{"id":2282,"date":"2026-02-14T08:36:47","date_gmt":"2026-02-14T11:36:47","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/politica\/didion-y-babitz-la-mujeres-de-hielo-y-fuego-que-marcaron-los-angeles\/"},"modified":"2026-02-14T08:36:47","modified_gmt":"2026-02-14T11:36:47","slug":"didion-y-babitz-la-mujeres-de-hielo-y-fuego-que-marcaron-los-angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/?p=2282","title":{"rendered":"Didion y Babitz: la mujeres de hielo y fuego que marcaron Los \u00c1ngeles"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la relaci\u00f3n entre Joan Didion, la mejor periodista de los Estados Unidos, la que retrat\u00f3 Los \u00c1ngeles y el fin de una era como nadie, y Eve Babitz, la groupie encantadora y descarriada, la artista, fot\u00f3grafa y escritora que vivi\u00f3 muy desde adentro y a ritmo acelerado, en ese mismo luminoso y decadente Los \u00c1ngeles, puede volverse adictiva? La respuesta est\u00e1 en el libro \u201cDidion y Babitz\u201d, de Lili Anolik, reciente lanzamiento de Random House. Pero sobre todo, la respuesta est\u00e1 en una sensaci\u00f3n: la de asistir, como un fisg\u00f3n, a una \u00e9poca filosa, al fin de algo y el comienzo de otra cosa, de ser testigo indiscreto y ver qu\u00e9 hac\u00edan los que estaban viviendo ese momento.<\/p>\n<p>Puede que el magnetismo del libro se explique tambi\u00e9n desde las carencias. Con todo lo que ocurre en el mundo hoy, en algunos sentidos m\u00e1s impactante que lo que ocurr\u00eda en aquellos 60 y 70, no hay ni pizca de ese nivel de marea humana contact\u00e1ndose para crear, probar, arriesgar y muchas veces, perder en el intento.<\/p>\n<p>Lo que genera adicci\u00f3n con el libro y su historia -que no puede dejar de leerse aunque no se conozca a todos los personajes-, es cierta nostalgia incluso por lo no vivido: con sus excesos, que fueron muchos, fue una \u00e9poca intensa, con toda esa gente intercambiando guiones, historias, amantes, am\u00e1ndose y odi\u00e1ndose, cel\u00e1ndose, envidi\u00e1ndose. Los \u00c1ngeles era, entre fines de los 50 y hasta los 70, el Par\u00eds de los a\u00f1os 20, la ciudad en la que pasaban cosas. Y por grande que sea, por monstruosa que se vea en las pel\u00edculas, los m\u00fasicos, los artistas, los actores, los directores, el viejo y el nuevo Hollywood, andaban por las mismas calles, las mismas fiestas, los mismos excesos y los mismos abismos.<\/p>\n<p>Los personajes que aparecen y transitan el libro son muchos, a veces demasiados. Desde un joven Harrison Ford suministrando marihuana a quien quisiera y oficiando de carpintero de la casa de Joan Didion, a Jim Morrison componiendo primero, volvi\u00e9ndose adicto y camorrero, y muriendo despu\u00e9s en Par\u00eds; de Janis Joplin a Steve Martin; de Steven Spielberg, Sharon Tate, Roman Polanski, al clan Manson; de Brian De Palma, a Mick Jagger, y a Marcel Duchamp y a los periodistas y las groupies del momento.<\/p>\n<p>L.A. Women<\/p>\n<p>El libro funciona tambi\u00e9n como una cr\u00f3nica coral de Los \u00c1ngeles, una ciudad que era un territorio de experimentaci\u00f3n. El lugar donde conviv\u00edan la psicodelia, el glamour, la paranoia y la sensaci\u00f3n de que todo pod\u00eda derrumbarse en cualquier momento. Didion, de hecho, vio y escribi\u00f3 ese derrumbe. Babitz, en cambio, lo vivi\u00f3 para contarlo durante y despu\u00e9s. Juntas, aunque nunca juntas del todo y m\u00e1s bien odi\u00e1ndose al final, capturaron una \u00e9poca que hoy parece irrepetible.<\/p>\n<p>A partir de ese escenario, la periodista de Vanity Fair y autora de una biograf\u00eda de Eve Babitz, Lili Anolik propone una lectura doble: dos escritoras, dos estilos opuestos y quiz\u00e1s complementarios y dos modos de habitar una ciudad que era a la vez laboratorio cultural y zona de riesgo.<\/p>\n<p>Pero hay que saberlo: Anolik elige claramente un bando y es el de Babitz. \u201cA Eve la adoro con el abandono irracional de una fan\u201d, escribe. En las fuerzas opuestas que ambas representaron, a la autora del libro le parece que en Didion todo era premeditado, incluso su extrema delgadez. En otras palabras, la considera tan talentosa con las palabras como en la creaci\u00f3n de su propio personaje: una dama fr\u00eda, que se mostraba fr\u00e1gil, y que hizo de sus gafas oscuras, un escondite y una pose.<\/p>\n<p>En ese yin y yan, entonces, Didion era disciplinada, peque\u00f1a y callada, se mostraba siempre amparada por su marido John Dunne, que parec\u00eda -s\u00f3lo parec\u00eda- ser el que llevaba la voz.; la otra, Eve, era ingeniosa, lanzada, ca\u00f3tica, y a la vez ingenua y feroz, ilusa y desencantada. Una escrib\u00eda desde la distancia, con una preocupaci\u00f3n obsesiva por la palabra justa; la otra desde el centro del hurac\u00e1n, donde convert\u00eda la vida nocturna, con todos sus vericuetos y revolcones, en literatura.<\/p>\n<p>Por esa rivalidad, por la cantidad de nombres que circulan por las p\u00e1ginas del libros, por las escenas que se narran, por momentos parece escrito (y se disfruta por eso mismo), bajo un secador de pelo, al calor de los chismes m\u00e1s jugosos.<\/p>\n<p>Joan Didion<\/p>\n<p>Didion naci\u00f3 en Sacramento en 1934 y construy\u00f3 una obra que redefini\u00f3 el periodismo estadounidense. Su estilo -casi quir\u00fargico- la convirti\u00f3 en una de las grandes cronistas del siglo XX. En \u201cArrastrarse a Bel\u00e9n\u201d y \u201cEl \u00e1lbum blanco\u201d, dos libros que bien podr\u00edan ser manuales imprescindibles del periodismo narrativo, retrat\u00f3 una California que se desmoronaba bajo el peso de sus propias ficciones: la contracultura, los hippies, la violencia, la paranoia, la sensaci\u00f3n de que el sue\u00f1o americano hab\u00eda implosionado. Didion, la mujer del Corvette Stingray, la anfitriona de Malib\u00fa, la que tomaba coca cola y fumaba, era la cronista que miraba desde afuera incluso cuando estaba adentro.<\/p>\n<p>Joan Didion, en la famosa foto junto a su Corvette Stingray. <\/p>\n<p>En los a\u00f1os 2000, tras la muerte de su marido y de su hija Quintana, escribi\u00f3 \u201cEl a\u00f1o del pensamiento m\u00e1gico\u201d y \u201cNoches azules\u201d, dos libros sobre el duelo que la consagraron definitivamente como una autora imprescindible. All\u00ed llev\u00f3 su estilo al l\u00edmite: la emoci\u00f3n, la lucidez ante el dolor, est\u00e1n narrados como si estuvieran expuestos sobre una camilla de quir\u00f3fano, iluminados a tope, esterilizados, sin el menor sentimentalismo. Esos libros la transformaron en un mito literario y en una figura de culto para nuevas generaciones de lectores.<\/p>\n<p>Babitz, en cambio, era puro exceso. Ahijada de Igor Stravinsky, hija de un violinista de la Twentieth Century-Fox y de una artista pl\u00e1stica, creci\u00f3 entre la alta cultura y Hollywood Boulevard. Pos\u00f3 desnuda jugando al ajedrez con Marcel Duchamp en 1963, dise\u00f1\u00f3 portadas de discos para The Byrds y Buffalo Springfield, escribi\u00f3 novelas y cr\u00f3nicas para \u201cVogue\u201d, \u201cRolling Stone\u201d y \u201cEsquire\u201d. Entre 1975 y 1997 -a\u00f1o del accidente que marcar\u00eda el abrupto apag\u00f3n de su vida p\u00fablica-, Babitz dej\u00f3 un mapa \u00edntimo de Hollywood: el de las noches eternas y excesivas, los amantes c\u00e9lebres, las amistades peligrosas y los vicios privados. Por estas p\u00e1ginas se pasean Francis Ford Coppola, Jim Morrison (ella aseguraba ser la L.A. Woman del famoso tema de Jim Morrison, a quien quer\u00eda pero no respetaba como artista), o Charles Manson, pero tambi\u00e9n el yoga, la acupuntura, el amor libre y todas las cornisas de todos los barrancos posibles. Babitz no era una observadora pasiva ni distante: viv\u00eda, y luego escrib\u00eda. Y despu\u00e9s sobreviv\u00eda, y tambi\u00e9n escrib\u00eda.<\/p>\n<p>Eve Babitz<\/p>\n<p>Dos a (no) quererse<\/p>\n<p>Didion y Babitz se conocieron en 1967. Didion ya hab\u00eda publicado dos novelas y ten\u00eda una columna en la revista \u201cLife\u201d. Escrib\u00eda guiones de cine junto a su marido John Dunne (sobre quien Anolik despliega varias sombras). Babitz buscaba editor para su primer manuscrito. Fue Didion quien la recomend\u00f3 a la \u201cRolling Stone\u201d, lo que abri\u00f3 la puerta a su carrera period\u00edstica. Pero la relaci\u00f3n nunca fue sencilla. Y ah\u00ed nace el meollo de este libro.<\/p>\n<p>Cuando Babitz muri\u00f3, su hermana Mirandi encontr\u00f3 unas cajas en el fondo de un armario. Dentro hab\u00eda cartas, diarios, fotos, manuscritos. Ese archivo, sumado a un centenar de entrevistas, permiti\u00f3 a Anolik reconstruir no solo la vida de Babitz (en otro libro, uno anterior, \u00abHollywood\u2019s Eve\u00bb), sino tambi\u00e9n su relaci\u00f3n con Didion. Anolik encuentra una carta jam\u00e1s enviada a Didion en la que Babitz la acusa de escribir para complacer a los hombres. Y no se lo perdona. Y encuentra otras cartas no enviadas en las que lanza dardos envenenados contra quien fue, en un momento, su mentora. <\/p>\n<p>Aquella carta es el punto de partida del libro. Anolik la lee como un espejo roto. Sostiene que Babitz ve\u00eda en Didion su doble, su antagonista. Y Didion, competitiva y siempre a una distancia helada y prudente, probablemente ve\u00eda en Babitz a una figura talentosa, pero incapaz de mantenerse a flote. Anolik est\u00e1 convencida de que Didion y Babitz eran \u201cdos mitades de la feminidad\u201d, opuestas pero alineadas. La frase es atractiva, aunque discutible. Unirlas en una biograf\u00eda doble implica un riesgo: ninguna necesitaba a la otra para brillar, pero el cruce produce chispas (y la adrenalina de querer saber m\u00e1s de ambas).<\/p>\n<p>Hoy, Didion es un \u00edcono global. Babitz, gracias en parte al merecido rescate de Anolik, vive un renacimiento tard\u00edo y fruct\u00edfero: Random House publicar\u00e1 este a\u00f1o \u201cYo era un encanto\u201d, una selecci\u00f3n de sus mejores textos, con pr\u00f3logo de Rodrigo Fres\u00e1n.<\/p>\n<p>This is the End, como cantaban los Doors<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana de 1997, Babitz manejaba su auto, encendi\u00f3 un cigarrillo y una chispa cay\u00f3 sobre su falda sint\u00e9tica. Ardi\u00f3 en segundos. El incendio fue brutal: quemaduras de tercer grado, un cuerpo envuelto en vendas, y la certeza de que, a los cincuenta y pico, la bohemia tambi\u00e9n ten\u00eda un costo. Por ejemplo, no ten\u00eda seguro m\u00e9dico, pero s\u00ed una red de viejos conocidos. Dennis Hopper, Annie Leibovitz, Jack Nicholson, Jackson Browne, Steve Martin, Harrison Ford organizaron una subasta para pagar el hospital. Cuando alguien se lo cont\u00f3, esperando conmoverla, Babitz respondi\u00f3 con una mezcla de iron\u00eda y lucidez, tan propias de ella: \u201cBlowjobs\u2026 Mamadas\u201d. Era su manera de decir que, en su mundo, los favores nunca eran gratuitos.<\/p>\n<p>Eve Babitz, a los 76 a\u00f1os. <\/p>\n<p>Para 2012, cuando Anolik dio con ella y hablaron horas y d\u00edas y meses, Eve viv\u00eda en un departamento de una sola habitaci\u00f3n de un viejo edificio de West Hollywood. Sufr\u00eda la enfermedad de Huntington (que provoca la degradaci\u00f3n progresiva de las neuronas en el cerebro, afecta el control del movimiento y la salud mental). Segu\u00eda siendo Eve, afilada, filosa.  <\/p>\n<p>Didion muri\u00f3 cuatro d\u00edas despu\u00e9s que Babitz, el 23 de diciembre de 2021, en Nueva York. Su despedida fue un evento multitudinario: p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de necrol\u00f3gicas y un velorio al que todos quer\u00edan asistir. Dos muertes separadas por pocos d\u00edas: una convertida en mito institucional; la otra, rescatada a destiempo, pero todav\u00eda dispuesta a arder -o a volver a encenderse- en la memoria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 la relaci\u00f3n entre Joan Didion, la mejor periodista de los Estados Unidos, la que retrat\u00f3 Los \u00c1ngeles y el fin de una era como nadie, y Eve Babitz, la groupie encantadora y descarriada, la artista, fot\u00f3grafa y escritora que vivi\u00f3 muy desde adentro y a ritmo acelerado, en ese mismo luminoso y decadente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2283,"comment_status":"","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-2282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2282\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}