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Las profundas y divertidas confesiones de Leo Montero con Mario Pergolini

El conductor visitó el piso de Otro día perdido en eltrece y debatió con humor sobre el futuro de la alimentación y el activismo.
Leo Montero combinó anécdotas de su carrera deportiva con una firme postura sobre el veganismo.
La pantalla de eltrece fue testigo de un ida y vuelta tan divertido como reflexivo. Leo Montero pasó por el living de Otro día perdido y, en una charla descontracturada con Mario Pergolini, repasó su militancia por los derechos de los animales y los hábitos cotidianos que rigen su vida. El encuentro contrapuso dos miradas bien marcadas: mientras el anfitrión reconoció su histórica resistencia a las mascotas —revertida únicamente por la llegada de una gata que adoptó su hija—, el invitado repasó una infancia rodeada de perros que terminó actuando como el puntapié inicial para un drástico cambio en su filosofía alimentaria y de consumo.
“Me gustan todos los animales. Si por mí fuera, me encantaría vivir en Buenos Aires pero salir y abrazarme una vaca, un chancho”, sinceró el periodista cordobés para trazar una clara distinción entre el proteccionismo de mascotas tradicionales y el veganismo integral, un compromiso que asumió para erradicar de su rutina cualquier tipo de derivado que involucre el padecimiento de las especies en la industria alimenticia. “El vegano ya incluye los derivados y todo el maltrato que hay para derivar del animal la comida. No me quiero poner goma, pero es un poco eso”, argumentó en la señal televisiva.
El futuro de la carne cultivada y el debate sobre la sustentabilidad
La conversación sumó rigurosidad científica cuando Pergolini aportó el caso de su hija vegetariana, quien estaría dispuesta a consumir carne sintética siempre y cuando no implique el sacrificio de un ser vivo. Montero coincidió plenamente en que los laboratorios biológicos representan el horizonte inevitable para mitigar la destrucción ambiental que produce la ganadería tradicional en el planeta.
“El mundo de primer mundo va camino a eso. Seguramente ni vos ni yo lo veamos, pero en unos 40 o 50 años, sin matar animales y con la toma de un pedacito de ADN, se reproducirán en millones hamburguesas, carne y todo del mismo animal sin matarlos ni criarlos. Cuando escuchás alguna frase que dicen ‘el veganismo va a salvar al mundo’ es por eso”, dijo el conductor.
Sin filtros: la anécdota de su pasado en el básquetbol xeneize
El clima de debate social mutó rápidamente hacia las risas generalizadas cuando Montero desclasificó un hábito personal sumamente llamativo que arrastra desde finales de la década del noventa y que guardaba bajo absoluto hermetismo.
El animador confesó sin rodeos que detesta utilizar ropa interior en su vida cotidiana: “Yo no sé cómo ustedes usan calzoncillos. No entiendo a la gente que usa, todo apretado el huevero ahí”, disparó con soltura. Recordó que la costumbre nació en 1998, cuando se desempeñaba en la Primera de básquetbol del club Boca Juniors: “Durante una semana seguida me olvidé el calzoncillo después de los entrenamientos. Me bañaba y me iba con lo que tenía, bermuda y sin nada, y como que me gustó”, detalló. Ante la repregunta de Pergolini sobre cómo hacía para disputar los partidos oficiales en el gimnasio, Leo fue tajante: “Juego sin nada“. Además, aclaró que en el verano dejó atrás las zungas pero mantiene su rechazo por los shorts largos de surfista, optando siempre por trajes de baño cortos.
El remate de la entrevista abordó las repercusiones sentimentales que esta singular rutina le trajo en su juventud al momento de encarar una primera cita romántica. “Sí, me lo han comentado. Como un ‘ah, ya viniste preparado’. Era más joven”, cerró el invitado entre risas, demostrando que su autenticidad se mantiene intacta tanto para debatir las complejidades del ecosistema global como para reírse de sus propias mañas de vestuario.




