Política
La estrategia de las «adhesiones»: el plan de la Casa Rosada para licuar al PRO y golpear al PJ en las urnas

“A mí no me van a correr como a Macri. Les voy a volver a ganar”. La frase, repetida por el presidente Javier Milei ante decenas de interlocutores en los últimos días, funciona como el motor de un agresivo plan político y económico diseñado en la Casa Rosada. El objetivo de máxima es pavimentar el camino hacia la reelección, estructurando una estrategia que incluye negociaciones directas con los gobernadores de la denominada «casta» política, considerados ahora invitados de honor en la ingeniería electoral del oficialismo.
La urgencia del Ejecutivo responde a mediciones internas que encendieron las alarmas entre los armadores de La Libertad Avanza (LLA). Los sondeos oficiales revelan que la imagen negativa de Milei se mantiene en niveles altos, superando incluso a la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, observan con recelo como una potencial competidora interna.
Ante este panorama, el Gobierno decidió acelerar el desplazamiento de Manuel Adorni, ordenar las variables financieras y desplegar un esquema de pinzas para neutralizar un eventual crecimiento del peronismo.
Escuelas de dirigentes y el fin de las primarias
El despliegue de la Casa Rosada combina el trabajo territorial con la presión legislativa en el Congreso. Mientras Karina Milei recorre el país consolidando la marca partidaria pura —con lanzamientos recientes en la Ciudad de Buenos Aires y Misiones—, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, concentra sus esfuerzos en una única misión: eliminar o suspender las elecciones PASO.
En Casa Rosada están convencidos de que quitar del medio las primarias significará un golpe de nocaut para la reorganización interna del PJ. Para robustecer el control de los comicios sin depender de las estructuras del PRO, los operadores libertarios apuran el financiamiento de fiscales propios:
“Necesitamos militantes que salgan a la calle, más allá de las redes. Necesitamos fiscales para no depender de acuerdos con lo que queda del PRO. Necesitamos gente”, sintetiza un operador clave del espacio oficialista a Infobae.
La ingeniería de las «adhesiones» en la Boleta Única
Para convencer a los mandatarios provinciales de aportar sus votos en el Senado para sepultar las PASO, los hermanos Menem diseñaron un mecanismo técnico adaptado a la nueva Boleta Única de Papel (BUP). En el oficialismo rechazan el término «colectoras» y prefieren denominarlas «adhesiones», un juego de palabras que busca evitar el estigma político de los viejos armados bonaerenses.
El sistema bajo análisis funcionará de la siguiente manera dentro de la misma papeleta:
Casillero principal: la figura de Javier Milei liderará la parte superior de la boleta junto a la lista oficial de candidatos legislativos violetas puros.
Vías de acople: debajo de la nómina oficial, se habilitará un espacio físico para un máximo de dos listas de «adhesión» integradas por candidatos de la UCR, el PRO o partidos provinciales que decidan traccionar votos para la postulación presidencial de Milei.
El premio oficial: a cambio del respaldo legislativo para suspender las PASO, la Casa Rosada ofrecerá un compromiso de fuerte impacto político: no presentar candidatos libertarios a gobernador en los distritos de los mandatarios aliados, despejándoles el camino en sus propios territorios.
El pragmatismo de la propuesta divide aguas en el peronismo del interior. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, sinceró la encrucijada del PJ dialoguista al señalar que en su provincia «el 50% quiere que acordemos con Nación, el 9% que nos distanciemos y el 30% que dialoguemos». Sin embargo, en los bloques aliados persiste el temor a quedar atados formalmente a la suerte del Gobierno nacional antes de tiempo. “Nos llevan ahora con una foto de relanzamiento y renovación, pero andá a saber cómo estamos en marzo del año que viene”, advierte una senadora norteña vinculada a la oposición.
El blindaje de «Toto» Caputo y la sombra de Jorge Brito
En el plano económico, la prioridad absoluta del Palacio de Hacienda es blindar el año electoral de cualquier tipo de volatilidad cambiaria o corrida cambiaria, postergando a un segundo plano el nivel de actividad y la recuperación de los salarios reales. El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, ratificó que el programa financiero cuenta con un exceso de financiamiento para cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda del próximo año.
Caputo calificó la estrategia oficial como «muy conservadora» y abrió la puerta a una eventual salida a los mercados internacionales de crédito entre este año y el próximo como una alternativa viable. Según los analistas cercanos al oficialismo, el principal freno para el financiamiento privado radica en el temor del mercado a un regreso del peronismo que fuerce una reestructuración de los títulos públicos.
En el tablero de la oposición, los movimientos preventivos se multiplican de cara al escenario de fragmentación que vaticinan en el peronismo. Dirigentes como Máximo Kirchner ya calificaron la deuda como «impagable», mientras que en el sector empresarial cobra fuerza la figura del presidente de River Plate, Jorge Brito.
En el Círculo Rojo trazan paralelismos entre el ascenso de Brito y la prehistoria política de Mauricio Macri: ambos llegaron a la presidencia de los clubes de fútbol más importantes del país a edades tempranas (Macri a Boca con 36 años, Brito a River con 42), provienen de familias empresariales de alta influencia y cuentan con autonomía financiera para financiar una estructura nacional. En los despachos oficiales sospechan que el peronismo y sectores desencantados del PRO apuestan a una fragmentación de la centroderecha en tres vías —libertarios, el PRO puro y un espacio alternativo ligado a Victoria Villarruel— para disputar el poder real.





