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Therians | Perfil

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Desde el inicio de la humanidad, se privilegió la capacidad humana, respecto a los animales, de articular las herramientas con la posibilidad simbólica de utilizarlas. La aparición de la capacidad de hacer fuego y de la utilización de herramientas, además de las manos. La bipedestación y más tarde el lenguaje. Poco a poco se fue considerando que existía en nuestro mundo, una jerarquía de lo humano sobre todos los seres vivos, dado por la racionalidad y por la inteligencia. No se puede negar que la inteligencia humana ha progresado, siendo capaz de desarrollar sistemas tecnológicos muy complejos. Ahora bien, esto que es innegable: ¿significa que el ser humano ha progresado? Temo que haya logrado evolucionar la tecnología, pero no se refleja en su condición llamada humana. ¿Cuál sería esta condición?

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Desde el descubrimiento del inconsciente por Freud, se sabe que el ser humano no es solamente consciente y racional, como lo definió la filosofía, sino que otra lógica que no sea la consciencia habita su psiquismo y muchas veces condiciona su conducta. La misma está determinada por las pulsiones de vida y de muerte, al interior de cada ser humano. La pregunta angustiante que surge sería la siguiente: ¿Cuál de ellas va a prevalecer? La primera función que aparece en la hominización, a desprenderla del caos de lo irrepresentable, es darle un sentido a lo que va surgiendo. Dar un sentido al mundo externo, es al mismo tiempo garantizar la perennidad de una coherencia que el sentido confiere a todo lo que va surgiendo. En la clínica de la psicosis (la locura), su efecto deletéreo, produce sobre el desarrollo psíquico, por la ausencia de sentido y por la destrucción de la historia subjetiva del sujeto, un vacío inconmensurable. Ahora bien, si se ha considerado históricamente que los humanos ocupamos una jerarquía sobre todos los otros seres vivos: ¿sería esta afirmación una verdad irrefutable? Cabe aquí interrogarse sobre la noción de inteligencia, tan compleja. Si el ser humano fuese tan inteligente, cómo explicar las guerras, su pulsión de destrucción a tal punto que estamos ante las vísperas de una guerra nuclear que podría extinguir a la especie. Los animales guerrean para sobrevivir, pero no para extinguir su especie. Si han desaparecido algunas especies animales, ha sido por fenómenos naturales, como con los dinosaurios (según se especula) o por consecuencia de los humanos. Los humanos somos la única especie capaz de destruirse a sí misma: ¿Es esto una prueba de inteligencia? Ninguna de las religiones monoteístas consideran que los animales tengan un alma. Una excepción, entre la religiones orientales, es el hinduismo, que sí considera que un alma puede nacer como animal y luego ser humano, y que continúan existiendo después de la muerte. Se supone que los animales no tienen conciencia ni son responsables de sus actos. ¿Y los humanos, seres que no son sólo conciencia, como pensarlos? Dificultad mayor para la Justicia. En la historia de la humanidad no es nuevo que algunos humanos se hayan vestido con ropajes de animales. Desde la prehistoria, por ejemplo en la cavernas de Lascaux, existen figuras de humanos representados como figuras animalescas. En muchas culturas el animal no es visto como un ser inferior sino como un ser espiritual de cuya fuerza los humanos pueden abrevar. Al origen, significaban, adquirir la fuerza de dichos animales, para garantizar la caza. Posteriormente, como encontramos en Centro América, los chamanes se vestían simulando animales, para adquirir un cierto poder sagrado que consideraban divino. Así los chamanes, en Panamá, en el momento de un parto difícil, como señala Levy-Strauss, se vestían de animales y realizaban un canto que facilitaba la apertura del canal del parto. Si esto era posible es porque tanto el chaman como la parturienta participaban del mismo universo cultural y simbólico que lograba una eficacia simbólica. Qué son los «Therian»: este fenómeno que despierta polémica y curiosidad Llama la atencíón actualmente, la aparición de personas que se autoperciben como animales y actúan como tales. Los llamados Therians. Cabe distinguir entre aquellos que se disfrazan y se reúnen compartiendo esta plasticidad identitaria, pero que pueden salir luego de la misma, de aquellos que no dudan y que su nueva identidad forma parte de una convicción delirante. La locura no es nueva, puede alcanzar diferentes variantes según la época, como tampoco es nueva la reacción de la sociedad ante dichas extravagancias epocales. Sin embargo, cabe destacar el soma, o sea el organismo con el cual venimos al mundo, del cuerpo, es decir la representación metafórica del mismo, atravesado por el deseo. Durante los Carnavales está permitido disfrazarse según sus gustos, desplegando así la complejidad de la identidad, nunca unívoca, sino múltiple. El Y no es monolítico, sino que cierta fragmentación lo habita. Durante los Carnavales, dicha multiplicad está permitida, y genera un alivio a la exigencia de la identidad única. La complejidad humana, su aparente sofisticación, a veces se reduce a conductas muy primarias, que rayan lo infantil. En la novela “La guerra de los botones” de Louis Pergaud publicada en 1912 y llevada luego al cine, se retrata la encarnizada rivalidad entre los chicos de dos pueblos vecinos: Longeverne y Velrans en Francia. En una escena, los niños se alinean, sacan su pito y compiten a quien orina más lejos. “Mi hijo se volvió Therian”: anatomía de una comunidad que sacude internet ¿Es muy diferente de lo que hacen nuestros dirigentes mundiales? Y no hablo solo de hombres, incluyo el falicismo de algunas mujeres, cuyo ejemplo podría ser Margaret Tatcher, que no es lo mismo pero es igual. Vale el pene imaginario, fuente de todas las guerras. En quien la tiene más larga, en su simplicidad adolescente, es dramáticamente válida en la supuesta adultez. Asistimos actualmente a cierta decepción de la condición humana, y se perciben algunas fracturas respecto a su jerarquía sobre los seres vivos. Autodefinirse como Therian, más allá que signifique una moda o una forma de locura epocal: ¿No sería al mismo tiempo ilustrar cierta desilusión sobre la condición humana, ya no más poseedora de un alma reflejo de la divinidad, como la consideran las religiones monoteístas? ¿No sería el ser humano mucho menos inteligente de lo que pretendemos con cierta presunción los humanos? Frente a la proliferación de las guerras, el riesgo de extinción de la humanidad, el cataclismo ambiental, las pandemias, la polución ambiental, la deforestación, la esclavitud feudal de la modernidad actual, la dificultad en vislumbrar un futuro, etc., etc., provocado por los humanos; la aparición de los Therians: ¿no será una forma de revolución contra la prepotencia humana destructiva? ¿Una forma extravagante de cuestionar su jerarquía? ¿La forma actual de “Malestar en la cultura” de la cual ya hablaba Freud? La pregunta no pretende una respuesta, sino una reflexión sobre la condición humana, su presunta inteligencia, mucho más compleja y limitada que la arrogancia del ser, llamado humano, le confiere. * Juan Eduardo Tesone, médico psiquiatra de la Universidad de París XII, psicoanalista, Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Profesor asociado a la Universidad de París-Nanterre y profesor emérito de la USAL.

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La industria automotriz argentina busca su lugar frente a la competencia china

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La industria automotriz del Mercosur enfrenta un dilema estructural que ya dejó de ser teórico. Ejecutivos del sector en Argentina y Brasil advierten que el avance de los vehículos chinos pone en jaque décadas de inversión y desarrollo industrial en la región. Con costos elevados y reglas comerciales que empiezan a mostrar signos de agotamiento, el reclamo es concreto: hacen falta cambios urgentes para no quedar fuera de la competencia global. La señal de alerta se explicitó en un reciente foro en Buenos Aires, donde referentes de las principales asociaciones automotrices coincidieron en un diagnóstico incómodo: la competencia china no se da en condiciones equivalentes. Los números ayudan a dimensionarlo. Mientras Argentina y Brasil produjeron en conjunto cerca de 3,1 millones de vehículos en 2025, China superó los 34 millones. La brecha, sin embargo, no es solo de escala. También es de costos. Según estimaciones del propio sector, producir en la región puede resultar hasta un 65% más caro, afectado por factores estructurales como el costo del capital, la logística y la infraestructura.

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Mientras Argentina y Brasil produjeron en conjunto cerca de 3,1 millones de vehículos en 2025, China superó los 34 millones» En ese contexto, el foco vuelve a posarse sobre el Acuerdo de Complementación Económica N°14 (ACE 14), que regula el comercio automotor entre ambos países desde 1990. El acuerdo fue clave para consolidar la integración productiva en la antesala del Mercosur, eliminando aranceles internos para vehículos y autopartes con contenido regional. Durante décadas, funcionó como un pilar del entramado industrial bilateral. Pero el escenario global cambió más rápido que sus reglas. Hoy, aunque el ACE 14 sigue ordenando el intercambio entre Argentina y Brasil, muestra límites frente a una competencia externa mucho más agresiva. Las importaciones desde China avanzan con fuerza: en Argentina crecieron 30% en 2025 (entre enero y septiembre), mientras que en Brasil los vehículos chinos aumentaron un 53%. El problema ya no está dentro del acuerdo, sino fuera de él. Y es ahí donde el esquema actual empieza a quedar desfasado. La comparación con Europa surge casi de manera inevitable. A diferencia del Mercosur, la Unión Europea no necesita acuerdos sectoriales específicos para su industria automotriz. Desde 1993, su mercado único permite la libre circulación de bienes sin barreras internas, con normas técnicas armonizadas y políticas industriales coordinadas. Eso habilita una escala mucho mayor: más de 15 millones de vehículos producidos al año y una integración que trasciende lo comercial para volverse estructural. En Argentina, las importaciones de vehículos chinos crecieron 30% en 2025, mientras que en Brasil aumentaron un 53%» Pero la diferencia no se limita a la integración interna. También aparece en la forma de enfrentar la competencia externa. Europa sostiene un esquema de apertura, pero lo combina con mecanismos de defensa selectiva. El arancel base del 10% para autos importados convive con medidas más específicas cuando detecta distorsiones. Así ocurrió con China, tras una investigación que concluyó que los subsidios estatales generaban una competencia desleal. La respuesta fue la aplicación de aranceles adicionales de hasta 38% a los vehículos eléctricos, junto con precios mínimos y cupos en determinados casos.El mensaje es claro: competir, sí, pero bajo reglas equilibradas. No se trata de cerrar el mercado, sino de evitar que las asimetrías estructurales destruyan capacidades productivas. En el Mercosur, ese equilibrio todavía está lejos. Argentina y Brasil acumulan déficits comerciales crecientes con China —en el caso argentino, más de US$ 6.500 millones en los primeros nueve meses de 2025— mientras los vehículos electrificados de origen chino ganan participación a gran velocidad. En Brasil, ya representan la mitad del flujo importado en ese segmento. En ese escenario, el ACE 14 sigue funcionando como un escudo para el comercio bilateral, pero resulta insuficiente para enfrentar una dinámica global mucho más exigente. Sin mejoras en los costos estructurales y sin herramientas más activas de defensa comercial, el riesgo deja de ser hipotético. Empieza a tomar forma en la posibilidad de pérdida de producción, cierre de plantas y deterioro del empleo industrial. La experiencia europea, con sus matices, ofrece una lección difícil de ignorar: integración profunda hacia adentro y protección inteligente hacia afuera. El tiempo, en este caso, no es un dato menor. Con la vigencia del acuerdo proyectada hasta 2029, la necesidad de una renegociación empieza a imponerse como una decisión estratégica más que técnica. La discusión ya no pasa por sostener lo construido, sino por adaptarlo a un contexto que cambió de manera radical. La pregunta es si Argentina y Brasil lograrán anticiparse o si volverán a reaccionar tarde frente a una transformación que ya está en marcha. Para la industria, la urgencia no es discursiva. Es concreta. Y no pasa por pedir privilegios, sino por garantizar condiciones mínimas para competir. *presidente del Movimiento Productivo Argentino

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Eduardo Lahoz advierte: “La morosidad está tocando valores récord, arriba del 11%”

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El último dato de inflación volvió a encender alertas sobre el rumbo económico, aunque para Eduardo Lahoz no se trata de una sorpresa. “Este 3,4% es un poco el correlato que se viene observando en el mercado”, señaló, al remarcar que el índice se mantiene en niveles similares desde hace más de seis meses.

El economista explicó que el cambio de prioridades del Gobierno es clave para entender esta dinámica. “El objetivo del equipo económico pasó a ser la acumulación de reservas”, afirmó, destacando que desde comienzos de 2026 se dejó en segundo plano la desaceleración inflacionaria.

En ese sentido, detalló la tensión estructural del programa económico: “Para poder frenar la inflación, vos tenés que frenar la economía”, lo que implica decisiones difíciles en un contexto de bajo nivel de actividad.

Una economía que crece, pero no para todos

Lahoz describió un escenario desigual, donde conviven sectores en expansión con otros en caída. “Vos tenés una economía que este año en PBI va a crecer alrededor de un 4 o un 5%”, explicó, aunque aclaró que ese crecimiento está concentrado.

Según indicó, “si esos sectores crecen al 8 o al 10%, significa que hay otros sectores que están cayendo”, en clara referencia al contraste entre el agro y la energía frente al mercado interno.

El impacto en la vida cotidiana es evidente. “Desapareció el crédito por el lado de las empresas y de las familias”, sostuvo, vinculando esta situación con el endurecimiento de las tasas durante 2025. Como consecuencia, alertó que “la morosidad está tocando valores récord, arriba del 11%”.

Frente a este panorama, destacó un cambio reciente en la política económica. “El equipo económico empezó a poner énfasis en bajar las tasas de interés”, lo que podría aliviar el financiamiento. Y agregó: “lo que lográs es bajar el costo del financiamiento para las empresas y para la familia”, una condición necesaria para reactivar el consumo.

Recuperación lenta y desafíos hacia 2027

Consultado sobre las perspectivas, Lahoz fue cauteloso. “Ojalá que sí sea”, respondió sobre la posibilidad de los “mejores 18 meses” planteados por el Gobierno, aunque marcó límites claros.

El economista señaló que durante mucho tiempo se priorizaron variables macro por sobre la economía real: “descuidando el mercado interno”, especialmente el poder adquisitivo de los trabajadores.

No obstante, reconoció un cambio reciente: “el gobierno ha empezado a estimular nuevamente el otorgamiento de créditos”, lo que podría marcar un punto de inflexión si se sostiene en el tiempo.

Aun así, advirtió que la recuperación será gradual. “Cuando vos la querés poner en marcha, no es un Fórmula 1”, graficó, anticipando un proceso lento. En esa línea, sostuvo que “la recuperación económica tal vez nos cueste un poco más”, con señales más claras recién hacia fin de año o comienzos de 2027.

En cuanto a la inflación, proyectó cierta estabilidad en el corto plazo. “La inflación en abril va a ser similar a la de marzo”, indicó, aunque con variaciones en los componentes. Y concluyó con una advertencia: “difícilmente lleguemos a una inflación de 1% en el 2026”, postergando ese objetivo para más adelante.

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Aumento de jubilaciones con bono ANSES: cuáles son los nuevos montos por la inflación de 3,4% en marzo

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Tras conocerse el dato de inflación correspondiente a marzo de 2026 por parte del INDEC, las jubilaciones y pensiones de ANSES aumentarán 3,4% a partir del próximo mes.

Desde la entrada en vigencia de la nueva fórmula de movilidad opor el Decreto 274/24, los aumentos para las jubilaciones, pensiones y asignaciones son mensuales y toman como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos meses atrás.

Jubilaciones en debate: por qué el futuro previsional también es una decisión personal

De no mediar cambios, los beneficiarios seguirán cobrando $70.000 como bono adicional. Los nuevos montos son:

– Jubilación mínima: $463.250,17 ($393.250,17 + bono de $70.000).

– Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $384.599,67 ($314.599,67 + Bono de $70.000).

– Pensión no Contributiva por Invalidez y Vejez: $345.275,12 ($275.275,12 + bono de $70.000).

– Pensión Madre de 7 hijos: $463.250,17 ($393.250,17 + bono de $70.000).

Quiénes pueden cobrar el bono de $70.000

El bono no alcanza a todos los beneficiarios, sino que está dirigido a quienes perciben menores ingresos dentro del sistema. Según informó ANSES, lo recibirán:

– Jubilados que cobran el haber mínimo

– Titulares de Pensiones No Contributivas (PNC)

– Beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM)

Para cobrar el monto completo del bono, es necesario percibir ingresos iguales o inferiores a la jubilación mínima ($393.250,17).

En el caso de que se perciba un monto superior, se pagará un compensatorio para alcanzar los $463.250,17. Es decir que si beneficiario cobrara $400.000, el bono ascendería a $63.250,17.

LM

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