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El insólito descargo de Mario Pergolini contra las ceremonias de egresos en el jardín de infantes

El histórico conductor desató risas y debates en la pantalla de Eltrece al cuestionar con acidez los clásicos actos de fin de ciclo en los primeros años escolares.Mario Pergolini apuntó contra los actos de egresos en el jardín de infantes, criticó los videos emotivos y reveló intimidades de la convivencia familiar.
El universo de la televisión en vivo suele transformarse en el diván perfecto donde las figuras más emblemáticas de los medios canalizan sus manías cotidianas, sus broncas generacionales y sus reflexiones más desopilantes. Quien protagonizó un nuevo y divertido momento de catarsis al aire de Otro Día Perdido (Eltrece) fue Mario Pergolini, fiel a su estilo ácido, irreverente y sin pelos en la lengua. Acompañado por Agustín Rada y Evelyn Botto, el conductor encendió el debate al despacharse con un furioso descargo contra los ceremoniales de “egreso” en el jardín de infantes, una costumbre moderna que, según su particular visión, carece de todo asidero lógico antes de culminar la escuela secundaria.El debate se originó cuando Rada ponderó el valor formativo de la primera infancia, momento en el cual Pergolini saltó indignado para cuestionar la parafernalia comercial y sentimental que rodea a los más pequeños: “¿Cuándo se instaló la idea de que los alumnos egresan del jardín? Es lo mismo que egresar de primaria, está mal… ¡Odio los videos!”, exclamó con fastidio, apuntando directamente contra esas producciones audiovisuales plagadas de música empalagosa y niños corriendo en cámara lenta que inundan las redes sociales de los padres. Recordando el tremendo desgaste familiar que implicó atravesar múltiples cierres de etapa el mismo año —con un hijo terminando la secundaria, otro el séptimo grado y su hija el jardín—, bromeó: “Casi nos matamos con mi mujer”.Resignados, visitas sorpresa en el desayuno y la anécdota de la puerta retiradaLejos de frenar allí su descargo sobre las dinámicas familiares modernas, el conductor conectó el tema con otra desopilante charla mantenida días atrás en el mismo ciclo sobre la convivencia diaria con sus tres hijos y la total pérdida de pudor de las nuevas generaciones. Ante las bromas de la mesa sobre los códigos de antaño y las visitas de parejas a los hogares, Pergolini descartó de plano ser un padre moderno o “progre”, prefiriendo definir su postura con total honestidad: “No, no, resignados. Progres no” lanzó entre risas, al recordar las mañanas en las que bajaba a desayunar a la cocina y se encontraba con personas completamente desconocidas durmiendo en su casa.Entre anécdotas desopilantes sobre jóvenes que esperaban a sus hijos trabajando mientras desayunaban plácidamente en el living y medidas extremas de disciplina doméstica como haber llegado a sacar una puerta como castigo, el creador de Vorterix volvió a demostrar su talento inigualable para transformar los pequeños dolores de cabeza de la paternidad en un monólogo imperdible. Porque mientras las ceremonias de jardín sigan sumando lágrimas y cámaras lentas, los televidentes ya saben que siempre habrá un Pergolini dispuesto a decir en voz alta lo que muchos padres callan.







