando volví a mi posición, el cabo me levantó en peso. Lecciones de Malvinas:una huella imprescriptible de la historia argentina “La guerra siguió, después terminó y el dolor de espaldas no se iba. Fui al Hospital Militar, me daban muchas vueltas y me trataban por lumbalgia, pero decían que era ‘siniestrosis’ y hasta me dieron un bastón. Me hacían ir y venir, pero todo seguía así, hasta que fui a un traumatólogo por mi cuenta, y me dijo: “usted tiene tres vértebras sacras rotas”. Todo esto es apenas un pequeñísimo resumen de todo lo que Horacio Angel Maldonado, un veterano de la Guerra de Malvinas en 1982, tiene para contar. Malvinas: La verdadera historia Autor de Las dos heridas de Malvinas, la que provocó la guerra y la que la indiferencia social dejó. La post guerra de Malvinas (1982-2020), el libro ofrece una abrumadora densidad a través de 470 páginas de información, estadísticas, citas periodísticas, testimonios, bibliografía internacional y off the records. En todo ese andamio, nada sobre, pero el autor asegura que ningún político quiso leerlo. Se publicó en 2021… ¿sería una cuestión de ideologías? No, nada de eso. “También se lo dejé a Javier Milei en la portería de la Residencia de Olivos, y ni siquiera figura en el listado público de regalos recibidos, y yo tengo la constancia y el número de recepción”. “No es cuestión de ideologías, fue así en todos los gobiernos que hubo. Quizás por el temor a ver reflejada su inoperancia, su ineptitud y su indolencia”, explica sin medias tintas. Así de claro y sin pelos en la lengua es su libro testimonial. El libro hiperdocumentado de un veterano de la Guerra de Malvinas, Horacio Angel Maldonado. Dice con tristeza que algunos quieren romantizar el patriotismo de los soldados y otros, sacar algunos trapos al sol cada 2 de abril, pero sólo si les conviene; en general, el resto del año todo es soledad para los veteranos de la guerra. “Me siento como una marioneta vieja, como uno de esos títeres de trapo desempolvado el 2 de abril para un homenaje rutinario”, se sincera. “Aunque quiera evitarlo, no puedo, una guerra es algo tan asqueroso que es imposible olvidarla y menos me sale si cada otoño se pone en marcha un lamentable circo patriotero”, tira de frente. Hijo de un albañil y una costurera, Maldonado no anda con vueltas. Fue criado con modestia en una casa de la zona norte del conurbano bonaerense. “Sin lujos y sin agua caliente, pero con sobrada dignidad”, aclara, por más que no sea necesario. Me siento como una marioneta vieja, como uno de esos títeres de trapo desempolvado el 2 de abril para un homenaje rutinario’ » Soldado raso en un regimiento de infantería, volvió de la guerra y tuvo que hacer de todo para encontrar su lugar. “Hoy ando por la vida distinto al resto”, dice. A pesar de eso, fue uno de los impulsores en la lucha por el reconocimiento estatal de lo que vivieron los veteranos que aún se consideran “combatientes” aunque haya cesado el fuego. “Tienen que seguir dando batalla para encontrar un lugar en la sociedad”, le sale con el cansancio de los que tienen que repetir siempre lo mismo, desde hace 44 años. “El año pasado hubo más de 210 muertes de veteranos de Malvinas, y son secuelas de guerra”. Como todos ellos, Maldonado también regresó de la guerra “con la mente turbada de sensaciones y pensamientos desagradables; hasta me fui a vivir solo a una cabaña en medio de la montaña, pero mi cabeza vino conmigo, y me perseguía”. Guerra de Malvinas. Las viandas de 4 comidas diarias estaban, pero por problemas de logística les llegaban a muy pocos. En Malvinas pasó de todo. “La guerra es la máxima expresión humana de la violencia y ahí en la guerra se ven los instintos, aunque muchos digan que el hombre no tiene instintos como los animales, pero haber participado de una guerra me permitió ver cómo afloran” detalla. Guerra de Malvinas. En la imagen, el periodisa Marcelo Rosasco. “Uno puede ser un buen soldado preparado para pelear en la guerra, pero para la muerte y destrucción nadie está preparado, y que uno se pueda acostumbrar a todo eso, es otra historia. No te enseñan a matar, te provocan hasta que generan en vos la reacción para poder matar ante ciertas circunstancias. Tampoco te enseñan a procesar haber matado a alguien. Ojo, tampoco te preparan para rendirte y después aceptarlo…. Y si desobedecés, pueden fusilarte por eso. Nadie te dice cómo va a ser la procesión por dentro”, enumera antes del silencio incómodo. El 14 de junio de 1982 el campo de batalla se apagó. “54 bocas de fuego (obuses) cañoneándonos, los buques… entre 3 y 5 navíos nos bombardeaban (…) los ataques de la aviación de combate y sus helicópteros, y como si faltara algo estaban los fuegos de morteros y las armas antitanque, anti bunker. Todo eso se silenció”, escribió el combatiente Maldonado. No te enseñan a matar, te provocan hasta que generan en vos la reacción para poder matar ante ciertas circunstancias» Ese día fue un caos, recuerda. Les ordenaron replegarse y regresar. Y sin embargo, a poco de llegar, les ordenaron todo lo contrario: volver al frente: “Acá ni reemplazos se podía tener. Soldado herido o muerto, era un soldado menos. Pero en esta guerra ocurrieron hechos que desnudaron la miseria humana de muchos, sin distinción de jerarquías o responsabilidades”. “Eramos tropa de infantería, pero teníamos un cañón de apoyo y lo manejábamos nosotros. Toda la tropa de infantería real se la habían llevado hacia los montes y habíamos quedado nosotros solos. Mirábamos al frente, pero mirábamos todo y a la derecha vimos unos helicópteros ingleses elevándose, saturando con cohetes posiciones argentinas. Patriotismo súbito. Javier Milei ni agradeció ni acusó recibo del libro sobre la verdadera historia de la Guerra de Malvinas que los combatientes le dejaron en la Residencia de Olivos. “Atrás nuestro estaba lo que quedaba de la artillería, que todavía estaba haciendo fuego, y recibíamos todos los bombazos. Pero nosotros teníamos que hacer tiros con visión, no con un obús, no teníamos cómo medir distancias y decidimos: ‘¡tiremos igual! Secretos técnicos y humanos del ARA General Belgrano, el coloso de acero que marcó el rumbo de la guerra “De pronto no había bombardeos, pero los helicópteros venían hacia nosotros, directo. Encima no teníamos radio… ¡otra pelotudez de los superiores! Cuando tenemos el helicóptero a pocos metros de estar encima nuestro, dijimos ‘¡sonamos! Nos detectaron y nos van a sacudir… ¡Vamos a volarlo!’. “Atrás nuestro, alguien venía corriendo hacia nosotros, era el soldado Miguel Angel Trinidad, que nos gritaba: ‘¡no hagan fuego sobre el helicóptero! ¡ No hagan fuego!’… no entendíamos nada… El helicóptero que iba a matarnos pasó sobre nosotros con un trapo blanco. La guerra había terminado. “Salimos del pueblo y caminamos por entre posiciones de combate abandonadas, destruidas, bordeando cráteres de explosiones… Alguien pateó un casco que adentro tenía restos humanos”, describe. Luego, los subieron a un barco para volver a tierra continental. “Llegamos a Puerto Madryn, nos avisan que vamos a desembarcar directamente en el puerto. Ya no me podía calzar, mis pies estaban totalmente hinchados, con lunares negros bien grandes en las plantas y en las puntas de varios dedos. Eso era ‘Pie de Trinchera’. Alguien me había dado unas medias gruesas suaves, lo único grato que recuerdo de aquellos días. “Bajé así, en medias, descalzo y con los jirones del pantalón medio envueltos con cinta adhesiva, de lo roto que estaba. En el muelle se me acercaron para llevarme en silla de ruedas y no quise, les dije que caminaba solo. Me cruzó un oficial, un milico de esos que en su puta vida le había visto la cara a la muerte en combate, y me reprochó que estuviera descalzo. Le respondí con una puteada, no pude evitarlo, él se detuvo con ganas de seguirla, pero se habrá dado cuenta de que era un desubicado, se dio media vuelta y se alejó”. Entre el 12 de abril y el 15 de junio de 1982, el Hospital Militar hospitalizó a 21 combatientes con “síndrome de post-stress traumático”, pero insólitamente no se relacionó su cuadro con el marco bélico» Los soldados que regresaron con vida, debieron continuar con el Servicio Militar Obligatorio, como si hubieran estado de franco.Al poco tiempo, comenzaron a divulgarse casos –muchos casos- de ex combatientes que tenían dolencias muy inusuales para su corta edad: cáncer, diabetes, hipertensión, cardiopatías, obesidad, soriasis. Unos 290 casos entre todas las fuerzas –si no fueron más- tuvieron pie de trinchera, una enfermedad que no es contagiosa, pero asoma por la excesiva exposición al frío y la humedad. Muchos terminaron con amputación total o parcial de sus miembros. Y cayeron piedras sin llovar. También vino a Malvinas el ex Príncipe Andrés. Merecería capítulo aparte el tema del estrés postraumático, que aquí solo tendrá un triste e injusto párrafo. Entre el 12 de abril y el 15 de junio de 1982, el Hospital Militar hospitalizó a 21 combatientes con “síndrome de post-stress traumático”, pero insólitamente no se relacionó su cuadro con el marco bélico. En simultáneo, el Informe Oficial del Ejército Argentino sobre la Guerra de Malvinas dice que se registraron 15 casos de pacientes psiquiátricos en el frente de combate. Desde el día uno, los británicos contaron con profesionales de salud mental ¡“en líneas de combate”! Los argentinos, en cambio, no tenían ni un solo psiquiatra en el Hospital Militar de Puerto Argentino. “Finalizada la contienda, a un ex soldado veterano de guerra que acudía por ejemplo, al Ejército Argentino con un problema de salud mental en los años inmediatamente posteriores, una junta médica le practicaba un interrogatorio tipo película de espías; sólo faltaba que fuera atado a la silla”, ejemplifica el texto en pág. 313. En 2004, 22 años de finalizada la contienda, el Ejército Argentino creó el Primer Centro de Salud Mental para atender a los veteranos. Fue después que el entonces Ministro del Interior, Aníbal Fernández dijera “no podemos tener un muerto más”, comentario en relación a la “carpa verde” que durante casi cuatro meses los aludidos montaron en Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, en señal de protesta. “Ese Centro mantuvo la tónica que se vino aplicando en el Hospital Militar de Campo de Mayo: asistencia terapéutica de escaso resultado, combinada con mucha medicación” (pag 315). Un estudio realizado, entre enero 2005 y diciembre 2009, sobre 546 argentinos tratados en el nuevo Centro sorprendentemente desvincula su patología psiquiátrica de lo que padecieron durante la guerra. Y lo dice hasta con números: “48,9% presenta síntomas no vinculados a la salud mental o casos asintomáticos; 23,6% presentó Trastorno de Estrés Postraumático; 16,3%, con trastornos en su estado de ánimo; y 11,2% padece transformación persistente de la personalidad tras una experiencia catastrófica”. Son muchas las pérdidas, pero una que cayó como rayo en un amplio radio fue el suicidio de Gustavo Andrés Domenichelli, 26 años después de la Guerra de Malvinas, el 13 de junio 2008, un día antes de un nuevo aniversario inútil. Domenichelli tomaba un cóctel de medicamentos psiquiátricos; tenía un informe médico externo que detallaba su patología; asistía a diario al Centro de Salud Mental del Ejército Argentino, pero parece que los partes indicaban que “no demostraba evidencias de algún tipo de dicapacidad psíquica relacionada a la Guerra de Malvinas”. “Ese día, regresó a su casa como tantos otros, saludó a su familia, se encerró en su cuarto y se disparó el mentón. Hoy yace en el Cementerio Municipal de Ezpeleta” (pág 317). Con él el camposanto de Quilmes inauguró un muy destacado sitio para homenajear a los ex combatientes en su viaje por el Más Allá. El lugar hiela la piel; es lo más digno de toda la necrópolis en donde el contexto es derrumbe, desidia, tumbas profanadas, mugre y saqueo. Cientos de historias como éstas se desgranan en el libro de Maldonado, que el soldado pagó de su propio bolsillo, porque ninguna editorial “de las grandes” quiso publicarle al veterano de Malvinas. Tampoco es posible encontrarlo en las librerías; Las dos heridas de Malvinas, la que provocó la guerra y la que la indiferencia social dejó. La post guerra de Malvinas (1982-2020) sólo se vende en Mercado Libre.
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Carrió sobre el caso Adorni: «Es una película de Almodóvar sobre la corrupción, ¿a quién se le ocurre ir en avión privado a Punta del Este?
Elisa Carrió criticó con dureza al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al asegurar que su caso “es una película de Almodóvar sobre la corrupción argentina”.
Al referirse a la escribana de Adorni, Adriana Nechevenko, dijo que era “divina, divina, divina con todas esas explicaciones”.
Maslatón: «En primera viajan los boludos y los cagadores, Adorni es las dos cosas al mismo tiempo»
«Es una corrupción de Almodóvar”
«Es una corrupción de Almodóvar. Si no hubiera estado la escribana… es que el look de la escribana es peor que el look de Karina Milei. Me parece que es lo más bizarro que yo he visto», afirmó.
Cuando se le preguntó si el vocero presidencial era “corrupto”, la líder de la Coalición Cívica-ARI respondió: “Pero obvio. Es el ascenso social por excelencia que yo lo vi en la Cámara de Diputados”.
¿A quién se le ocurre ir en un avión privado a Punta del Este?
Además recordó que en la Cámara Baja “veía que llegaba gente humilde, que está bien que llegue humilde y está bien el ascenso social”.
“Se compraban un buen reloj, primero, y después se empiezan hacer los chetos y les gusta. ´Tenemos que tener una casa en un country, jugar al golf´. Pero todos los nuevos ricos que llegaron a Resistencia que nadie los conocía se hacían socios del golf. Yo no sé por qué pero es así”, relató Carrió al canal de streaming “Gelatina”.
“Entonces ahí vienen y se compran la casa del country porque tienen que jugar al golf, que es un clavo porque después tenés que pagar expensas. Pero no importa estamos todos encarcelados, pero estamos bien. Después no puede vivir ahí, tiene que irse a Parque Patricios, y ahí empieza, y después el amigo lo invita a Punta”, prosiguió.
Y luego se preguntó: “¿A quién se le ocurre ir en un avión privado a Punta del Este?”
Sanción a La Libertad Avanza en Corrientes: multan al partido de Milei por falta de informes de campaña
Elecciones 2027
También consideró que el presidente Javier Milei “no” será reelecto en 2027. Aunque expresó que “mucha gente de clase media se hartó de la corrupción anterior”, porque “fue un autoritarismo ineficaz y populista”, sostuvo que “puede ganar una alternativa” que no sea el kirchnerismo.
“Creo que se están empezando a romper las polarizaciones, lo de Orbán es un ejemplo, se están volviendo a romper las ultraderechas. Las sociedades van de un extremo al otro, pero hay un punto en que vuelven al medio”, aseguró.
Papa León XIV
Al referirse al rol de León XIV en el conflicto de Medio Oriente, Carrió opinó: “Este Papa me gusta porque es callado, habla cuando tiene que hablar. Lo eligió bien Bergoglio”.
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Astronautas maduros son la nueva elección de la NASA
La nueva longevidad no está representada por personas con cirugías estéticas múltiples, sino por los astronautas de la NASA que volviereon hoy a la Tierra, después de 10 días de la misión Artemis II. Aunque luzcan joviales e infatigables, los cuatro tripulantes de la Artemis II rondan los 50 años. Con Reid Wiseman (50), Christina Koch (47), Víctor Glover (49) y Jeremy Hansen (50) se acaban todos los chistes sobre el peso inescapable de la edad. Los cuatro fueron seleccionados entre cientos de postulantes y demostraron que su estado físico y cognitivo es tan bueno como el de cualquier joven de 30. En cambio, los astronautas de las misiones Apolo contaban en promedio con 38 años. En los años 70 todavía se pensaba que el corazón juvenil y el colágeno en las articulaciones tenían un efecto significativo en el desempeño espacial. Hoy se sabe que, aunque los huesos sufran en la microgravedad, Weisman y su equipo fueron una elección perfecta para el rol que desempeñó cada uno.
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Orion en su regreso a la Tierra. Un cuarteto perfectamente ensamblado La selección de los astronautas se hizo dos años atrás, basándose especialmente en sus antecedentes como pilotos y científicos. Ahora se nota que también se tomaron muy en cuenta sus personalidades y su capacidad de trabajar en equipo. “Ellos tienen que vivir y trabajar juntos por días y experimentar retrasos en la comunicación durante el entrenamiento”, explicó a la BBC la psicóloga Susan Charlesworth, con experiencia en la Agencia Espacial Europea. Los 40 minutos que pasaron absolutamente solos en el lado oculto de la Luna confirmaron su madurez y templanza. El cuarteto había tenido que sobrevivir en cuevas de Cerdeña, en planicies antárticas y en el mar de la Florida para prepararse para esta misión. A la hora de descender a 40.000 kilómetros de velocidad a través del espacio y la atmósfera terrestre, este viernes seguramente recordaron todo lo experimentado durante el entrenamiento. Reconocimiento a la edad y el profesionalismo Aunque es difícil ponerse en sus zapatos, durante los 10 días en que estuvieron orbitando la Tierra y la Luna los astronautas demostraron un control férreo de sus impulsos pero, también, una capacidad de disfrute digna de viejos amigos. Los aplausos de millones de personas cuando fueron rescatados, cerca de las 22 hs de Argentina del viernes 10 de abril, sellaron una bienvenida a los tripulantes maduros, y altamente capaces. Tan profesionales y aptos como los jóvenes que antes iban al espacio exterior.
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Golpe de suerte en Virasoro: un correntino ganó más de 700 millones en el Quini 6
La suerte volvió a sonreír a la provincia de Corrientes en el sorteo número 3.364 del Quini 6, realizado este domingo 12 de abril. Un apostador de la localidad de Gobernador Virasoro se alzó con un premio multimillonario tras acertar los seis números de la modalidad «La Segunda», transformándose en uno de los tres nuevos millonarios que dejó la jornada.
La Poceada Correntina: dos ganadores de Capital se llevaron $99 millones cada uno
El ganador correntino se hizo acreedor de una suma exacta de $713.630.458. La boleta de la fortuna fue confeccionada en la Agencia N° 662, situada en la calle Lavalle 2493 de la mencionada ciudad. Los números que le cambiaron la vida fueron: 03 – 08 – 17 – 18 – 32 – 42.
Una coincidencia insólita en Santa Fe
El sorteo de anoche tuvo una particularidad estadística poco común. Además del ganador correntino, otros dos jugadores acertaron la misma combinación en la modalidad «La Segunda».
Lo curioso es que ambos ganadores restantes pertenecen a la localidad de Esperanza, Santa Fe, y realizaron sus apuestas en la misma agencia, ubicada en calle Simón Iriondo al 2900.
Desde La Joaqui a Kapanga: la 49° Fiesta Nacional del Surubí ya tiene grilla oficial
De esta manera, el pozo total se distribuyó entre los tres afortunados, quienes ahora deberán iniciar los trámites para el cobro de sus premios, que sufrirán los descuentos de ley correspondientes por impuestos a los juegos de azar.
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