{"id":1158,"date":"2026-02-08T14:59:29","date_gmt":"2026-02-08T17:59:29","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/ultimas-noticias\/max-sola-un-chef-patagonico-con-la-cocina-como-pasaporte-y-el-amor-convertido-en-alimento\/"},"modified":"2026-02-08T14:59:29","modified_gmt":"2026-02-08T17:59:29","slug":"max-sola-un-chef-patagonico-con-la-cocina-como-pasaporte-y-el-amor-convertido-en-alimento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/?p=1158","title":{"rendered":"Max Sola: un chef patag\u00f3nico con la cocina como pasaporte y el amor convertido en alimento"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><br \/>El chef estelar recorre el mundo con la libertad de quien encuentra la verdad de la gastronom\u00eda en el respeto a los productos. Una vida honesta entre fuegos, familia y la pasi\u00f3n por River.<br \/>\n    Para Max Sola, el chef que creci\u00f3 en tierras patag\u00f3nicas, la cocina no naci\u00f3 como una epifan\u00eda frente a un horno familiar ni como el sue\u00f1o rom\u00e1ntico de un ni\u00f1o entre harinas. Fue un pasaporte de libertad. Su mirada estaba puesta en traspasar fronteras m\u00e1s que en cualquier la hornalla. Sin embargo, su paladar es un archivo impecable donde se guardan los registros m\u00e1s profundos de su identidad. Esos sabores, forjados en la paciencia de las cocinas de su infancia, son los que hoy otorgan alma a sus creaciones que buscan el equilibrio respetuoso entre la bondad de los alimentos y la destreza t\u00e9cnica. Tras haber liderado proyectos gastron\u00f3micos masivos y alcanzado la cima de la alta cocina, de las estrellas Michelin y los 5 Diamantes, hoy el coraz\u00f3n de Max arde de una manera m\u00e1s simple y profunda: ser un puente que asegure que el esfuerzo del productor llegue intacto al plato. En ese nuevo rol como embajador gastron\u00f3mico, eligi\u00f3 plantar bandera en M\u00e9xico, donde el amor de la familia se superpuso al estilo n\u00f3made. En su casa de Playa del Carmen, en la que un quincho bien argentino es un santuario de River Plate, dej\u00f3 reposar la chaqueta blanca y el rigor del cron\u00f3metro para vivir la gastronom\u00eda desde un lugar donde comulgan los valores de la libertad y la honestidad. All\u00ed, la sensibilidad trasciende lo acad\u00e9mico: es el amor convertido en alimento.El mapa por sobre la recetaPara Max Sola, la cocina no fue una vocaci\u00f3n temprana, sino una br\u00fajula para elegir su propia aventura. En un momento donde a\u00fan no ten\u00eda muy claro c\u00f3mo se ganar\u00eda la vida, la gastronom\u00eda apareci\u00f3 como una oportunidad que supo no dejar pasar para cumplir su sue\u00f1o. \u00abFue una cuesti\u00f3n de casualidad&#8230; yo lo que quer\u00eda era viajar\u00bb, confiesa mientras relata que el punto de partida se marc\u00f3 el d\u00eda que acompa\u00f1\u00f3 a un amigo a inscribirse en la Instituto Argentino de Gastronom\u00eda (IAG).Su mirada atenta que funciona como radar en cualquier contexto, se detuvo en un cartel de bolsas de trabajo pidiendo cocineros para distintos pa\u00edses. \u201cMe dije: wow, recorrer el mundo cocinando. As\u00ed que me di vuelta y me inscrib\u00ed yo tambi\u00e9n\u201d, dice reviviendo la osad\u00eda de la juventud que se atreve a todo contra viento y marea.All\u00ed asumi\u00f3 que el delantal ser\u00eda su uniforme de explorador para descubrir horizontes lejanos trabajando sin las trabas burocr\u00e1ticas que pudiesen presentar otras profesiones. \u00abQuer\u00eda algo que me diera la oportunidad de trabajar donde quisiera\u00bb, recuerda sobre ese impulso n\u00f3made que se marc\u00f3 a fuego en la infancia. \u00a0Entre sus recuerdos, aparece la escena de la primera clase en la que preguntaron el porqu\u00e9 de la elecci\u00f3n profesional. El auditorio, casi al un\u00edsono, referenciaba a madres o abuelas que sembraron la pasi\u00f3n por las ollas, el fuego y el arte culinario. Si bien muchos a\u00f1os despu\u00e9s destacar\u00eda que los sabores originados en las cocinas de su casa, por su madre o su abuela, fueron su mejor aprendizaje, opt\u00f3 el camino que le sienta m\u00e1s c\u00f3modo: el de la honestidad. \u201cYo dije que lo eleg\u00eda porque me gustaba viajar\u201d. Y su respuesta recibi\u00f3 el halago de un profesor que felicito tanto su sinceridad como su coherencia, aunque le advirti\u00f3 que se iba a cansar de viajar.Conquistar el mundo ligero de equipajeEse impulso por cruzar fronteras no era una rebeld\u00eda adolescente, sino un c\u00f3digo pr\u00e1cticamente gen\u00e9tico. Nacido en Bah\u00eda Blanca, Max creci\u00f3 con el movimiento como \u00fanica constante. Debido al trabajo de sus padres en YPF, la familia Sola se convirti\u00f3 en una suerte de embajada itinerante dentro y fuera de la Argentina. De Neuqu\u00e9n a Salta, de las tierras \u00e1ridas del sur a la exuberancia del norte, Max determin\u00f3 desde ni\u00f1o que el mundo no es algo que se mira al pasar, sino un lugar en el que uno se instala. \u00abViv\u00edamos tres a\u00f1os ac\u00e1, cuatro all\u00e1&#8230; me acostumbr\u00e9 a desarmar y armar mi mundo con mucha facilidad porque era eso o encerrarme para no sufrir por cada amigo que iba dejando (o sumando) en el camino\u00bb, recuerda con la convicci\u00f3n que ese estilo de vida le permiti\u00f3 recorrer muchos lugares de Argentina que de otro modo quiz\u00e1s nunca hubiera descubierto.Esta infancia n\u00f3mada le otorg\u00f3 la posibilidad de desarrollar una habilidad de supervivencia cultural invaluable. Para Max, llegar a un lugar nuevo, una provincia argentina o una ciudad europea, no significa ser un turista, sino un vecino m\u00e1s. \u201cSi me tiras hoy en China, te puedo asegurar que en dos meses soy un chino m\u00e1s. No me c\u00f3mo hago, pero realmente me obligo a sentir, pensar y entender como chino, a comer como chino\u201d explica con la efervescencia de quien aprendi\u00f3 a ser un ciudadano del mundo, escogiendo la carta de la interculturalidad por sobre la de la a\u00f1oranza. \u201cAprend\u00ed a no extra\u00f1ar\u201d, remata con palabras resonantes de quien parece haber vivido a fondo mil vidas en sus cuatro d\u00e9cadas y media sobre este plano.A\u00fan cuando promedia 87 vuelos y desembarca en m\u00e1s de 10 pa\u00edses por a\u00f1o, Max no pasa por los lugares; se mimetiza. En su mapa personal, las fronteras no son muros, sino invitaciones a pertenecer. Y sin espacio para dudas, supo pertenecer a las costumbres neuquinas durante su etapa adolescente, luego de dejar huella en la comarca petrolera. Un Neuqu\u00e9n que lo recibe con frecuencia cada vez que puede direccionar un viaje para visitar a su madre y a los amigos que forj\u00f3 en un per\u00edodo clave de su vida.Esa necesidad de instalarse es la que lo llev\u00f3, con el tiempo, a dominar no solo las t\u00e9cnicas culinarias, sino la idiosincrasia de cada destino con la seguridad de quien patea las calles captando todo lo que est\u00e1 a su paso. Su filosof\u00eda siempre fue la de la inmersi\u00f3n absoluta: no se puede cocinar para una cultura si no se respira su aire, si no se entiende c\u00f3mo hablan, si no se repasa su historia, sus dolores y sus esperanzas, si no se toca su tierra y se prueba lo que ella ofrece, en fin, si no se conjugan los sentidos con el aqu\u00ed y el ahora de cada coordenada geogr\u00e1fica que lo recibe. \u201cSi quer\u00e9s conocer la cultura de un pueblo, anda al mercado\u201d, repite a modo de frase de cabecera. Definitivamente, lejos de ser un chef visitando una cultura, \u00e9l las habita.Es esa misma pulsi\u00f3n, la que a\u00f1os despu\u00e9s le permitir\u00eda entender el alma de M\u00e9xico tan profundamente como la de su querida Patagonia, el lugar en el que sue\u00f1a vivir cuando se retire de toda actividad. \u201cMe encanta la monta\u00f1a, amo la Patagonia\u201d, dice con sentido orgullo por su tierra este joven hombre de pasaporte atiborrado de sellos.Como parte de su ADN y con la humildad de quien experiment\u00f3 la cima y eligi\u00f3 la calma, afirma que no se concibe como una marca, pero que le encantar\u00eda saber que va dejando marca en la gente que encuentra en cada paso.\u00bbDe ac\u00e1 soy\u00bb: El rigor detr\u00e1s de la excelenciaEl giro emocional definitivo con la gastronom\u00eda no ocurri\u00f3 en un aula del IAG, sino en el fragor de la batalla. Al experimentar la adrenalina pura en el primer servicio de cocina al que asisti\u00f3 como practicante, Max supo que ese era su lugar. En medio del caos ordenado de las comandas y el calor de los fogones, el joven Max tuvo una revelaci\u00f3n: \u00abDe ac\u00e1 soy\u00bb, relata con la pasi\u00f3n de quien descubre por fortuna su misi\u00f3n en medio del caos.En 2003, esa chispa lo llev\u00f3 a tocar las puertas del templo espa\u00f1ol de Mart\u00edn Berasategui, un ecosistema donde reinaban la excelencia y la disciplina. Eran tiempos de una dureza espartana, donde el sacrificio no era una opci\u00f3n, sino el \u00fanico camino. Max recuerda aquellos d\u00edas como una posibilidad formaci\u00f3n extraordinaria, donde la supervivencia y el aprendizaje eran lo mismo. Los integrantes del equipo, unidos por la necesidad y la ambici\u00f3n, dorm\u00edan en el propio restaurante porque el sueldo de practicantes no alcanzaba para un techo propio. Aquello no era una cocina convencional, sino una estructura de alto rendimiento donde pudo comprender que el trabajo en equipo ser\u00edan clave para alcanzar la perfecci\u00f3n. Eran tiempos donde la curiosidad del n\u00f3made se top\u00f3 con la rigurosidad. \u201cNo se pod\u00edan romper mucho los esquemas\u201d cuenta Max, sobre esos tiempos en los que aprendi\u00f3 de estructuras, procesos, recetas, tiempos y precisi\u00f3n t\u00e9cnica.All\u00ed, bajo la sombra de las tres estrellas Michelin, Max entendi\u00f3 que la excelencia no admit\u00eda atajos ni cansancios. La orden del maestro Berasategui era tan simple como implacable: las mesadas de acero deb\u00edan limpiarse con piedra p\u00f3mez y paciencia \u00abhasta que pudieras verte la cara reflejada en ellas\u00bb. Ese frenes\u00ed por el detalle invisible, por lo que el cliente no ve pero siente en el resultado final, fue la forja que lo prepar\u00f3 para liderar. En las cocinas europeas, Max no solo aprendi\u00f3 recetas; aprendi\u00f3 que la cocina es un ejercicio de car\u00e1cter donde la chaqueta blanca se gana cada ma\u00f1ana desde el primer minuto del cron\u00f3metro. Con ese bagaje a cuestas, fue enviado a integrar la cocina italiana del restaurante Zafferano, en Londres, donde profundiz\u00f3 sus conocimientos y el fino arte que en el mundo de la alta gastronom\u00eda se premia con estrellas.En ese entorno de rigor extremo, donde 150 personas cocinaban para 55 comensales, Max consolid\u00f3 la experiencia lo llevar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde a ganar su propia estrella Michelin en el restaurante MB que liderar\u00eda en el hotel Ritz Carlton de Tenerife. Tras cinco a\u00f1os de trabajo con el prestigioso chef espa\u00f1ol, en 2011 cruz\u00f3 el oc\u00e9ano para capitanear el primer proyecto de Mart\u00edn Berasategui en Am\u00e9rica: el restaurante Passion en Playa del Carmen, donde sostuvo durante seis a\u00f1os consecutivos los prestigiosos 5 Diamantes de la AAA. Con la total confianza de su mentor, Max cuenta que su equipo gozaba de la libertad de innovar en sus platos fusionando la experiencia culinaria con los productos tradicionales del lugar. \u201cSi bien no cost\u00f3, lleg\u00f3 un momento que pudimos entenderlo y fue por medio del paladar\u201d, explica mientras sus palabras transmiten el sabor por la diversidad de alimentos que se exhiben en los amplios y coloridos mercados mexicanos.En ese trayecto de gloria, Max acumul\u00f3 an\u00e9cdotas que parecen sacadas de un guion cinematogr\u00e1fico: desde cocinar bajo la mirada vigilante de la mafia rusa, donde un joven probaba cada plato para descartar cualquier posibilidad de envenenamiento al \u201ccapo\u201d hasta cocinar a las personalidades m\u00e1s influyentes del planeta. La lista de figuras de elite es tan interminable como el anecdotario que acumula la experiencia de pertenecer a la alta gastronom\u00eda. Como un acto reflejo, surgen los nombres de Mick Jagger, y el imborrable d\u00eda en que Madonna pidi\u00f3 expresamente que lo feliciten por su exquisito helado de gianduia. En medio de ese ruido medi\u00e1tico y la presi\u00f3n de las estrellas, Max comenz\u00f3 a transitar nuevos escenarios en los que la verdadera maestr\u00eda no reside en el aplauso, sino en la honestidad de la entrega.Un puente entre la tierra y la mesaEsos a\u00f1os de esfuerzo, disciplina y excelencia agudizaron su sensibilidad. En medio de esa t\u00e9cnica de vanguardia perfecta, el curioso Max profundiz\u00f3 su inter\u00e9s por mirar m\u00e1s all\u00e1 del plato. Empez\u00f3 a preguntarse por el origen de cada gramo de producto que pasaba por sus manos y se inclin\u00f3 por reconstruir la historia del pescador, el campesino, el recolector y cada una de las personas que integran la cadena de valor del producto.Hoy se reconoce como un puente entre el productor y el comensal, defendiendo la honestidad y el respeto por los ingredientes como valores primordiales. Su pasi\u00f3n actual reside en conocer las caras detr\u00e1s de lo que comemos, desde las granjas de patos en Estados Unidos, los cuidadosos productores de caviar en Uruguay, hasta una hist\u00f3rica granja espa\u00f1ola que produce jam\u00f3n ib\u00e9rico, asegur\u00e1ndose de que el esfuerzo humano y la calidad no se pierdan en la masividad de la industria alimenticia. \u201cLas marcas que integran mi portfolio tienen un denominador com\u00fan: poca producci\u00f3n de much\u00edsima calidad\u201d.En el repaso de su historia, Max asume que el desconocimiento sobre lo que se realiza tras las bambalinas permiten enga\u00f1ar hasta al m\u00e1s sublime cocinero. \u00a0\u201cGeneralmente, no tenemos una idea cabal del camino que recorri\u00f3 el producto que llega a nuestras manos\u201d, explica mientras recuerda que su primera visita a la granja de producci\u00f3n de foie gras que hoy representa le vol\u00f3 la cabeza.Su negocio est\u00e1 en plena expansi\u00f3n en distintos pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica. \u201cParte de mi trabajo es lo que yo llamo evangelizar, contar la historia detr\u00e1s del producto\u201d, narra con emoci\u00f3n y trae a colaci\u00f3n a Emerson, a Juanito, a Ra\u00fal, productores de foie gras de la granja que probablemente desconozcan la magnitud de que su tarea diaria llega a 30 pa\u00edses del mundo. \u201cLes hago preguntas, observo su tarea, les digo que me encanta lo que hacen y le pongo cara a la gente que hace las cosas para despu\u00e9s poder vender desde la honestidad y explicar cada aspecto que mis clientes consulten\u201d, destaca como diferencial de su actividad actual.En un mundo invadido por los ultraprocesados y el preconcepto de que hay productos exclusivos de la alta gastronom\u00eda, Max defiende con u\u00f1as y dientes el concepto de que comprar productos alimenticios de calidad siempre ser\u00e1 mejor que depender en un futuro del seguro m\u00e9dico. \u201cLa industria alimenticia crece constantemente porque en el mundo somos cada vez m\u00e1s y necesitamos producir m\u00e1s comida. Necesitamos que la comida se preserve por m\u00e1s tiempo, entonces metemos un mont\u00f3n de aditivos. Necesitamos cada vez m\u00e1s tiempo para trabajar, trasladarnos, etc., entonces compramos productos envasados y sumamos un mont\u00f3n de cosas que no le hacen del todo bien al cuerpo. Pretendemos abrir un paquete y calentar cuando hay gente que a\u00fan est\u00e1 haciendo las cosas bien desde el origen\u201d, dice con \u00edmpetu ante la pregunta respecto al valor de una lata de caviar o de un jam\u00f3n ib\u00e9rico de calidad.Paralelamente a ser embajador gastron\u00f3mico, Max se permite elegir quir\u00fargicamente los trabajos al frente de las cocinas como asesor, cocinero o simplemente para reorganizar servicios. Lo hace porque le significa un desaf\u00edo, lo emociona, porque le gusta y porque quiere. Lo hace por \u00e9l, pero sobre todo por su s\u00f3lido equipo de trabajo. \u201cLos cuido mucho y, aunque la exigencia no tiene nada que ver con el cari\u00f1o, procuro alentar y cuidad su desarrollo personal tanto como profesional\u201d, dice el chef que no entiende otra forma de vivir que no sea con pasi\u00f3n.El hombre que experiment\u00f3 sabores de todo tipo y que en la cocina no le hizo asco a nada, a los 30 a\u00f1os se puso una meta y se jur\u00f3 no volver a mirar atr\u00e1s. Aun siendo muy joven, entendi\u00f3 que \u201cla vida \u00fatil de un cocinero es igual a la de un futbolista\u201d, despertando el asombro del interlocutor en su analog\u00eda. \u201cEs super corta\u201d, sentencia mientras invita a encontrar referentes de la cocina con m\u00e1s de 50 o 60 a\u00f1os. \u201cMe hice esta pregunta y me dije tengo que desarrollar un plan B\u201d, explica para graficar su tr\u00e1nsito de chef ejecutivo a guardi\u00e1n de productos. \u201cSiempre va a haber un pibe de 20 a\u00f1os que le va a encantar trabajar 17 horas seguidas, dormir en el piso, limpiar o bandejear. Por eso siempre que puedo aconsejo a los que vienen detr\u00e1s m\u00edo que disfruten a fondo y luego empiecen a barajar posibilidades\u201d.El chef que podr\u00eda haber permanecido por a\u00f1os en la confortabilidad de la alta cocina europea, decidi\u00f3 dar el salto al vac\u00edo y cerrar una etapa cuando en su vida hubo un cambio de prioridades. Hace 12 a\u00f1os naci\u00f3 su primer hijo y ese hito lo hizo plantar bandera en M\u00e9xico. Aun cuando la generosidad de Mart\u00edn Berasategui pon\u00eda delante de sus ojos la posibilidad de seguir acumulando estrellas y hasta liderar su restaurante en el Bernabue, el emblem\u00e1tico estadio del Real Madrid, prioriz\u00f3 lo que sent\u00eda en su coraz\u00f3n y se asent\u00f3 en tierras aztecas. Eso que sabe a renuncia, fue en realidad una elecci\u00f3n de libertad.Una pasi\u00f3n millonariaA pesar de llevar a\u00f1os en el exterior, Max nunca solt\u00f3 sus pasiones argentinas. Es un ferviente seguidor de River Plate, una pasi\u00f3n que mantiene viva a la distancia.El joven que dej\u00f3 definitivamente la Argentina en 2003 sosten\u00eda la idea de romper con la l\u00f3gica reunirse con argentinos en todas las latitudes del planeta. Su m\u00e1xima era ser parte de la cultura que lo cobijaba. Sin embargo, hace poco m\u00e1s de tres a\u00f1os, el f\u00fatbol lo acerc\u00f3 a toparse con otros argentinos que conforman la abultada comunidad en Playa del Carmen. A partir de entonces, empez\u00f3 a intercambiar su traje de embajador gastron\u00f3mico con el de embajador Millonario, contagiando su comprometida pasi\u00f3n en los distintos pa\u00edses latinoamericarnos que visita por su trabajo. \u201cHace un tiempo fundamos la filial de River ac\u00e1 y ya estoy metiendo fichas para que armen una en El Salvador\u201d, dice con orgullo mientras exhibe la cantidad de stickers y elementos dom\u00e9sticos con los colores del equipo millonario.Vive cada partido del Millonario con la misma tensi\u00f3n y entrega con la que enfrenta un servicio de cocina cr\u00edtica. La pasi\u00f3n es tal que de un tiempo a esta parte tiene reservado un lugar en sus contratos de trabajo, donde subraya a viva voz que, si juega el equipo millonario, \u00e9l debe ser parte activa de una hinchada a la distancia. Y cuando disponerse a verlo no resulta posible, el permiso para escuchar los relatos con auriculares es innegociable. Es un ritual que lo mantiene conectado con su origen, pr\u00e1cticamente un cord\u00f3n umbilical que lo une con su querida Argentina.El fin de la bit\u00e1cora: Donde el mapa se detiene y los recuerdos son los protagonistas de la cocinaDespu\u00e9s de una vida definida por el movimiento y la capacidad de mimetizarse con cada nueva latitud, Max Sola encontr\u00f3 en M\u00e9xico algo que el mapa no le hab\u00eda dado: un motivo para no querer irse. El hombre que se acostumbr\u00f3 a desarmar su mundo con frecuencia decidi\u00f3, hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, que su viaje personal reclamaba una pausa. El nacimiento de su hijo Nahuel se convirti\u00f3 en el centro de gravedad que lo hizo detener el paso y cambiar las brigadas de cien cocineros por la consultor\u00eda estrat\u00e9gica y la evangelizaci\u00f3n del producto.El hombre que no le temi\u00f3 nunca a nada, confiesa que ser padre es el \u00fanico miedo que lo atraves\u00f3 en serio. Ni un lugar inh\u00f3spito, ni un mercado peligroso, ni una noche en una gran urbe paralizaron a este personaje cargado de las vastas experiencias que solo ofrece habitar la calle. \u00abTuve mucho miedo a ser pap\u00e1\u00bb, confiesa con la honestidad de quien ha conquistado todas las cimas y se encontr\u00f3 en el valle con la experiencia m\u00e1s transformadora de su vida. Max es notablemente alegre, en\u00e9rgico y muy expresivo. Pero cuando nombra a su familia, su rostro devuelve emociones mucho m\u00e1s profundas, esas que hacen que los ojos brillen y la sonrisa se dibuje ampliamente.El responsable de emocionar a cientos de comensales a lo largo y ancho del mundo, tiene la capacidad de ponerle palabras a los sentimientos m\u00e1s \u00edntimos. Cuando se lo escucha hablar, a\u00fan a trav\u00e9s de la frialdad de una pantalla, da la sensaci\u00f3n que es un tipo que, como se dir\u00eda vulgarmente \u201centendi\u00f3 todo\u201d. Max puede hablar con una lucidez asombrosa sobre el amor que recibi\u00f3 de sus padres; un afecto que, en aquel entonces, se expresaba de maneras distintas a las que \u00e9l hoy elige para sus hijos. Comprende que los tiempos han cambiado y que expresarle a su hijo con todas las letras sus sentimientos es el principal ingrediente de su receta familiar. \u201cCon Nahuel somos carne y u\u00f1a: jugamos al f\u00fatbol, siempre lo abrazo, le doy besos, lo miro a los ojos y le digo lo importante que es en mi vida. Pero tambi\u00e9n cometo errores porque a ser pap\u00e1 tambi\u00e9n se aprende\u201d, asume, a la vez que cuenta que su segundo hijo llegar\u00e1 en cuatro meses. En esta etapa de felicidad y plenitud, reconoce en Sara, su pareja, el soporte de todas sus locuras. \u201cTengo la fortuna de compartir el d\u00eda a d\u00eda con alguien que me entiende y me quiere as\u00ed, como soy\u201d, deja trascender cuando se abre hacia la intimidad.\u00a0En su casa de Playa del Carmen este joven de sangre mapuche construy\u00f3 un santuario que huele a Patagonia. Es ese rinc\u00f3n donde el tiempo se detiene, el chef internacional es el hombre que disfruta de lo simple, transmitiendo a sus hijos que la gastronom\u00eda es, ante todo, un acto de amor. \u00abComo buen argentino, me encanta hacer asados, para muchos, para mi familia o para m\u00ed solo. Si quiero comer asado, me hago un asado\u00bb, afirma con una sonrisa que revela su energ\u00eda interior. En ese ritual del fuego, el chef de las doce estrellas acumuladas se despoja de las jerarqu\u00edas para cocinar con la libertad absoluta de quien ya no tiene nada que demostrar. Y all\u00ed viene un nuevo batacazo emocional. \u201cLa cocina es un poco de esto -mientras se\u00f1ala su mente, un poco de esto -marca su boca- y mucho de esto\u201d, concluye con firmeza poniendo todo el pu\u00f1o en su coraz\u00f3n. Y all\u00ed invita, de manera l\u00fadica, a un desaf\u00edo compartido. Max improvisa una escena en la que, en el \u00faltimo suspiro, el destino permite elegir un \u00faltimo banquete entre todos los que ha probado a lo largo de su vida. \u201cEs algo que me pregunt\u00f3 una reconocida periodista gastron\u00f3mica que previamente me hab\u00eda consultado la cantidad de restaurantes de estrellas Michelin que hab\u00eda visitado en mi vida\u201d. Sin embargo, la respuesta no estaba en sus \u00e9pocas de alta gastronom\u00eda ni en las t\u00e9cnicas vanguardistas que lo hicieron famoso. \u201cMi respuesta fue autom\u00e1tica: las milanesas de mi vieja y los \u00f1oquis de mi nona\u201d, e igual de autom\u00e1ticas fueron las l\u00e1grimas de emoci\u00f3n en sus ojos. \u201cCocinar es ante todo un acto de amor\u201d, concluye el hombre de alma libre que lleva tatuado en sus brazos s\u00edmbolos que representan el amor a sus hermanas, sus padres y abuelos y tres palabras que le funcionan como la receta de su vida: \u201cFamilia, amor y amistad\u201d. Cuando el mundo se le pone turbulento, encuentra la paz en esa frase, como un salvoconducto definitivo al lugar donde el fuego nunca se apaga y donde la receta, finalmente, le gana la partida al mapa.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El chef estelar recorre el mundo con la libertad de quien encuentra la verdad de la gastronom\u00eda en el respeto a los productos. Una vida honesta entre fuegos, familia y la pasi\u00f3n por River. 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