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Dante Spinetta recordó su charla con Luis Alberto para dejar el colegio: «Fue un poco más violento»




El músico visitó a Mario Pergolini en Otro día perdido y recordó el pacto que selló con su padre a los 16 años.Dante Spinetta recordó ante Pergolini la exigencia de su padre para permitirle dedicarse de lleno a la música en su adolescencia.
A los 16 años, Dante Spinetta ya no era un adolescente común; tenía dos discos grabados y las noches divididas entre los escenarios y los bancos del colegio. En una charla distendida con Pergolini en eltrece, el ex integrante de Illya Kuryaki recordó cómo la doble vida se volvió insostenible. «Llegaba y me dormía toda la clase literal en el banco», confesó. Fue en ese momento de quiebre cuando surgió la charla con su padre, Luis Alberto Spinetta, quien aceptó que su hijo dejara la educación formal, pero con una advertencia que Dante hoy recuerda entre risas y respeto: «Fue un poquito más violento. Me dijo: ‘Si no te veo tocando la guitarra todo el día, patada en el culo, al colegio no’».El compromiso no fue una metáfora. Dante cumplió su promesa practicando entre seis y ocho horas diarias, una intensidad que incluso le derivó en una tendinitis crónica. «Me tuvieron que llevar al médico, me dolía», relató, comparando su lesión con el «codo de tenista» debido a la obsesión por perfeccionar su técnica. Para el «Flaco», la música no era un hobby, sino una disciplina que requería una entrega total; si el instrumento no ocupaba cada minuto de su jornada, el regreso al aula sería inmediato.El camino hacia «Chaco» y la producción propiaEse tiempo de encierro y cuerdas no solo forjó al guitarrista, sino también al productor multifacético que conocemos hoy. Durante esos años de «obsesión» musical, Dante empezó a experimentar con la creación de beats, a manejar el bajo y los teclados, sentando las bases de lo que poco después sería una revolución en el sonido local. De hecho, recordó que el disco Chaco, un hito del rock y funk nacional, fue el resultado de ese proceso de maduración técnica y artística.»Fue una producción cien por ciento nuestra», destacó sobre el trabajo que realizó junto a Emmanuel Horvilleur tras haberle demostrado a su padre que la música era su verdadero destino. La historia de Dante muestra que, en la casa de los Spinetta, la educación pasaba por el rigor creativo: la escuela podía ser la música, siempre y cuando se estuviera dispuesto a tratarla cómo una disciplina.La fe y el misterio detrás de «DÍA 3″Más allá de su pasado, la charla también derivó en el presente espiritual del músico, quien se encuentra promocionando su álbum DÍA 3. Dante sorprendió al revelar su costado católico y cómo esta creencia influyó directamente en el concepto de su nueva obra. «El número 3 me da vueltas hace mucho, tiene que ver con Dios y son cosas a las que uno se aferra», explicó el artista, quien lleva tatuadas varias cruces y mantiene una devoción especial por la Virgen de Guadalupe.Para el guitarrista, la religión y el escenario están conectados por una energía mística que lo ayuda a procesar la ausencia de sus seres queridos. Tras haber enfrentado la pérdida de sus padres y de amigos que partieron antes de tiempo, Dante desarrolló una espiritualidad que hoy es su sostén. Incluso aclaró un mito familiar: a pesar de que Luis Alberto inicialmente no quería bautizarlo, finalmente recibió el sacramento y decidió seguir esa tradición con sus propios hijos, consolidando una búsqueda de fe que lo acompaña hasta el día de hoy.