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Carola Reyna recordó el momento de cuando fue chofer de Jorge Luis Borges, a sus 18 años
Reveló que lo trasladó por el caos porteño en un Fiat 600 a los pocos días de haber obtenido su licencia de conducir.
Carola Reyna recordó la travesía automovilística que compartió junto a Jorge Luis Borges en sus años de juventud.
El living nocturno de Mario Pergolini se transformó en el escenario de una revelación histórica y cargada de nostalgia literaria. Carola Reyna asistió como invitada al piso de Otro día perdido (eltrece) y, ante la curiosidad del conductor por una vieja fotografía junto a Jorge Luis Borges, terminó desenterrando una de las vivencias más insólitas y desconocidas de su adolescencia. La actriz repasó con humor y emoción el día en que, siendo apenas una estudiante, le tocó ponerse al volante para trasladar al autor de El hacedor por las calles de Buenos Aires.
La odisea ocurrió cuando Reyna acababa de cumplir sus 18 años y asistía a un taller literario coordinado por Félix “Grillo” della Paolera, a quien definió como un personaje maravilloso que disfrutaba de hacerle chistes a la vida. Con total naturalidad, el director le encomendó la misión de pasar a buscar al prestigioso autor por su domicilio para sumarlo a una reunión con los alumnos. “Yo hacía una semana había sacado el registro y manejaba un Fiat 600, en el que Borges se tuvo que subir en el asiento de adelante, por supuesto”, rememoró la invitada entre las risas de Agustín «Rada» Aristarán y Evelyn Botto.
La increíble anécdota de Carola Reyna con Jorge Luis Borges:
«Lo llevé en mi Fiat 600 y me hablaba de los signos».#OtroDíaPerdido pic.twitter.com/sASy9vfgtv
— OTRO DÍA PERDIDO (@otrodiaperdidok) May 29, 2026
El temor de terminar en las portadas de los diarios
La travesía implicó meter el pequeño vehículo en el caótico tránsito de la calle Maipú, rodeados de colectivos, lo que le sumó una enorme dosis de nerviosismo a la inexperta conductora. «Iba con la presión de no cometer ningún error; pensaba: ‘Si choco, salgo en todos los diarios diciendo: Maté a Borges‘», bromeó Carola sobre el pánico que sentía al resguardar la vida del máximo exponente de las letras argentinas. La actriz relató detalles minuciosos de aquella tarde, describiendo el aspecto pulcro del escritor, quien ya estaba ciego y dependía de sus asistentes, lo que le permitió a ella observar con fascinación cada uno de sus movimientos cotidianos.
Lejos de mantenerse en silencio, el trayecto hacia la plaza Vicente López se transformó en una clase magistral en vivo, donde el autor desplegó sus tópicos más recurrentes. «Me hablaba de los signos, de los espejos, todos sus temas. Posta», aseguró Reyna. El momento culminante del viaje se dio al ingresar a un estacionamiento subterráneo recién inaugurado en la zona, una estructura que inspiró de inmediato al intelectual: “Él me decía: ‘Los laberintos urbanos, los laberintos subterráneos‘. Fue muy genial tener a Borges en vivo repasando sus obsesiones en un viaje tan breve», subrayó la artista, quien en esa época ya escribía poesía.
La historia con el emblemático escritor sumó un segundo capítulo años más tarde, cuando ya consolidada en su profesión volvió a encontrarse con él, inmortalizando el momento en la fotografía que disparó la charla en el estudio. Reyna recordó que tras esa segunda reunión compartieron un almuerzo comiendo fideos en un restaurante cercano a la casa del autor. «Él estaba muy nervioso porque al día siguiente se iba de viaje con María Kodama. Fue muy inspirador para mí«, concluyó Carola, confesando que la literatura y la música siguen siendo sus grandes pasiones frustradas y que el contacto humano con Borges marcó para siempre su sensibilidad artística.



