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Regionales

El Tromen, el dominio del volcán y sus humedales de altura



En el norte neuquino, el área natural protegida conserva un paisaje marcado por el vulcanismo, humedales de importancia internacional y especies de flora y fauna de gran valor. En la semana de su aniversario, se destacan sus atributos naturales y el trabajo de los guardaparques para proteger este patrimonio.

Ubicada entre los departamentos Chos Malal y Pehuenches, el Área Natural Protegida El Tromen resguarda uno de los ambientes más singulares del norte de la provincia del Neuquén. El relieve volcánico, los humedales de altura y la estepa patagónica conforman un paisaje de gran valor ecológico y escénico, donde conviven especies adaptadas a condiciones extremas y comunidades que mantienen una relación histórica con el territorio.

Creada en 1971, el área tiene como objetivo principal proteger la avifauna que habita la Laguna Tromen y el Bañado Los Barros. Por la relevancia de estos humedales para la biodiversidad, en 2006 el área fue reconocida internacionalmente como Sitio Ramsar, una designación que destaca la importancia de conservar estos ambientes y las especies que dependen de ellos.

El paisaje está dominado por el volcán Tromen, de 3.978 metros sobre el nivel del mar, y el cerro Wayle, de 3.182 metros. Las laderas de fuertes pendientes, los profundos barrancos y los cursos de agua, generalmente intermitentes, evidencian el origen volcánico del territorio. Las extensas y oscuras coladas de lava que descienden por las laderas del Tromen forman los escoriales, huellas visibles de los procesos geológicos que modelaron el relieve.

Se conocen cinco erupciones del volcán Tromen, registradas en 1820, 1822, 1823, 1827 y 1828. Sin embargo, ninguna de estas fechas fue confirmada mediante estudios radiométricos o geológicos. En su cima se identifican cinco cráteres y otros dos en sus laderas. En el cráter principal todavía se encuentran pequeñas fumarolas, una evidencia de interés para el conocimiento de la historia volcánica del lugar.

Las condiciones de altura, el frío extremo, los fuertes vientos, la escasez de agua y la acumulación de nieve determinan la presencia de vegetales adaptados como los coirones, los neneos y diversos arbustos. En las cotas más elevadas, donde el suelo es escaso, crecen plantas en cojín y otras especies capaces de desarrollarse entre las rocas.

Entre las plantas más singulares se encuentra el colimamil (Adesmia pinifolia), la única especie del área con porte arbóreo. Su distribución es restringida y comprende sectores de Mendoza y San Juan, mientras que las poblaciones presentes en El Tromen alcanzan su límite de distribución más austral. Se trata de una especie amenazada cuya utilización como leña representa una presión sobre sus poblaciones.

En ese sentido, el trabajo articulado entre los equipos del área, el INTA y el vivero de Chos Malal permitió impulsar iniciativas para producir y plantar ejemplares de colimamil a partir de semillas recolectadas en el lugar. El seguimiento de estas plantaciones permitirá evaluar la supervivencia de los ejemplares y aportar información para futuras acciones de recuperación.

La Laguna Tromen y el Bañado Los Barros constituyen ambientes fundamentales para la alimentación, el descanso y la reproducción de numerosas aves. En el área se registraron 117 especies, de las cuales 41 son acuáticas. Entre ellas se encuentran flamencos australes, cisnes de cuello negro, coscorobas, cauquenes, patos y distintas especies de aves playeras.

La disponibilidad de agua resulta determinante para el funcionamiento de estos ecosistemas, especialmente ante la variabilidad climática y los períodos prolongados de sequía. La conservación de los humedales depende tanto de la integridad de sus hábitats como de las condiciones que permiten sostener los ciclos de alimentación, descanso y reproducción de la fauna.

En el arroyo El Chapúa habita el pato de los torrentes, una especie adaptada a los cursos de agua de montaña y categorizada en peligro de extinción en la provincia del Neuquén, de acuerdo con la Resolución 0887/21. Su presencia pone de relieve la importancia de conservar los ambientes fluviales del área y las condiciones naturales de las que depende esta especie.

La vegetación acuática también aporta características distintivas al paisaje. En las lagunas Tromen, Los Patos e Istmo crece la vinagrilla (Myriophyllum quitense), que cubre parte de la superficie y les otorga una notable coloración rojiza. En el Bañado Los Barros, en tanto, se desarrollan extensos juncales que acompañan las márgenes. Tanto la vegetación sumergida como los juncales ofrecen refugio, alimento y sitios de reproducción para diferentes especies.

La diversidad de fauna se completa con anfibios como la rana esteparia (Pleurodema bufonina), reptiles como la lagartija del Tromen y mamíferos entre los que se encuentran el piche, el chinchillón, el zorro colorado y el puma.

El Tromen también es un territorio habitado y utilizado históricamente por familias crianceras que practican la trashumancia. Actualmente, unas 30 familias mantienen sus puestos de veranada dentro del área protegida y desarrollan allí la ganadería extensiva, una actividad central para la economía familiar y la identidad cultural de la región.

La gestión del área debe compatibilizar estas actividades con la conservación de los humedales, la flora y la fauna, teniendo en cuenta las particularidades de cada ambiente y las presiones que pueden alterar su funcionamiento ecológico. En esta tarea, los guardaparques cumplen un papel fundamental a través del monitoreo de la biodiversidad, el trabajo conjunto con los pobladores, el control de las actividades recreativas y las acciones de educación ambiental.

El volcán Tromen, sus escoriales, el cerro Wayle, la Laguna Tromen y el Bañado Los Barros conforman algunos de los principales atractivos naturales del área. La imponencia del relieve y las evidencias del vulcanismo otorgan al paisaje una identidad propia, que puede apreciarse desde distintos puntos panorámicos. Actualmente, el trekking es una de las principales actividades recreativas, con el ascenso al volcán Tromen y los recorridos por otros sectores como propuestas para conocer el entorno.

En la semana del aniversario del área, sus valores naturales y culturales permiten dimensionar la importancia de sostener las tareas de conservación. Proteger El Tromen significa resguardar humedales de importancia internacional, especies de distribución restringida, ambientes de altura y un territorio donde los procesos naturales conviven con prácticas tradicionales que forman parte de la identidad del norte neuquino.

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