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«Campañas de acoso»: el estallido del Atlético de Madrid contra el Barcelona por los rumores de Julián Álvarez
Ante las versiones de una oferta millonaria por el delantero argentino, la entidad madrileña desmintió los contactos de una forma inédita en redes sociales. El club declaró intransferible al cordobés y atacó la ética institucional de la dirigencia blaugrana
El Barcelona quiere a la araña. Foto: archivo
El mercado de pases del fútbol europeo sumó un capítulo de máxima tensión y ribetes insólitos este viernes. El Atlético de Madrid desató una verdadera guerra institucional contra el FC Barcelona a raíz de los fuertes rumores que vinculaban al delantero argentino Julián Álvarez con el conjunto catalán, incluyendo una supuesta oferta rechazada de 100 millones de euros y un preacuerdo con el futbolista. Lejos de emitir un desmentido tradicional, la dirigencia «Colchonera» optó por la sátira extrema en sus redes sociales antes de lanzar un durísimo comunicado formal contra su rival de LaLiga.
A través de su cuenta oficial en la plataforma X, el club madrileño parodió las publicaciones del periodista especializado Fabrizio Romano y su famoso latiguillo «Here we go». Mediante montajes fotográficos, el Atlético anunció «fichajes» irónicos de las estrellas culés Lamine Yamal, Pedri y Raphinha, detallando insólitas contraofertas que incluían entradas para el concierto de Bad Bunny, suscripciones al diario ABC, bolsas de pipas y el préstamo de supuestos jugadores inexistentes. Tras el revuelo y las miles de interacciones de los fanáticos, la cuenta advirtió que solo les tomó cinco minutos crear ese engaño para demostrar cómo se altera la realidad, rematando con un directo: «No creas todo lo que ves, sobre todo si está relacionado con el Barça».
Sin embargo, la estrategia digital mutó rápidamente hacia una postura corporativa sumamente severa. En el cierre de la secuencia, el Atlético de Madrid denunció públicamente estar sufriendo una «campaña de acoso y derribo» sobre la figura de la «Araña» Álvarez mediante filtraciones interesadas y noticias falsas para desestabilizar al jugador antes del Mundial. El descargo elevó la temperatura del conflicto al recordar de forma explícita el «Caso Negreira» y las polémicas financieras del Barcelona, sentenciando que a la entidad rojiblanca jamás se le ocurriría «tener a sueldo al vicepresidente de los árbitros o recurrir a favores políticos para inscribir a jugadores», cerrando la publicación con un tajante pedido de «respeto y valores».



