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Adriana Tursi: “No es casual que mi dramaturgia tenga como telón de fondo nuestra historia”

En +Perfil, la escritora y dramaturga Adriana Tursi reflexionó sobre el vínculo entre su obra y la historia argentina, a partir de la publicación de un libro que reúne cuatro de sus textos teatrales. Durante la entrevista explicó cómo descubrió, al revisarlos en conjunto, que todos compartían un mismo telón de fondo: la Argentina de los años 70 y el contexto en el que nació su vocación artística. La autora contó que el proyecto editorial surgió a partir de una propuesta de Jorge Duati para publicar una selección de sus obras en Losada. Al reunir los textos, advirtió una coincidencia que hasta ese momento no había percibido: todos dialogaban con una misma etapa histórica. Esa revisión también la llevó a reconocer la influencia que aquellos años tuvieron en su formación como dramaturga. La historia argentina como eje de su dramaturgia Según explicó, los textos no fueron concebidos originalmente como una unidad. El proyecto surgió cuando Jorge Duati le propuso reunir algunas de sus obras para una publicación de la editorial Losada. Tursi eligió cuatro textos y, recién durante ese proceso, advirtió que todos tenían un punto en común: habían sido escritos alrededor de la década del 70.
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“Estas obras no fueron escritas juntas, no fueron una consecuencia una de la otra”, explicó. Sin embargo, al trabajar sobre el libro descubrió que la selección estaba profundamente vinculada con aquel período de la historia argentina. La autora también encontró una conexión entre esa etapa histórica y su propia formación. Los años 70 fueron, precisamente, el momento en que descubrió su vocación por el teatro. “Fue además una época en la que yo descubro, aparece mi vocación por el teatro”, señaló. A partir de esa coincidencia, Tursi entiende que la presencia de la historia argentina en su dramaturgia no es accidental. “No es casual que mi dramaturgia tenga como telón de fondo nuestra historia, que esté tan presente”, afirmó. La literatura como puerta de entrada al teatro La vocación teatral de Tursi comenzó a desarrollarse durante su adolescencia, cuando asistía a un colegio de monjas. Allí tuvo docentes de literatura que, según recordó, fueron fundamentales en su formación. La escritora destacó especialmente las clases dedicadas a la literatura del Siglo de Oro español. En ese contexto descubrió a autores como Lope de Vega y obras como Fuente Ovejuna, que dejaron una fuerte impresión en ella. “Tuve profesoras dándome literatura del siglo de oro español, extraordinariamente”, recordó. La lectura de Lope de Vega fue especialmente significativa. Tursi describió al dramaturgo español como una figura casi trascendente en su formación: “Para mí Lope era una especie de iluminado, era una especie de profeta”. Entre las obras que la marcaron estuvo Fuente Ovejuna, escrita en verso. La dramaturga recordó particularmente el monólogo de Laurencia, una de las escenas que despertaron su admiración por el autor. Su acercamiento a esa literatura clásica ocurrió, además, en un contexto muy particular: un colegio exclusivamente de mujeres y una Argentina atravesada por una profunda conflictividad política. La adolescencia en una Argentina convulsionada Tursi ingresó al colegio secundario en 1973 y terminó sus estudios en 1978. Es decir, atravesó buena parte de su adolescencia durante uno de los períodos más convulsionados de la historia argentina reciente. La muerte de Juan Domingo Perón, el golpe de Estado de 1976, la caída del gobierno de Isabel Perón, el asesinato de José Ignacio Rucci y la figura del padre Carlos Mugica forman parte de los acontecimientos que la autora recuerda como el telón de fondo de aquellos años. “Yo en realidad ingreso en el 73, termino el secundario en el 78”, explicó, para luego enumerar algunos de los acontecimientos que atravesaron esa etapa: “La muerte de Perón, el golpe, la caída del gobierno de Isabel, la muerte de Rucci, el padre Mujica”. Para Tursi, esa experiencia generacional ayuda a explicar por qué la historia aparece de manera recurrente en su producción teatral. No se trata solamente de una elección temática, sino también de una memoria personal vinculada con el momento en que comenzó a descubrir el teatro como vocación. El padre Mugica, desde la mirada de su asesino Uno de los ejemplos más claros de esa relación entre dramaturgia e historia argentina es El elegido, oratorio Mujica, una de las obras mencionadas durante la entrevista. La pieza aborda el asesinato del padre Carlos Mugica, pero Tursi aclaró que su interés no estuvo puesto exclusivamente en la figura del sacerdote. “Más que centrada en la figura del padre Mujica, la obra está centrada en la figura de quien le da muerte a Mujica”, explicó. La elección de esa perspectiva permite a la dramaturga desplazar el foco desde la víctima hacia el responsable del crimen y explorar las motivaciones detrás del asesinato. El interrogante que plantea la obra, según explicó Tursi, apunta a intentar comprender por qué el asesino eligió determinado momento y lugar para cometer el crimen. “Y un poco, bueno, si es posible entender por qué eligió ese momento y ese lugar para matarlo”, señaló. La pregunta queda abierta y se instala en el terreno de la interpretación. Como observó Quiroga durante la conversación, se trata de un aspecto que históricamente ha quedado rodeado de especulaciones. A través de esa mirada, Tursi vuelve a un episodio de la historia argentina para convertirlo en materia teatral. El pasado no aparece así como una simple reconstrucción de acontecimientos, sino como un espacio desde el cual formular preguntas sobre las decisiones individuales, la violencia política y las circunstancias que rodearon algunos de los episodios más traumáticos del país.





