Ultimas Noticias
Otra vez Flybondi: estuvieron encerrados en el avión durante tres horas y volaron con ruidos en el motor
Pasajeros que viajaban de Aeroparque a Neuquén denunciaron que estuvieron esperando por tres horas la llegado de un ingeniero para certificar las condiciones de la aeronave. En ese tiempo, no les ofrecieron “ni un vaso de agua”. El relato de una pasajera en primera persona.
Los pasajeros reclaman no solo por las condiciones técnicas de seguridad de la aeronave, sino por el destrato en los tiempos de espera.
Una situación que se repite a diario: reprogramaciones, cancelaciones intempestivas, demoras, desperfectos mecánicos y destrato, es lo que sufren los usuarios de la aerolíneahttps://www.alertadigital.ar/noticias/2025/11/18/153445-cual-es-la-aerolinea-que-volvera-a-conectar-neuquen-con-santiago-de-chile low cost que llegó a Argentina hace un par de años.
El martes a la noche, lamentablemente no fue la excepción, ya que los pasajeros que debían tomar un vuelo desde el Aeroparque Jorge Newbery a las 18 hs con destino a Neuquén Capital, comenzó con una reprogramación. “Nos lo pasaron a las 18.45”, cuenta Abril Sanz a Alerta Digital, una de las pasajeras damnificadas. “Luego, cuando finalmente nos llaman para abordar algo ocurre que no nos dejan ingresar al avión y nos dejan esperando ahí a la intemperie al lado de la turbina con la turbina encendida”, explica.
Pero el periplo de los pasajeros no termina ahí porque después de hacer insistido en que no querían seguir esperando en plena pista, los suben al avión y allí, dentro, comienza la larga espera. “Estuvimos tres horas literal adentro del avión encerrados esperando, viendo que trabajadores de Flybondi iban y venían, y cuando preguntábamos nos decían que faltaba un papel que debía firmar un ingeniero para poder volar”, relata la pasajera.
Después de un tiempo y para que circulara el aire, les abrieron las puertas de la aeronave con la opción de bajar si así lo deseaban. “Esa fue la respuesta, asique después de tres horas de espera volvimos al aeropuerto a seguir esperando”, dice Abril.
Una vez en la sala, la pasajera subraya que el desdén y la falta de empatía por parte de la empresa se hacía notar cada vez más, ya que les ofrecieron un voucher para retirar dos empanadas que ni siquiera pudieron adquirir. “El último parte de vuelo lo anunciaban a las 23.30 y el voucher de comida era para la medianoche, asique tampoco pudimos comer”, afirma; “y después como pasó eso, nos dieron un snack y una bebida cuando finalmente pudimos despegar”.
Hacia la medianoche, finalmente el vuelo despegó, “pero siempre con un ruido poco común y anormal en los motores y con una turbulencia todo el tiempo”, remarcó la pasajera.
A la espera de una respuesta por parte de la empresa, los pasajeros damnificados decidieron hacer una denuncia pública para que no vuelva a ocurrir lo mismo a otro grupo. “Sobre todo el respeto, estamos pagando un servicio y ni siquiera tienen respeto por darnos un vaso de agua”, explicaron con indiganción.



