{"id":2242,"date":"2026-02-14T02:34:33","date_gmt":"2026-02-14T05:34:33","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/actualidad\/la-literatura-fantastica-de-julio-cortazar-vista-en-clave-politica\/"},"modified":"2026-02-14T02:34:33","modified_gmt":"2026-02-14T05:34:33","slug":"la-literatura-fantastica-de-julio-cortazar-vista-en-clave-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/?p=2242","title":{"rendered":"La literatura fant\u00e1stica de Julio Cort\u00e1zar vista en clave pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\tEste 12 de febrero se cumpli\u00f3 otro aniversario del fallecimiento del escritor argentino Julio Cort\u00e1zar, ocurrido en 1984. Aprovechamos esta fecha para evocar al reconocido escritor argentino, centr\u00e1ndonos no en su trayectoria en general, sino en un aspecto espec\u00edfico de ella. Nos interesa aqu\u00ed explorar la relaci\u00f3n entre ciertos relatos fant\u00e1sticos de su autor\u00eda y su postura pol\u00edtica inicial.    Como es conocido, Cort\u00e1zar se manifest\u00f3 en contra del peronismo, aunque posteriormente reconoci\u00f3 que esa posici\u00f3n fue un error de juventud. Lo llamativo en su caso es el tipo de literatura que desarrollaba en relaci\u00f3n con aquella postura: el g\u00e9nero fant\u00e1stico. En los textos de corte realista, la dimensi\u00f3n pol\u00edtica suele ser evidente. Por ejemplo, en No habr\u00e1 m\u00e1s penas ni olvido, de Osvaldo Soriano, que analizamos recientemente en una nota en este medio (6\/01\/2026), se representa de forma clara el enfrentamiento entre facciones opuestas del peronismo en los a\u00f1os setenta.    En cambio, los relatos fant\u00e1sticos no muestran la pol\u00edtica de manera expl\u00edcita, ya que este g\u00e9nero se caracteriza por sorprender al lector con una ruptura de la realidad inicial, sumi\u00e9ndolo en la duda sobre lo sucedido. Aunque cualquier obra literaria admite diversas interpretaciones, en el g\u00e9nero fant\u00e1stico este rasgo se acent\u00faa notablemente.<\/p>\n<p>        Esto no les gusta a los autoritarios<\/p>\n<p>                El ejercicio del periodismo profesional y cr\u00edtico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los due\u00f1os de la verdad.<\/p>\n<p>    Respecto a Casa tomada, el primer cuento que comentamos, el propio Cort\u00e1zar ha se\u00f1alado que naci\u00f3 de una pesadilla y que no fue escrito con intenci\u00f3n pol\u00edtica, aunque ha admitido que esa lectura es posible. Es importante mencionar que Casa tomada no solo es uno de sus relatos m\u00e1s c\u00e9lebres, sino tambi\u00e9n el ejemplo paradigm\u00e1tico de c\u00f3mo se han interpretado pol\u00edticamente algunos de sus textos.    El cuento fue publicado originalmente en una revista en los a\u00f1os cuarenta y luego incluido en el libro de relatos Bestiario (1951). El narrador describe una casa espaciosa, apta para varios habitantes, pero en la que solo viven su hermana Irene y \u00e9l. Ambos son solteros y, por pertenecer a una familia acomodada, no trabajan y viven de una herencia. Adem\u00e1s, se detalla la casa, indicando que tiene dos sectores separados por una \u201cmaciza puerta de roble\u201d.    La rutina de los hermanos se ve interrumpida de repente por un hecho extra\u00f1o: \u201cEl sonido ven\u00eda impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversaci\u00f3n. (\u2026) Me tir\u00e9 contra la puerta antes que fuera demasiado tarde, la cerr\u00e9 de golpe apoyando el cuerpo (\u2026) Fui a la cocina, calent\u00e9 la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:    \u2014Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.    Tras la ocupaci\u00f3n de una parte de la casa por desconocidos (en ning\u00fan momento se explicita qui\u00e9nes son), los hermanos intentan adaptarse a vivir en el sector no invadido. Sin embargo, despu\u00e9s de un tiempo, esa aparente normalidad se rompe nuevamente por otro avance de los ocupantes, que parecen haber atravesado \u201cla puerta de roble\u201d. Ante la ocupaci\u00f3n total, los hermanos no tienen m\u00e1s opci\u00f3n que abandonar la casa, concluyendo as\u00ed el relato: \u201cAntes de alejarnos tuve l\u00e1stima, cerr\u00e9 bien la puerta de entrada y tir\u00e9 la llave a la alcantarilla. No fuese que a alg\u00fan pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada\u201d.    Una interpretaci\u00f3n pol\u00edtica de este cuento fue propuesta por Juan Jos\u00e9 Sebreli en su ensayo Buenos Aires, vida cotidiana y alienaci\u00f3n (1964), donde sostiene que Casa tomada expresa de forma fant\u00e1stica, aunque el autor no lo haya buscado, la angustia que la irrupci\u00f3n de los \u201ccabecitas negras\u201d generaba en la clase media. Por su parte, Germ\u00e1n Rozenmacher, con una visi\u00f3n ideol\u00f3gica opuesta a la de Cort\u00e1zar, da a entender en su cuento Cabecita negra (1962) una perspectiva similar.    Esta interpretaci\u00f3n, tanto de Sebreli como de Rozenmacher, de Casa tomada se ha vuelto tan cl\u00e1sica que se ha tornado imposible de ignorar, como sugiere el escritor y cr\u00edtico Carlos Gamerro: \u201cLo importante, de todos modos, no es establecer qui\u00e9n lleg\u00f3 primero, sino admitir que la lectura de Rozenmacher-Sebreli de Casa tomada, lejos de constituir un disparate o un divague, se ha convertido en la mala lectura, o lectura fuerte hasta el punto que ning\u00fan cr\u00edtico que quiera interpretar el cuento de Cort\u00e1zar en otra clave puede darse el lujo de desecharla y mucho menos de ignorarla, sino que se siente obligado a refutarla\u201d.    Por otra parte, recordemos que una caracter\u00edstica esencial del g\u00e9nero fant\u00e1stico es que, aunque al principio se presenta una situaci\u00f3n de manera realista, esta se ve abruptamente alterada por un hecho ins\u00f3lito. En este relato, ese elemento disruptivo es la ocupaci\u00f3n de la casa por extra\u00f1os nunca identificados. Precisamente, esa irrupci\u00f3n ha dado pie a una lectura pol\u00edtica del texto, ya que podr\u00eda asociarse con la aparici\u00f3n de las masas peronistas en la pol\u00edtica argentina. Adem\u00e1s, la irrupci\u00f3n en el g\u00e9nero fant\u00e1stico ocurre de manera repentina, al igual que la entrada inesperada de los seguidores de Per\u00f3n en la escena nacional.    Ese ambiente de \u201cinvasi\u00f3n\u201d se percibe en otras narraciones de Cort\u00e1zar de esa \u00e9poca, por lo que, si se interpreta que dicha \u201cinvasi\u00f3n\u201d est\u00e1 relacionada con el peronismo, el conjunto de relatos as\u00ed considerados abarcar\u00eda diversos cuentos. De ellos, uno de los ejemplos m\u00e1s n\u00edtidos es La banda, cuento incluido en Final del juego (1956).    La banda es un relato enmarcado, es decir, hay un narrador que relata lo que le cont\u00f3 otro narrador, protagonista de la historia central: \u201cEn febrero de 1947, Lucio Medina me cont\u00f3 un divertido episodio que acababa de sucederle. Cuando en septiembre de ese a\u00f1o supe que hab\u00eda renunciado a su profesi\u00f3n y abandonado el pa\u00eds, pens\u00e9 oscuramente una relaci\u00f3n entre ambas cosas\u201d.    Lucio Medina le cuenta que un d\u00eda descubre que en el cine \u00d3pera, uno de los m\u00e1s importantes de la \u00e9poca, proyectan una pel\u00edcula que no pudo ver en su momento, por lo que decide ir. All\u00ed, Lucio observa que el p\u00fablico presente es inusual: \u201cSe\u00f1oras preponderadamente obesas se diseminaban en la platea, y al igual que la que ten\u00eda al lado aparec\u00edan acompa\u00f1adas de una prole m\u00e1s o menos numerosa. Le extra\u00f1\u00f3 que gente as\u00ed sacara plateas en el \u00d3pera, varias de tales se\u00f1oras ten\u00edan el cutis y el atuendo de respetables cocineras endomingadas\u201d.    A pesar de lo anunciado, antes de la pel\u00edcula aparece inesperadamente una banda musical femenina, similar a una banda militar, con chicas vestidas con uniformes llamativos: \u201cUna inmensa banda femenina de m\u00fasica formada en el escenario, con un canel\u00f3n donde pod\u00eda leerse: \u2018Banda de Alpargatas\u2019\u201d. Lucio se da cuenta de que era \u201cuna funci\u00f3n para empleados y familias de la compa\u00f1\u00eda Alpargatas\u201d. La actuaci\u00f3n de la banda se prolonga y recibe la aprobaci\u00f3n de un p\u00fablico que Lucio considera fuera de lugar.    Tras esa intervenci\u00f3n inesperada, proyectan la pel\u00edcula prometida. Al terminar y tomar algo en una confiter\u00eda, Lucio experimenta una especie de revelaci\u00f3n: \u201cUn momento de realidad que le hab\u00eda parecido falsa porque era la verdadera, la que ahora ya no estaba viendo. Lo que acababa de presenciar era lo cierto, es decir, lo falso. Dej\u00f3 de sentir el esc\u00e1ndalo de hallarse rodeado de elementos que no estaban en su sitio, porque en la misma conciencia de un mundo otro, comprendi\u00f3 que esa visi\u00f3n pod\u00eda prolongarse a la calle\u201d.    En este cuento aparece otra caracter\u00edstica habitual del g\u00e9nero fant\u00e1stico, relacionada con la anterior: la dificultad de los personajes para distinguir la \u201cverdadera realidad\u201d de una \u201crealidad aparente\u201d, ambig\u00fcedad que tambi\u00e9n afecta al lector y genera extra\u00f1eza y desconcierto. En este caso, tras sentirse rodeado de un p\u00fablico que considera extra\u00f1o, Lucio tiene la revelaci\u00f3n de que la realidad que conoc\u00eda no era la aut\u00e9ntica, sino una ilusi\u00f3n: \u201cUn momento de realidad que le hab\u00eda parecido falsa porque era la verdadera, la que ahora ya no estaba viendo. Lo que acababa de presenciar era lo cierto\u201d.    Aunque de forma distinta, Lucio experimenta una cierta \u201cinvasi\u00f3n\u201d de representantes de las nuevas masas peronistas. No es casual el momento de los hechos (1947, \u00e9poca del peronismo), ni la menci\u00f3n de Alpargatas, que remite a la expresi\u00f3n: \u201cAlpargatas, s\u00ed; libros, no\u201d.    Asimismo, tampoco es casual que Lucio en ese mismo a\u00f1o 1947 \u201chab\u00eda renunciado a su profesi\u00f3n y abandonado el pa\u00eds\u201d, partida que el narrador vincula con la nueva realidad descubierta a ra\u00edz de lo sucedido. Adem\u00e1s, es relevante recordar que el propio Cort\u00e1zar, al igual que Lucio, se march\u00f3 de Argentina en 1951 ante la nueva situaci\u00f3n generada por el peronismo, que viv\u00eda como opresiva.    Ahora bien, una lectura pol\u00edtica de los cuentos fant\u00e1sticos de Cort\u00e1zar no solo debe tomar en cuenta el t\u00f3pico de la \u201cinvasi\u00f3n\u201d, sino tambi\u00e9n el del \u201crechazo\u201d directo. El texto Las puertas del cielo, incluido tambi\u00e9n en Bestiario (1951), ejemplifica los matices literarios que puede presentar el antiperonismo del autor. Si en la variante \u201cinvasi\u00f3n\u201d hay un \u201cotro\u201d que de alguna manera invade un lugar habitual de los protagonistas, en esta, el narrador (el doctor Hardoy, un abogado de una clase social de m\u00e1s prestigio que otros personajes) concurre voluntariamente donde se encuentran esos \u201cotros\u201d. Junto a Hardoy, los otros dos personajes centrales del cuento son Mauro y Celina, que ofrecen cierta diferencia entre s\u00ed: \u201cMirando de reojo a Mauro yo estudiaba la diferencia entre su cara de rasgos italianos, la cara del porte\u00f1o orillero sin mezcla negra ni provinciana, y me acord\u00e9 de repente de Celina, m\u00e1s pr\u00f3xima a los monstruos\u201d. Es decir, el hombre es de tez clara (lo mismo que, por supuesto, Hardoy), mientras que la mujer es de tez oscura.    Adem\u00e1s, mientras en los anteriores cuentos la aparici\u00f3n de los \u201cotros\u201d era solo insinuada, en este relato aparecen de manera expl\u00edcita y claramente desde\u00f1osa: \u201cMe parece bueno decir aqu\u00ed que yo iba a esa milonga por los monstruos (\u2026). Asoman con las once de la noche, bajan de regiones vagas de la ciudad, pausados y seguros de uno o de a dos, las mujeres casi enanas y achinadas, los tipos como javaneses o mocov\u00edes, apretados en trajes a cuadros o negros, el pelo duro peinado con fatiga, brillantina en gotitas contra los reflejos azules y rosa, las mujeres con enormes peinados altos que las hacen m\u00e1s enanas, peinados duros y dif\u00edciles de los que les queda el cansancio y el orgullo\u201d.    Con el paso del tiempo, Cort\u00e1zar ir\u00e1 modificando su perspectiva ideol\u00f3gica y realizar\u00e1 en 1970 una autocr\u00edtica al referirse a la visi\u00f3n propuesta en este cuento: \u201cUn cuento al que le guardo alg\u00fan cari\u00f1o, Las puertas del cielo, donde se describen aquellos bailes populares del Palermo Palace, es un cuento reaccionario; eso me lo han dicho ciertos cr\u00edticos con cierta raz\u00f3n, porque hago all\u00ed una descripci\u00f3n de los que se llamaban los \u2018cabecitas negras\u2019 en esa \u00e9poca, que es, en el fondo, muy despectiva; los califico as\u00ed y hablo incluso de los monstruos\u201d.    Por \u00faltimo, cabe se\u00f1alar que, si bien esta mirada sobre ciertos relatos fant\u00e1sticos de Cort\u00e1zar no es caprichosa y ha sido se\u00f1alada por diversos analistas, igualmente debe recordarse que los textos literarios admiten distintas interpretaciones. Esta lectura en clave pol\u00edtica de algunos cuentos del autor es ni m\u00e1s ni menos que una de las posibles sobre ellos.    *Licenciado en Letras (UBA), doctor en Ciencias Sociales (UBA). IG @carloscampora100.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este 12 de febrero se cumpli\u00f3 otro aniversario del fallecimiento del escritor argentino Julio Cort\u00e1zar, ocurrido en 1984. Aprovechamos esta fecha para evocar al reconocido escritor argentino, centr\u00e1ndonos no en su trayectoria en general, sino en un aspecto espec\u00edfico de ella. 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