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De Gaulle, Gelbard y otros desarrollistas

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1. Siendo dos políticos completamente distintos, Néstor Kirchner y Mauricio Macri comparten una autodefinición: “en economía soy desarrollista”. Obviamente, en la Argentina de los últimos cien años “desarrollismo” es un concepto que tiene múltiples resonancias. Resonancias que en el país gobernado por Javier Milei, en el país en el que Javier Madanes Quintanilla decide cerrar su empresa de neumáticos FATE, en el país de la “destrucción creativa” son potentes. El desarrollo, ese al que aspiraban Néstor, Macri, Arturo Frondizi, seguramente Juan Perón, necesita volver a estar en el eje de la discusión política, especialmente entre quienes tienen una mirada diferente a la de LLA. ¿Qué significa en la era de la inteligencia artificial? ¿Qué significa en tiempos de lo que podríamos denominar el teorema de Warren Buffet: “La lucha de clases se siguió peleando, y nosotros los ricos vamos ganando?” 2. La respuesta, una respuesta posible, la dio Friedrich Merz, el canciller alemán, del partido de centroderecha alemán, la CDU, en la última conferencia de seguridad europea. Su discurso fue interpretado como un neogaullismo: “no es solo el exceso de poder del Estado lo que destruye los cimientos de nuestra libertad. Un poder estatal insuficiente conduce al mismo resultado, aunque sea por un camino diferente”. 3. Mientras Javier Milei acepta el alineamiento pleno con EE.UU., lo que se interpreta como un neovasallismo, Europa está pensando en otra cosa. Sí, aquello del economista Karl Schiller: “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. De Gaulle, que no fue un izquierdista; pero sí un nacionalista es, para los europeos, el símbolo de una posición de defensa de la soberanía (en 2026, palabras como nacionalismo o soberanía remiten a Orban, Le Pen o Meloni, pero en la posguerra, en la Guerra Fría y el estado de Bienestar significaban otras cosas).

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4. Charles De Gaulle no consideraba que bastase con el mercado y sostenía que el gobierno debía ser el “gran timonel” de la economía. También sostenía la importancia de la infraestructura como eje. Y, de más está aclarar, sus posiciones no eran las de Partido Comunista, ni mucho menos. 5. Javier Madanes Quintanilla es un empresario de bajo perfil. Sin embargo, en más de una oportunidad aceptó ser reporteado por Jorge Fontevecchia. Uno de sus últimos reportajes fue en Modo Fontevecchia. Pero antes, cuando mediaba la pandemia, en septiembre de 2020, concedió una larga entrevista en Periodismo Puro, que fue publicada en este diario (https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/javier-madanes-quintanilla-en-vez-de-anunciar-las-sesenta-medidas-reactivadoras-la-situacion-politica-se-tenso-mucho.phtml). Allí brindó algunas definiciones ideológicas que también resuenan en el hoy, Por ejemplo: “Brasil tiene un concepto muy abierto respecto de la discusión de los temas. Es algo que perdimos. La palabra “promoción” para ellos no es pecado capital. En Argentina se identifica con prebenda. En ningún país del mundo hablar de promoción es pecado, en tanto y en cuanto esa promoción genere un efecto multiplicador beneficioso para la actividad. Esa cultura, que en Brasil existe desde hace muchos años, se mantuvo, y en Argentina se perdió. La Argentina de hoy es muy distinta de la de Arturo Frondizi”. 6. También dijo por entonces: “puede haber una tendencia a creer que lo que viene de afuera es mejor. Que tenemos que limitarnos a aquello que Dios nos dio como atributos naturales para insertarnos en el mundo”. 7. Desarrollismo, en términos latinoamericanos, tal como lo demuestra Brasil, implica también el fortalecimiento de una burguesía nacional. En su otra gran empresa, Aluar, Madanes tuvo un socio que fue ministro de Economía. El último ministro de esa cartera que tuvo Juan Perón. Se trata de José Ber Gelbard. En el mundo de las discusiones actuales, las ideas de Gelbard pueden resultar disonantes. Pero sería un gran error considerarlas anacrónicas. En El burgués maldito, de María Seoane, explica que “fue el principal hacedor del pacto Perón-Lanusse en 1972; el último –y el preferido– ministro de Economía de Perón, entre 1973 y 1974; uno de los genios financieros del imperio económico montado por el comunismo argentino; un hombre confiable para los servicios secretos israelíes (Mossad), para el Departamento de Estado norteamericano y para el Kremlin; un amigo de Fidel Castro y de Salvador Allende; un protegido de los Kennedy y un opositor de Henry Kissinger y Richard Nixon; un aliado de Menem, de Balbín, de López Rega y de Montoneros, y un enemigo de Martínez de Hoz; un perseguido por la Triple A y una víctima de Videla, Massera y Suárez Mason”. 8. Se habla de “destrucción creativa” para designar este momento de la economía argentina: en la reconversión vigente ciertas actividades deberían dejar lugar a otras. Lo que bestialmente describió Luis Majul como la alternativa positiva en términos de empleo que implica dejar de ser un operario fabril y convertirse en un conductor de una aplicación, a través del monotributo. La historia demuestra que aún las grandes transformaciones necesitan de un plan, una dirección que las produzca. 9. Un libro recientemente aparecido, China, muralla contra la pobreza, de Gustavo Ng y Néstor Restivo cuenta cómo caló el gigante asiático de la indigencia. Es interesante ver cómo se dio el proceso doble: por un lado, la creación sistemática y razonada de riqueza (lo que se llama capitalismo) y el uso de mucha infraestructura, de intervención del Estado, para acompañar el cambio. Dirigirlo. No se trata aquí de discutir el autoritarismo de su sistema político, que tanto atrae al entorno de Donald Trump, sino de repetir: “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. O sea: la necesidad de una burguesía que entienda su rol en la sociedad. 10. En la discusión por la reforma laboral se habló mucho de la existencia de la industria del juicio. La discusión política argentina también debiera terminar, y definitivamente, con la industria del prejuicio.

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Aumento de jubilaciones con bono ANSES: cuáles son los nuevos montos por la inflación de 3,4% en marzo

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Tras conocerse el dato de inflación correspondiente a marzo de 2026 por parte del INDEC, las jubilaciones y pensiones de ANSES aumentarán 3,4% a partir del próximo mes.

Desde la entrada en vigencia de la nueva fórmula de movilidad opor el Decreto 274/24, los aumentos para las jubilaciones, pensiones y asignaciones son mensuales y toman como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos meses atrás.

Jubilaciones en debate: por qué el futuro previsional también es una decisión personal

De no mediar cambios, los beneficiarios seguirán cobrando $70.000 como bono adicional. Los nuevos montos son:

– Jubilación mínima: $463.250,17 ($393.250,17 + bono de $70.000).

– Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $384.599,67 ($314.599,67 + Bono de $70.000).

– Pensión no Contributiva por Invalidez y Vejez: $345.275,12 ($275.275,12 + bono de $70.000).

– Pensión Madre de 7 hijos: $463.250,17 ($393.250,17 + bono de $70.000).

Quiénes pueden cobrar el bono de $70.000

El bono no alcanza a todos los beneficiarios, sino que está dirigido a quienes perciben menores ingresos dentro del sistema. Según informó ANSES, lo recibirán:

– Jubilados que cobran el haber mínimo

– Titulares de Pensiones No Contributivas (PNC)

– Beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM)

Para cobrar el monto completo del bono, es necesario percibir ingresos iguales o inferiores a la jubilación mínima ($393.250,17).

En el caso de que se perciba un monto superior, se pagará un compensatorio para alcanzar los $463.250,17. Es decir que si beneficiario cobrara $400.000, el bono ascendería a $63.250,17.

LM

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El pronóstico de la inflación para el 2026 quedó sin efecto: “En lo que va del año se acumuló 10 puntos porcentuales de inflación”

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El economista, Fran Martinelli, en comunicación con Canal E, analizó que la inflación de marzo volvió a ubicarse en el centro del debate económico. El dato oficial del 3,4% abrió interrogantes sobre su composición, la metodología de medición y el impacto real en el bolsillo.

Martinelli remarcó que el cálculo del IPC no es un promedio simple: “Para poder medir la inflación lo que se hace no es un promedio simple de todos los rubros”. Y explicó el rol de la canasta de consumo: “Lo que busca emular el INDEC es la canasta que consumimos los argentinos”.

La desactualización de la medición inflacionaria

Sin embargo, el problema central radica en la actualización de esa canasta: “La canasta que se armó y que se está sosteniendo, es una canasta del 2004 a 2005 con un ajuste por precio de 2016”. Esto genera una distorsión en la medición actual, ya que existe una estructura más reciente: “Hay una canasta más reciente que en el 2017-2018”.

Martinelli detalló qué sectores impulsaron la inflación: “La educación aumentó 12,1% en este mes”. También destacó otros rubros por encima del promedio: “Aumentó el transporte 4,1% y servicios, tarifas, etc., que aumentó 3,7%”.

Según explicó, estos componentes tienen mayor peso en la canasta actualizada, lo que cambia la lectura del dato: “Estos tres que estuvieron por encima tienen mayor peso en la encuesta o en la ponderación del 2017-2018”.

La estimación de la inflación en el presupuesto quedó obsoleta

El entrevistado cuestionó las metas oficiales: “Ya en lo que va del año se está acumulando casi 10 puntos porcentuales de inflación”. Sobre la misma línea, marcó la inconsistencia con el presupuesto: “El Gobierno había pronosticado que la inflación de todo el año iba a ser de 10,1%”.

Uno de los puntos más críticos es el deterioro del ingreso real. En este sentido detalló que, “los trabajadores registrados perdieron, en términos reales y descontando la inflación, casi 8%”.

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Los astronautas de Artemis II deberán cumplir con una rehabilitación de 45 días tras su regreso a la Tierra

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En misiones cortas como lo fue la Artemis II, se estima que los astronautas de la NASA sufrieron una pérdida de masa muscular que ronda entre el 1 y 2% especialmente en dos partes del cuerpo: piernas y espalda. El proceso de rehabilitación que se extenderá por 45 días incluirá rutinas intensivas de fisioterapia y ejercicio. Además, los especialistas controlarán la redistribución de líquidos en su cuerpo y posibles alteraciones visuales. La medicina espacial pone especial énfasis en el sistema inmune, que se debilita significativamente durante las misiones espaciales. La exposición a la microgravedad y las fuerzas extremas de la reentrada a la atmósfera, que alcanzan hasta 3,9 veces la gravedad terrestre, demandan una intervención médica inmediata y sostenida. “Punto Nemo”: el cementerio espacial de la NASA y lugar más inaccesible de la Tierra

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El cuerpo de los integrantes de la tripulación de Artemis II debe readaptarse a la gravedad. Los cosmonautas pueden sufrir desorientación, mareos y náuseas. Incluso, es habitual que se vean impedidos de caminar por sus propios medios. Amerización de la nave Orion de la misión Artemis II Además de la masa muscular, los médicos monitorean otros aspectos como la densidad ósea, que también disminuye en el espacio, y la capacidad cardiovascular, ya que el corazón trabaja de manera diferente en microgravedad. Debilitamiento del sistema vestibular: pérdida de equilibrio El efecto más inmediato tras el regreso a la Tierra es la pérdida del equilibrio. Durante la estancia en el espacio, el sistema vestibular (ubicado en el oído interno y responsable del balance) se desactiva parcialmente debido a la falta de señales de gravedad. Nueva tendencia de la NASA: elegir astronautas maduros que puedan manejar la técnica y las emociones conjuntas No es que «olviden» el movimiento para caminar, los astronautas suelen ser trasladados en camillas al aterrizar, no por lesiones, sino para proteger su sistema musculoesquelético debilitado y evitar caídas mientras su cerebro recalibra la verticalidad. Un cuerpo “acostumbrado al espacio”: por qué los músculos se debilitan Uno de los principales efectos de la microgravedad es la pérdida de masa muscular. En ausencia de la gravedad terrestre, los músculos, especialmente los de las piernas, la espalda y el cuello, dejan de trabajar con la misma intensidad que en la Tierra. Como resultado, comienzan a debilitarse y a reducir su volumen, un fenómeno conocido como atrofia muscular. La llegada de la tripulación de Artemis II ¿Qué es el overview effect y por qué cambia para siempre a quienes van al espacio? En condiciones normales, el cuerpo humano utiliza constantemente estos grupos musculares para mantenerse erguido, caminar o realizar movimientos cotidianos. Sin embargo, en el espacio, los astronautas flotan y requieren mucho menos esfuerzo físico para desplazarse. Esto provoca que el organismo “ahorre energía” y reduzca el tejido muscular que considera innecesario. PM

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