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Política

Detrás de escena: maquillaje y salud ocular, cuidados que importan


Maquillarse forma parte de la rutina de muchas mujeres, pero el uso inadecuado de cosméticos cerca de los ojos puede generar molestias y alterar la salud ocular. Los productos pueden llegar a la superficie ocular por el parpadeo, el roce o la lágrima y disminuir su función protectora. Uno de los hábitos que requiere mayor cuidado es delinearse por dentro de la línea de las pestañas. Esta práctica aumenta la exposición a enrojecimiento, conjuntivitis tóxica e intolerancia a las lentes de contacto.

Hay que prestar atención a los productos para pestañas. Algunas máscaras contienen fibras que aportan longitud y volumen, pero pueden depositarse sobre la superficie ocular y provocar irritación. En pestañas postizas y permanentes se utilizan pegamentos y disolventes que, si entran en contacto con el ojo, pueden causar erosiones. Por eso deben ser aplicados por manos expertas.

Quienes usan lentes de contacto tienen un riesgo mayor: el maquillaje puede quedar entre la lente y la córnea, producir erosiones y favorecer infecciones. Conviene evitar máscaras que formen grumos, sombras con brillos y delineadores por dentro de las pestañas.

Los cosméticos, especialmente los que contienen agua, también pueden acumular gérmenes. Por eso conviene revisar su vencimiento y desechar los productos abiertos cada tres meses. Si aparece una conjuntivitis u otra infección ocular, deben suspenderse y descartar los cosméticos utilizados.

Las personas con tendencia a las alergias deberían elegir productos hipoalergénicos e incorporar un cosmético nuevo por vez para identificar posibles reacciones. También conviene optar por marcas y laboratorios que cumplan controles de seguridad. Otros hábitos reducen riesgos: no compartir maquillaje, no humedecer productos secos con agua o saliva, lavarse las manos antes de maquillarse y evitar hacerlo en movimiento.

Por último, hay que desmaquillarse antes de dormir y hacerlo con cuidado para que el producto no ingrese en los ojos. El objetivo no es dejar de maquillarse, sino incorporar hábitos que permitan mantener un equilibrio entre estética y salud ocular. Y una serie de tips para tener en cuenta.

Revisar la caducidad de los cosméticos: los productos de belleza tienen fecha de vencimiento y pueden cultivar gérmenes, se recomienda cambiar el delineador y máscara de pestañas cada tres meses, y también lavar las brochas y cambiarlas cada seis meses.

Tener cuidado con las temperaturas extremas: evitar el exceso de calor (mayor a 29°C) o frío, eso puede alterar la fórmula del maquillaje y la efectividad de los conservantes que contienen.

No humedecer los productos: Si el maquillaje se ha secado, no se debe utilizar agua y mucho menos saliva para humedecer.

No compartir: se pueden contagiar conjuntivitis, ya que es muy común prestar e intercambiar las sombras, los pinceles, el rímel o el delineador, entre amigas y familiares.

Maquillarse por fuera de la línea de las pestañas: Si se aplican por dentro de la línea de las pestañas, estaremos más expuestos a molestias, enrojecimiento, conjuntivitis tóxica e intolerancia a las lentes de contacto.

Ante una infección en los ojos, no maquillarse: Además, deshacerse de todos los productos que se estaba usando cuando comenzó la infección.

Desmaquillarse con cuidado: procurar de que el desmaquillante no entre al ojo, ya que puede disolver la película lagrimal.

Evitar maquillarse en movimiento: el ojo puede lesionarse por la introducción accidental de algún instrumento de maquillaje. Lavarse las manos antes de maquillarse: nuestras manos pueden ser medios de transporte de gérmenes.

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