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Cuatro puertas de entrada al universo de Mercedes Sosa: dos libros y dos discos imprescindibles

Este 9 de julio, el aniversario del nacimiento de Mercedes Sosa es una buena excusa para volver sobre una de las voces fundamentales de la música latinoamericana. Sobre todo, porque en los último años comenzaron a aparecer publicaciones que amplían la mirada sobre su figura y permiten descubrir aspectos menos conocidos de su vida y de su obra. Cartas personales escritas durante el exilio, registros sonoros recuperados después de décadas, investigaciones periodísticas y reediciones discográficas conforman un mapa que va mucho más allá de la cantora consagrada. Estas cuatro publicaciones ofrecen distintas puertas de entrada a su universo. Juntas reconstruyen un recorrido que comienza con el dolor del exilio, atraviesa su regreso a la Argentina y culmina con una de las colaboraciones más recordadas de la música popular nacional. Pájaro azul. Cartas desde el exilio: la Mercedes más íntima Durante años, el público conoció a Mercedes Sosa como la gran intérprete del folclore latinoamericano. Pájaro azul. Cartas desde el exilio propone otra perspectiva: la de una mujer que escribe desde habitaciones de hotel, aviones o antes de irse a dormir, lejos de su país y de su familia.
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El origen del libro tiene algo de hallazgo inesperado. En 2016, Hugo Otero llegó a la Fundación Mercedes Sosa con una carpeta azul repleta de cartas, postales, sobres y papeles que la artista le había enviado durante su exilio. “Él era un amigo de mi abuela, ahora un hombre mayor, dulce y con bigotes, que había trabajado en Felfort, un detalle que yo adoraba por los bombones que solía traernos. Cuando llegó con su bastón y una carpeta azul que explotaba en papeles, me dijo que esa era la correspondencia que mi abuela le había mandado durante años”, recuerda Araceli Matus, nieta de Mercedes Sosa, en el prólogo. La mayoría de esos textos fueron escritos entre 1978 y 1981 y muestran una voz distinta de la figura pública. Allí aparecen el miedo, el cansancio, el humor, la incertidumbre y la nostalgia de una mujer obligada a vivir lejos de la Argentina. El volumen fue editado por Araceli Matus, Agustina Pérez Rial y la investigadora Graciela Goldchluk, quienes realizaron un trabajo de organización y contextualización del archivo que hoy permite acceder a un material de enorme valor histórico y humano. Ese universo continuará expandiéndose. Agustina Pérez Rial dirige actualmente La otra voz, un documental basado en estas cartas cuyo estreno está previsto para 2027, mientras que el Palacio Libertad presentará una muestra construida a partir de la correspondencia y fotografías de Mercedes Sosa. Mercedes Sosa – Suiza 1980: una voz recuperada del exilio Si las cartas muestran la intimidad del destierro, el rescate sonoro Mercedes Sosa – Suiza 1980 permite escuchar cómo sonaba aquella etapa. Se trata de una actuación realizada para la televisión suiza en 1980, cuando la cantante permanecía exiliada. Durante décadas, ese registro permaneció prácticamente oculto y solo había sido escuchado por quienes asistieron a la grabación en el estudio. A 45 años de aquella presentación, el material fue restaurado y remasterizado para plataformas digitales y YouTube. Allí también quedó registrada una definición que resume su concepción artística: “Una cantora popular, una cantora que pretende reflejar en su canto todo lo que sueñan los poetas y los músicos del continente”. La recuperación fue impulsada por Producciones Matus, encabezada por Araceli y Agustín Matus, junto al ingeniero de sonido Conrado Silvela, quien abordó la restauración con una mirada orientada a preservar la riqueza original del registro. Para Silvela, el objetivo no consistía únicamente en mejorar la calidad técnica de la grabación, sino en recuperar “la textura irrepetible de la voz de Mercedes Sosa, la cercanía expresiva de la guitarra de Nicolás Brizuela, las respiraciones, los silencios y la atmósfera del estudio de televisión suizo”. El resultado devuelve al presente una actuación atravesada por el contexto político del exilio y reafirma la importancia de preservar el patrimonio sonoro de una de las artistas más influyentes de América Latina. Un millón de manos que me aplauden: la historia detrás del regreso de 1982 Antes del exilio hubo un episodio decisivo. En 1978, Mercedes Sosa organizó un recital en La Plata, desoyendo las amenazas y la prohibición de interpretar parte de su repertorio durante la dictadura. “A la altura de ‘Cuando tenga la tierra’ (…) cuatro oficiales de civil activaron las alarmas de seguimiento y en pocos minutos la zona se militarizó”, relata Facundo Arroyo en el libro Un millón de manos que me aplauden. Aquella noche la cantante, sus músicos, su hijo Fabián Matus y el público fueron detenidos. Poco después partiría al exilio. El libro reconstruye ese episodio y también el esperado regreso de Mercedes Sosa a la Argentina en febrero de 1982, cuando todavía gobernaba la dictadura militar. Durante trece funciones en el Teatro Ópera volvió a encontrarse con un público que había esperado durante más de tres años escuchar nuevamente su voz. Mercedes Sosa la primera vez que estuvo en Cosquín el 31 de enero de 1965 Esos conciertos quedaron registrados en el disco doble Mercedes Sosa en Argentina, considerado uno de los grandes álbumes en vivo de la música argentina. Entre los invitados estuvieron León Gieco, Charly García, Antonio Tarragó Ros, Ariel Ramírez, Raúl Barboza y Rodolfo Mederos, entre otros. “En aquel Ópera, sentí que a la canción le crecían alas”, recordaría León Gieco sobre la interpretación compartida de “Sólo le pido a Dios”. Rodolfo Mederos también reconstruye en el libro el clima improvisado de aquellas funciones: “Llegue al Teatro Ópera como para hacer una pasada y a ella ya la estaban maquillando. Con toda esa movida, su bata y demás, la terminé mirando a través del espejo y me dijo ‘Mederito no puedo hacer nada ahora, vamos a tocar Los Mareados’. Apenas le pude preguntar el tono y ni siquiera eso. ‘Creo que es en Mi’, me dijo. Así es como me fui al camarín, me persigné y esperé a que llegara el momento sin previo ensayo. Salió de una manera visceral”. Entre los testimonios reunidos por Arroyo también aparece el del músico Martín Raninqueo, quien pocas semanas después sería enviado a combatir en la Guerra de Malvinas. “En Malvinas circulaba una revista Siete Días (…) entre los soldados. Había que pasarla para que todos la leyeran. Pero cuando me encontré esta nota de Mercedes y esta de Nito Mestre decidí recortarlas y me las encanuté. Eso era mi vida, por eso ahora están acá, me las traje de vuelta”. Alta Fidelidad: cuando Mercedes hizo propias las canciones de Charly Si hubo un proyecto capaz de sintetizar la amplitud artística de Mercedes Sosa fue Alta Fidelidad, el disco que grabó junto a Charly García y que hoy lanza su primera edición en vinilo. La relación entre ambos artistas se remontaba a la infancia del músico, cuando Mercedes frecuentaba la casa de los García Moreno. Décadas más tarde, ese vínculo derivó en un álbum que se convirtió en uno de los cruces más significativos entre el folclore y el rock argentino. Lejos de limitarse a interpretar las composiciones de García, Mercedes las volvió propias. En “Cuchillos”, por ejemplo, reemplazó la palabra “agonía” por “alegría” e incorporó una frase que resignificó el sentido de la canción. Grabado entre Buenos Aires, Nueva York y Madrid, el álbum reunió además a figuras como Luis Alberto Spinetta, Andrés Calamaro, Pedro Aznar, Nito Mestre, Juanse, María Gabriela Epumer, Mario Serra y Ciro Fogliatta. “Como nietos y herederos de nuestra eterna abuela Mercedes, agradecemos a la compañía por cumplirle su deseo: que este álbum tenga su versión en vinilo. También destacamos el apoyo del querido maestro Charly García y de su familia por acompañarnos en la decisión de revalorizar esta gran obra musical argentina. Alta Fidelidad a su legado Universal”, expresaron Araceli y Agustín Matus al anunciar la reedición. En el día de su cumpleaños, sale en vinilo el disco que Mercedes Sosa grabó junto a Charly García Durante la presentación del vinilo, Agustín Matus recordó que hoy resultan habituales los cruces entre géneros musicales, pero que en los años noventa la decisión de Mercedes de incorporar el repertorio de Charly al universo del folclore fue una apuesta profundamente innovadora. El propio García sintetizó años después el alcance de aquella colaboración: “Sabés lo que es un tema que te cante Mercedes, que el tema adquiera una monumentalidad enorme y a la vez ternura, es una cosa impresionante”. A más de nueve décadas de su nacimiento, la obra de Mercedes Sosa sigue creciendo. Cada nuevo libro, cada archivo recuperado y cada reedición amplían el retrato de una artista que hizo de la música un espacio de encuentro, memoria y compromiso. Volver a ella ya no significa solamente volver a escuchar sus canciones. También implica descubrir las historias que todavía siguen apareciendo alrededor de una voz que continúa dialogando con el presente. RB/fl





