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Una generación en peligro: la obesidad infantil rompe todos los récords en EE.UU.



El país registra el nivel más alto de obesidad infantil y adolescente de su historia reciente. Los datos oficiales encienden alarmas sobre hábitos, desigualdad y el futuro del sistema de salud.

Un informe oficial revela un crecimiento sostenido de la obesidad entre niños y adolescentes en Estados Unidos. Foto: Ilustrativa

La obesidad infantil y adolescente alcanzó un nivel histórico en Estados Unidos, según los últimos datos difundidos por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). El informe señala que uno de cada cinco menores entre dos y 19 años vive actualmente con obesidad, una proporción inédita que profundiza una de las principales crisis de salud pública del país.

Las cifras surgen de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), realizada entre agosto de 2021 y agosto de 2023, y muestran que el 21,1% de los niños y adolescentes presenta obesidad. El contraste histórico es contundente: a comienzos de la década del 70, el porcentaje era apenas del 5,2%.

Un crecimiento sostenido que preocupa

El aumento no solo se mantiene en el tiempo, sino que también se profundiza en los casos más severos. Actualmente, el 7% de los menores padece obesidad grave, frente al 1% registrado hace cinco décadas. Para especialistas en salud infantil, la tendencia refleja cambios estructurales en los hábitos alimentarios, el sedentarismo y el acceso desigual a una nutrición saludable.

El doctor David Ludwig, del Hospital Infantil de Boston, calificó el escenario como “excepcionalmente preocupante” y recordó que en los años 70 solo uno de cada 20 niños era considerado obeso, mientras que hoy esa relación se cuadruplicó.

Diferencias según la edad

Los datos muestran variaciones entre los distintos grupos etarios.

  • En niños de dos a cinco años, la tasa de obesidad es del 14,9%, con antecedentes de descensos temporales que no lograron sostenerse.

  • En el grupo de seis a once años, la prevalencia continúa en ascenso.

  • Entre los adolescentes, casi el 23% cumple criterios para tratamientos intensivos, lo que refleja la gravedad del problema en esa franja.

Especialistas advierten que cuanto más temprano se instala la obesidad, mayores son los riesgos de enfermedades crónicas en la adultez.

Un contraste con la población adulta

El mismo informe muestra un fenómeno diferente entre los adultos. La obesidad en mayores de 20 años se ubica en 40,3%, una cifra alta pero ligeramente inferior al récord del período 2017-2018. Algunos expertos atribuyen esta leve estabilización a políticas de salud pública, mayor concientización y al impacto emergente de nuevos tratamientos farmacológicos.

Entre ellos se destacan los medicamentos conocidos como GLP-1, utilizados para el control del peso, cuya expansión podría influir aún más en futuras mediciones.

El desafío de revertir la tendencia

Los especialistas coinciden en que la obesidad infantil es más compleja de revertir que la adulta. En los niños pequeños, el foco está puesto en cambios de hábitos y alimentación. En adolescentes, las estrategias incluyen desde intervenciones clínicas hasta tratamientos farmacológicos y, en casos extremos, cirugía bariátrica.

“El problema no se resolverá sin aplicar de forma sistemática las guías clínicas y políticas públicas sostenidas”, advirtió el pediatra Justin Ryder, quien remarcó que los datos actuales exigen respuestas estructurales y multidisciplinarias.

La obesidad infantil y adolescente ya no es una advertencia futura: los números muestran que se trata de una realidad instalada, con consecuencias sanitarias, sociales y económicas que marcarán a toda una generación en Estados Unidos.