Política
Dejó su trabajo en la Ford, en el conurbano bonaerense, y montó su propia fábrica en la Patagonia

Una crisis suele ser la puerta de entrada a una oportunidad, a un camino nuevo, o al nacimiento de una historia que se escribe diferente. Ese suele ser el factor común en la mayoría de las historias de éxito. También es la de Daniel González, fundador de Electro Bandy, una fábrica de artículos de PVC para instalaciones eléctricas y plomería radicada en la ciudad de Comallo.
Oriundo de José C. Paz, en el corazón norte del conurbano bonaerense, González se desempeñó por años en la planta de la empresa Ford en la localidad de Pacheco. A fines de la década del ‘90 la crisis desatada por el “efecto tequila” comenzó a golpear la actividad automotriz a nivel nacional y tocó a Daniel de forma personal.
Una fábrica en medio de la comarca andina. Electro Bandy produce artículos inyectados con PVC.
“No había laburo. La empresa no nos despedía, pero nos dejaba cesantes. Seguíamos cobrando el sueldo, pero yo ya me había cansado de siempre esa inestabilidad ahí en la fábrica. Todos los años sobraba gente” rememora González.
La incursión en el mercado de los insumos eléctricos
Fue en ese contexto de incertidumbre que Daniel conoció a una persona que fabricaba cables, y se decidió a capitalizar el tiempo libre. “Cuando estábamos cesanteados salía a vender cable, a rebuscármela. Y empecé a crecer, los clientes me pedían otros productos”, recuerda Daniel de aquella época.
Ese crecimiento natural rápidamente lo introdujo en un sector que desconocía, y le permitió ampliar su red de contactos y su cartera de productos.
Daniel González tiene 57 años, y es oriundo de José C. Paz. Tras dejar su trabajo en la planta de Ford en Pacheco, se mudó a Dina Huapi en el 2003, y junto a su esposa y sus tres hijos fundó Electro Bandy.
“Esa misma persona que me introdujo en el negocio, el de la fábrica de cables, me fue llevando a otras fábricas, me presentaba y él me salía de garante”, añora González.
Un cambio radical: dejarlo todo y mudarse al sur
Más allá de su crecimiento comercial, el escenario seguía siendo difícil por la inseguridad y en el año 2003, González junto a su esposa y sus tres hijos tomaron una decisión que lo cambió todo: dejaron el conurbano bonaerense para radicarse en Dina Huapi. Fue así que nació Electro Bandy, una distribuidora que les permitió continuar con la venta de elementos y herramientas de electricidad, a lo que luego se sumaron artículos de pintura y plomería.
Llegado el 2018, Daniel seguía inquieto por la necesidad de hacer algo más. “Yo siempre tuve el sueño de fabricar algo” asegura.Ese ímpetu emprendedor encontró su corolario en la localidad de Comallo.
“El intendente Raúl Hermosilla, me incentivó a que radiquemos una fábrica en la ciudad, y me decía ‘yo te vendo un terreno, venite a Comallo’”, recuerda Daniel.
En construcción. La fábrica que Electro Bandy montó en Comallo.
Un crédito que le ofreció su hermana destrabó la ecuación para construir un galpón en Comallo y comprar la primera máquina, inyectora de PVC. Fue así que González dejó el negocio de Dina Huapi en manos de sus hijos y bajo el mismo nombre, Electro Bandy, inició su recorrido como pyme industrial.
“Siempre soñé con fabricar algo. Un crédito me permitió construir la fábrica y hoy vendemos lo que fabricamos”. Daniel González, fundador Electro Bandy.
Desde una localidad remota de la línea sur de Río Negro, Electro Bandy fabrica las cajas rectangulares u octagonales para empotrar en la pared en las instalaciones eléctricas, baldes de albañil, conectores curva y algunos accesorios de PVC para los caños de cloaca.
“Ya tenía los clientes, o sea que era cuestión de fabricarlo y venderlo. Y de poder ganar clientes a los que yo no le podía vender por competitividad de precio trayendo desde Buenos Aires”, explica González.
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Producto terminado. Utilizando PVC, Electro Bandy produce baldes de albañil, cajas de instalación eléctrica y codos para caños cloacales.
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Desde arriba. La inyectora de PVC instalada por Electro Bandy.
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Pyme industrial. La planta de Electro Bandy produce 400 piezas por hora.
Con una producción que llega hasta las 400 piezas por hora, la empresa que nació de aquella crisis a fines de los ‘90 hoy provee a toda la comarca andina.
Mediante una cadena de distribución propia, Electro Bandy llega hoy a todas las localidades a la vera de la Ruta 40, Bariloche, El Bolsón, El Hoyo, Puyén, Cholila, Esquel, y hacia el norte a Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Junín, y Aluminé.





