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Al dengue lo prevenimos entre todos



Cada 26 de agosto, el Día Internacional contra el Dengue nos recuerda algo muy importante: el dengue no se empieza a prevenir cuando llegan el calor y los primeros casos, se empieza a prevenir mucho antes. ¿Por qué intensificamos las acciones ahora, en invierno? Porque en esta época hay menos mosquitos adultos, pero los huevos que dejaron durante la temporada anterior siguen en nuestras casas, edificios y lugares de trabajo. Pueden quedar adheridos durante meses a las paredes de un recipiente, esperando que vuelvan el calor y el agua para completar su desarrollo. Este año, además, tenemos un motivo especial para empezar temprano: estamos atravesando el fenómeno de El Niño. Las condiciones de mayor temperatura y humedad pueden favorecer la reproducción del mosquito y generar un escenario con un aumento potencial de los casos de dengue. No significa que necesariamente vaya a ocurrir, pero sí que tenemos que prepararnos con tiempo y reforzar desde ahora todas las medidas de prevención.

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Este es, justamente, el momento en que podemos cortar el ciclo. Si eliminamos esos huevos antes de que llegue el verano, evitamos que se conviertan primero en larvas y después en mosquitos adultos. El Aedes aegypti tiene una particularidad: es un mosquito doméstico. A veces lo llamamos “mosquito mascota” porque vive cerca de nosotros y se reproduce en nuestros entornos cotidianos. No suele criarse en grandes lagunas, en ríos ni en extensiones de pasto, como parques y plazas. Prefiere los recipientes pequeños que acumulan agua dentro de una casa, en un patio, un balcón, una terraza, los espacios comunes de un edificio o un lugar de trabajo. Puede ser un balde que quedó a la intemperie, una botella con el pico hacia arriba, un juguete, una cubierta, un florero, el plato debajo de una maceta, el recipiente de una planta que tenemos en agua o una canaleta que no descarga bien. No hace falta una gran cantidad de agua: cualquier objeto que pueda juntarla puede transformarse en un criadero. Además, una sola hembra puede poner alrededor de 500 huevos a lo largo de su vida, en varias tandas y en distintos recipientes. Por eso, eliminar un posible criadero parece una acción pequeña, pero puede evitar el nacimiento de cientos de mosquitos. ¿Qué podemos hacer? Lo primero es recorrer nuestra casa y nuestro lugar de trabajo con una mirada distinta. Revisar el patio, el balcón, la terraza y también los ambientes interiores. Tirar los objetos que no usamos, guardar bajo techo los que pueden acumular lluvia y dejar boca abajo los baldes, botellas y recipientes que queremos conservar. No alcanza solamente con vaciar el agua. Los huevos quedan pegados a las paredes internas de los recipientes y pueden sobrevivir allí. Por eso hay que cepillar o fregar bien los bordes, enjuagarlos y dejarlos secos. También debemos mantener tapados los tanques, cambiar con frecuencia el agua de los bebederos de los animales y limpiar sus paredes, evitar que se acumule agua en los platos de las macetas y revisar que las canaletas y los desagües funcionen correctamente. En las rejillas y canaletas puede utilizarse agua hirviendo, siempre con cuidado. Son tareas sencillas, pero necesitan continuidad. Conviene hacer esta revisión todas las semanas y repetirla después de cada lluvia. Un recipiente que hoy está seco puede acumular agua mañana. La prevención empieza en cada casa, pero no termina ahí. Cuando eliminamos un criadero también estamos cuidando a quienes viven alrededor. El mosquito se desplaza pocas cuadras, por lo que el cuidado de una vivienda ayuda a proteger toda la manzana. Por eso necesitamos trabajar entre todos. Desde la Ciudad reforzamos la vigilancia, recorremos los barrios, controlamos los sitios críticos, brindamos información y preparamos el sistema de salud. Los vecinos, además de revisar sus casas, pueden reportar posibles criaderos en el espacio público para que los equipos puedan intervenir. Esa gestión colaborativa nos permite detectar problemas más rápido y orientar mejor las acciones. También es importante entender para qué sirve la fumigación y, sobre todo, para qué no sirve. Fumigar no es una medida preventiva, el insecticida actúa sobre una parte de los mosquitos adultos que están volando en ese momento, pero no elimina los huevos ni las larvas y tiene poco efecto residual. La fumigación se utiliza de manera focalizada cuando se detectan casos sospechosos o confirmados en una zona. ¿Por qué? Porque una persona con dengue puede ser picada por un mosquito que todavía no tiene el virus. Ese mosquito puede infectarse y, después, transmitir la enfermedad al picar a otras personas. Reducir rápidamente la cantidad de mosquitos adultos alrededor de un caso ayuda a cortar esa cadena de transmisión. Pero si en esa misma zona dejamos recipientes con huevos o larvas, en pocos días aparecerán nuevos mosquitos. Por eso la fumigación puede ser necesaria ante un foco, pero nunca reemplaza la eliminación de los criaderos. Fumigar es actuar cuando el problema ya está presente; prevenir es evitar que el mosquito llegue a nacer. La vacunación es otra de las herramientas que hoy tenemos disponibles. En la Ciudad pueden acceder los residentes de entre 15 y 59 años. La vacuna ayuda a reducir el riesgo de enfermedad grave y de internación, pero tampoco reemplaza las demás medidas: debemos seguir eliminando criaderos, evitando las picaduras, vigilando la circulación del virus y preparando el sistema de salud. Frente al dengue no hay una única solución ni una acción que pueda resolver todo por sí sola. Necesitamos combinar el trabajo de la Ciudad, la participación de los vecinos, la vacunación, el control epidemiológico y un sistema de salud preparado. Nos estamos preparando entre todos. Desde la Ciudad vamos a seguir haciendo nuestra parte y vos también podés hacer algo concreto para cuidarnos: revisar tu casa y tu lugar de trabajo, eliminar los posibles criaderos y dar aviso cuando detectes uno en el espacio público. El dengue se previene durante todo el año. Pero este es el momento de revisar, limpiar, cepillar y eliminar los lugares donde quedaron los huevos. Lo que hagamos hoy puede evitar muchos mosquitos el próximo verano. El momento para prevenir es ahora.

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