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Regionales

Después de 37 años cuidando la fauna neuquina, Erasmo Araya ya tiene su oficina en El Cholar



El gobernador Rolando Figueroa encabezó la inauguración de la nueva sede de Guardafauna durante el aniversario de la localidad en mayo pasado. Para Araya, nacido y criado en El Cholar, el espacio representa mucho más que un edificio: es el reconocimiento a casi cuatro décadas de trabajo recorriendo campos, ríos y caminos del norte provincial.

Erasmo Araya conoce cada rincón del norte neuquino. Allí nació, formó su familia y construyó una vida dedicada al cuidado de los recursos naturales. Con casi cuatro décadas de experiencia como guardafauna de la provincia del Neuquén, dentro de sus funciones actuales recorre extensos territorios, acompaña a pobladores, realiza controles y transmite la importancia de proteger la fauna de la región.

“Hace 37 años que estoy como guardafauna. Siempre trabajé en el norte neuquino. Es un trabajo hermoso, muy lindo. En todos estos años he aprendido un montón”, expresó.

Ese camino, marcado por la vocación y el compromiso, tuvo un momento especial con la inauguración de la nueva oficina de Guardafauna en El Cholar, encabezada por el gobernador Rolando Figueroa como parte del aniversario de la localidad, en mayo pasado. La obra permitirá fortalecer la presencia del Estado provincial, mejorar las tareas de fiscalización y brindar un espacio propio para la atención de la comunidad.

Para Araya, la apertura de la sede significa un logro y un reconocimiento a la labor. “Somos tres guardafaunas en esta zona y estamos más que contentos porque hoy tenemos nuestra oficina. Fueron muchos años esperando un espacio propio”, destacó.

Y agregó: “Antes la gente que venía a preguntar algo nos tenía que buscar en la calle, en la casa o en la camioneta. En algunas oportunidades la municipalidad nos alquiló alguna oficina, pero siempre andábamos de prestados”.

La nueva sede dependerá de la dirección provincial de Fauna. Desde allí se realizarán controles vinculados a la caza, la pesca, el tránsito de productos forestales y la protección de la fauna silvestre. También será un punto de encuentro para fortalecer la educación ambiental.

“La oficina significa un cambio muy importante. Ahora la gente puede decir ‘voy a la oficina de Fauna’, como quien va a cualquier otra institución”, sostuvo Araya.

La cercanía con la comunidad y especialmente con las nuevas generaciones forma parte central del trabajo. “Tenemos material para que vengan a buscar a la oficina y también para llevar a las escuelas. Los chicos pueden acercarse, preguntar sobre fauna y conversar con los guardafaunas”, expresó.

“Cuando nos llaman de alguna escuela vamos a dar charlas, tanto acá como en algunas escuelitas de campo”, agregó.

Araya habla del territorio no sólo como trabajador, sino como parte de él. “Soy nacido y criado en El Cholar. Tengo mi familia acá, mis hijos están acá y mis compañeros de trabajo también son de acá”, contó.

Sobre la riqueza natural que protege desde hace casi cuatro décadas, detalló: “En esta zona tenemos choique, guanaco, puma, piches y ciervo. En los últimos años se ha visto más fauna cerca de algunos sectores. No sé si será por todo el movimiento que hay en otras zonas, por los ruidos y la actividad, pero los animales se han ido desplazando”.

“Cerca del pueblo también han llegado más choiques y guanacos. Se ha visto que la fauna ha crecido un poco más”, agregó.

El trabajo diario implica cubrir una amplia extensión territorial, principalmente durante las temporadas de mayor circulación turística. Según explicó, una de las principales problemáticas continúa siendo la pesca ilegal.

“Las infracciones más graves que tenemos son con la pesca ilegal. Tenemos ríos muy importantes como el Trocomán, el Reñi Leuvú y el Neuquén, con muy buena pesca”, dijo y explicó que en esa tarea también articulan controles con otras instituciones. “Hacemos controles de ruta junto con Gendarmería y Policía”, indicó.

“Hemos tenido secuestros importantes de truchas y también de elementos de pesca. A veces no es todo lindo porque el furtivo por ahí lo toma mal, pero uno está cumpliendo con su trabajo”, indicó.

La construcción de la oficina fue ejecutada por Corfone SA, con sistemas adaptados a las condiciones climáticas de la cordillera neuquina. La inversión se concretó con recursos provenientes de la venta de permisos de pesca, mediante un esquema de reinversión destinado a fortalecer los servicios de control ambiental.

Después de tantos años de trabajo, Araya considera que los controles y la educación permitieron generar cambios. “También la gente va tomando más conciencia a través de las charlas en las escuelas y del trabajo que se hace”, consideró.

Con 37 años dedicados a proteger la fauna del lugar donde nació y eligió vivir, resume su compromiso con una idea sencilla: “El mensaje para la comunidad es que sigamos cuidando los recursos que son nuestros, para poder disfrutarlos en el buen sentido de la palabra”.