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Campi y su lado más humano, el secreto solidario que salió a la luz: «No se dice, se hace»

El humorista reveló, casi por accidente, cómo utiliza su talento técnico para transformar la vida de personas que atraviesan situaciones difíciles.Campi demostró que su destreza técnica trasciende el entretenimiento y se convirtió en una herramienta de ayuda social. (Foto: Eltrece)
La versatilidad de Martín «Campi» Campilongo es bien conocida por el público, que durante años ha disfrutado de sus magistrales imitaciones y creaciones de personajes. Sin embargo, en una reciente entrevista en el ciclo Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, salió a la luz una faceta suya que nada tiene que ver con el humor: su labor como artesano de la solidaridad. Durante la charla, el conductor puso el foco en un costado poco difundido del actor: la fabricación artesanal de prótesis de látex para personas que, por diversas enfermedades, han perdido parte de su rostro, como la nariz.Aunque el humorista intentó restarle importancia a la revelación atribuyendo la filtración de la noticia a algún comentario indiscreto de su pareja, Denise Dumas, terminó accediendo a compartir la lógica detrás de esta tarea que realiza sin buscar ningún tipo de crédito.»No se dice, se hace»El caso que terminó marcando un antes y un después en su labor ocurrió cuando fue contactado por una mujer del interior del país. Según relató Campi, la joven le escribió desesperada: su padre había perdido la nariz debido a una afección y, a raíz de la vergüenza, se había encerrado en su casa, negándose a salir o a fotografiarse. Sin dudarlo, el actor le envió varias prótesis hechas por él mismo, iguales a la original y acompañadas de los elementos necesarios para el maquillaje.La respuesta que recibió meses después fue el motor que lo impulsó a seguir: el hombre, tras años de aislamiento, le envió una foto celebrando la Navidad. «Fue tremendo para mí», confesó el humorista, visiblemente conmovido. Para Campi, este tipo de acciones tienen una regla de oro: la discreción absoluta. Al ser consultado por Pergolini sobre por qué mantenía esto en silencio, fue categórico en su filosofía de vida: “Creo que esas cosas no se cuentan. No se dice, se hace”.De esta manera, el artista demostró que su capacidad técnica, esa que utiliza para crear los personajes más disparatados de la televisión, tiene un alcance mucho mayor. Lo que para él es un conocimiento adquirido por oficio, para otros representa la oportunidad de recuperar la autoestima y volver a conectar con el mundo. Sin buscar aplausos ni cámaras, Campi reafirmó su postura: si tiene la herramienta y el talento para aliviar el dolor de un desconocido, la ayuda se vuelve un deber.