Política
La columna del Mono Navarro Montoya: Argentina ganó mucho más que una semifinal, confirmó que este equipo ya es eterno

La Selección Argentina volvió a demostrar por qué ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol. En una semifinal cargada de tensión, derrotó a Inglaterra 2-1 con una actuación que fue creciendo con el paso de los minutos hasta transformarse en un triunfo tan épico como merecido. Más allá del resultado y de lo que ocurra en la final, este equipo de Lionel Scaloni volvió a dejar una huella imborrable por su juego, su personalidad y su capacidad para imponerse incluso en los escenarios más exigentes.
Ni aún en desventaja, el seleccionado perdió el control emocional ni futbolístico del partido. Con paciencia, circulación y convicción, fue inclinando la cancha hasta someter a un rival que terminó refugiado frente al arco de Jordan Pickford.
La gran fortaleza de esta selección volvió a quedar expuesta. Tiene una identidad futbolística muy definida, basada en la posesión y el protagonismo. Pero cuando el juego no alcanza, aparece otro rasgo que la distingue: un carácter inquebrantable para sobreponerse a la adversidad. Esa combinación de calidad técnica y fortaleza mental explica por qué muchos ya la consideran la mejor selección argentina de todos los tiempos.
En ese contexto, Lionel Messi volvió a ofrecer una función para la historia. Como tantas veces, comenzó administrando energías, caminando, observando, esperando el momento indicado para golpear. Cuando encontró espacios sobre la derecha, el partido cambió definitivamente. Desde allí empezó a desequilibrar a una defensa inglesa incapaz de descifrarlo. Primero asistió a Enzo Fernández para el 1-1 y luego a Lautaro Martínez, en una acción propia de un futbolista irrepetible.
El triunfo también dejó un mensaje que trasciende el resultado. Scaloni lo resumió con claridad antes y después del partido: Argentina e Inglaterra protagonizan un clásico especial, cargado de historia, pero solo sigue siendo un partido de fútbol.
Ahora todas las miradas apuntan a la final frente a España. El conjunto europeo llega como un rival de enorme jerarquía, sólido, compacto y con un funcionamiento colectivo que lo convierte en uno de los mejores equipos del torneo. Con Rodri como eje y el desequilibrio de Lamine Yamal, será un desafío de máxima exigencia para la Albiceleste.
Pero si algo dejó esta semifinal es una certeza difícil de discutir. Esta Selección ya pertenece al patrimonio emocional del fútbol argentino. Su identidad, su juego, su corazón y la influencia permanente de Messi la han convertido en un equipo que desafía cualquier discusión. Podrán existir preferencias o diferencias de opinión, pero negar la calidad de este grupo y del trabajo de Scaloni, sería desconocer una realidad que el mundo entero ya contempla.
Dicen que la difamación es el precio que se debe pagar por el éxito. Cuando desde algún lugar no se reconoce a este proceso, es porque hay necedad. Esta es una Selección que desde hace años es la mejor del mundo, no solamente por lo que ha ganado, sino porque es un gran ejemplo de comportamiento.
No necesita hacer trampa ni agredir al rival. Lo que trata de hacer es simplemente ser mejor que el otro.Durante mucho tiempo en la Argentina se creó aquella falacia de que para ganar vale cualquier cosa. Esta Selección demostró que a partir de la resiliencia, de la cultura del trabajo, del esfuerzo y la dedicación, todo es posible.
Es tan claro el mensaje que da esta selección, porque durante mucho tiempo hubo cierto debate acerca de qué es lo que hay que hacer para ganar. Y como algunos quisieron convalidar la trampa, aquello de ganar de cualquier manera o de cualquier forma, se generó una confusión. Pero esta selección viene dando un mensaje muy contundente.
Lo importante es el camino, eso es lo que tenemos que tener premisa. Cómo lo recorremos. Más allá de cómo termine todo esto y emerja la palabra fin, lo único que va a aparecer de parte de todos nosotros serán aplausos, agradecimiento y una gran ovación porque realmente esta Selección nos han hecho disfrutar del viaje.





