{"id":2489,"date":"2026-02-15T09:07:19","date_gmt":"2026-02-15T12:07:19","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/politica\/las-mil-aventuras-del-geologo-neuquino-que-se-animo-a-conocer-el-mundo-en-bicicleta\/"},"modified":"2026-02-15T09:07:19","modified_gmt":"2026-02-15T12:07:19","slug":"las-mil-aventuras-del-geologo-neuquino-que-se-animo-a-conocer-el-mundo-en-bicicleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasdeangostura.com.ar\/?p=2489","title":{"rendered":"Las mil aventuras del ge\u00f3logo neuquino que se anim\u00f3 a conocer el mundo en bicicleta"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<p>Montenegro. Y sus incre\u00edbles playas. \u00abIgual de tur\u00edstico que Croacia, pero m\u00e1s econ\u00f3mico\u00bb, dice Gerardo. Por esos d\u00edas pas\u00f3 el yate de Michael Jordan y se junt\u00f3 una multitud. Fotos: @gerabarion<\/p>\n<p>Por estas horas, 17 pa\u00edses, siete meses y 14.287 kil\u00f3metros despu\u00e9s de salir a recorrer el mundo en bicicleta, el ge\u00f3logo neuquino Gerardo Barion pedalea en las rutas del norte deTailandia, en ese sudeste asi\u00e1tico caluroso y seco en invierno que lo sorprende mientras avanza. A\u00fan le cuesta acostumbrarse a ver gente con buzo y campera con 30 grados: \u201cEsto es fr\u00edo para ellos\u201d, cuenta en un alto en el camino, mientras se prepara para armar la carpa en un bosque a metros de un lago en Ban Yaeng, una zona rural por fuera de los circuitos tur\u00edsticos tradicionales. Cuando lo vieron, los due\u00f1os de esa parcela de tierra se acercaron, les cont\u00f3 qu\u00e9 recorr\u00eda el pa\u00eds, le dieron permiso para quedarse. Antes, compr\u00f3 en un mercado fideos instant\u00e1neos con carne de cerdo, su cena de 25 centavos de euro, que le costaban a\u00fan menos durante su paso por China.<\/p>\n<p>Vietnam.  Selfie para el recuerdo en la ciudad de B\u00ecnh S\u01a1n District.<\/p>\n<p>Claro que a Gera (como le dicen) no solo lo asombran los sudasi\u00e1ticos abrigados con temperaturas de pileta para un patag\u00f3nico como \u00e9l. Es una larga lista, que encabezan los paisajes, de las cordilleras escarpadas a las selvas tropicales, de los arrozales verdes a los acantilados costeros. Y la hospitalidad a cada paso. Y la comida, arom\u00e1tica y econ\u00f3mica, a menos de dos euros el plato en los mismos mercados de los fideos instant\u00e1neos que eligi\u00f3 hoy.<\/p>\n<p>El ritmo cadencioso de la bici (55 kilos con el equipaje) le permite saborear los detalles y abrirse a la charla; no hay otra manera de vivir esta traves\u00eda. Y eso es lo lindo: \u201cCada d\u00eda algo nuevo, eso te da ganas de seguir\u201d, dice. Acaba de hacer 100 kil\u00f3metros, el promedio diario, con 1.400 metros de desnivel en ascenso. Aunque siempre se mantuvo en estado, lo que le permiti\u00f3 por ejemplo hacer cumbre dos a\u00f1os atr\u00e1s en los volcanes neuquinos Lan\u00edn, Tromen y Copahue en menos de una semana, nunca hab\u00eda pedaleado tanto, de sol a sol cada d\u00eda. \u201cNo hace falta ser un atleta: con el tiempo el cuerpo se adapta, el rendimiento aumenta y los kil\u00f3metros salen solos\u00ab, explica.<\/p>\n<p>M\u00fanich. Con su hermana Milagros antes de partir el 1 de julio del 2025.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lo motiva? En esta aventura sobre ruedas, a los 31 a\u00f1os comprueba cada d\u00eda aquella genial frase de Mark Twain: \u201cViajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente\u201d. Para eso dej\u00f3 de explorar el litio en Salta como empleado de una empresa china: para conocer otras culturas y vivir esta experiencia antes de que sea tarde.<\/p>\n<p>Capadocia, Turqu\u00eda. Acamp\u00f3 en la zona donde vuelan los famosos globos.<\/p>\n<p>Y entonces, nunca sabe qu\u00e9 puede pasar en el kil\u00f3metro siguiente o el pr\u00f3ximo destino. Puede, por ejemplo, encontrar la gente m\u00e1s c\u00e1lida en Albania, su primer pa\u00eds musulm\u00e1n. Y sorprenderse de que lo inviten a comer, que le conviden raki (aguardiente de uva), que no le cobren el camping. Y de esas monta\u00f1as duras de trepar tan hermosas como las playas de aguas turquesas que ya dejaron de ser el secreto mejor mejor guardado del Mediterr\u00e1neo.\u00a0\u00a0Y extra\u00f1arse de que con tantos se\u00f1ores tan amables las mujeres no entren al bar, que la vida social parezca reservada para los hombres.<\/p>\n<p>Turqu\u00eda. Un pa\u00eds que lo recibi\u00f3 as\u00ed, con los brazos abiertos.<\/p>\n<p>Viajar en bici te obliga a hablar para pedir agua, indicaciones, permiso para acampar. Y ah\u00ed empieza la magia. Cuando te anim\u00e1s a interactuar, te abr\u00eds a un mont\u00f3n de experiencias hermosas\u00bb.Gerardo Barion<\/p>\n<p>Puede sentirse igual de bien tratado en esa Turqu\u00eda entra\u00f1able de casas que se abren para recibirlo y conductores que lo paran en el camino para ofrecerle agua o cerveza y charlar un rato, celebrar el encuentro, llevarse una colecci\u00f3n de sonrisas, invitaciones al paso y abrazos. <\/p>\n<p>Como en Grecia, con la onda de la gente y ese museo a cielo abierto dif\u00edcil de creer. Y asombrarse por\u00a0esos d\u00edas de 44\u00b0 C abrasadores, los incendios y de la estructura para combatirlos, con  tres enormes aviones hidrantes que cargaban agua en el mar que vio en acci\u00f3n al mismo tiempo junto a helic\u00f3pteros y avionetas cuando cruzaba en ferry a Patras: \u201cTienen otra disponibilidad de recursos, es muy distinto a la Argentina\u201d.<\/p>\n<p>Grecia. La bici lo llev\u00f3 hasta el mirador de la Acr\u00f3polis de Atenas. <\/p>\n<p>Grecia. Desde un ferry rumbo a Patras observ\u00f3 c\u00f3mo combat\u00edan los incendios con tres enormes aviones hidrantes que cargaban agua en el mar.<\/p>\n<p>Puede ponerse a conversar con Huel, el vietnamita que se acerc\u00f3 curioso en una callecita de Hanoi para preguntarle con respeto oriental qu\u00e9 hac\u00eda ah\u00ed en bicicleta, ad\u00f3nde iba, y que tras enterarse lo invite a cenar en su casa con su familia. Y dos semanas despu\u00e9s le mande un mensaje para que se aloje en un hotel cinco estrellas con los gastos a su cargo.\u00a0<\/p>\n<p>Puede suceder todo eso y tambi\u00e9n que pase ocho d\u00edas sin\u00a0 ba\u00f1arse, o armar la carpa en una estaci\u00f3n de servicio abandonada y dormir rodeado de cucarachas. O conocer una chica suiza en Montenegro que le muestre durante el tramo que compartieron en esos inolvidables 300 km de costa en el mar Adri\u00e1tico que no hace falta ir tan r\u00e1pido, que todo se disfruta m\u00e1s cuando el ritmo es m\u00e1s lento, una ense\u00f1anza que no olvidar\u00eda. O que en mismo d\u00eda lo paren cinco veces los polic\u00edas de Xinjiang, provincia al norte de China, para pedirle el pasaporte y explicaciones sobre su presencia all\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>China. A punto de tomar el tren desde Urumchi a Chengdu.<\/p>\n<p>Y percibir, mientras avanza por esas rutas controladas al extremo, que pedalea por la nueva potencia mundial, con todos sus contrastes: de ciudades y autopistas futuristas a aldeas detenidas en el tiempo, con habitantes que se acercan a su carpa y lo miran y fotograf\u00edan sin hablarle.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed que se hizo amigo de Tim, otro suizo trotamundos. Juntos planificaron aquella carrera contra el tiempo para lograr salir de China y entrar a Vietnam antes de que venciera la visa: fueron 1000 km en seis d\u00edas. Llegaron justo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>China. En el norte conoci\u00f3 al suizo Tim y pedalearon juntos hasta Vietnam.<\/p>\n<p>China, buda en Leshan. Y amigos del camino.<\/p>\n<p>Vietnam. Con su amigo Tim: la alegr\u00eda de terminar el circuito Ha Giang Loop, uno de los m\u00e1s famosos del mundo: \u00abFue el recorrido mas exigente y visualmente m\u00e1s impactante que hice\u00bb.<\/p>\n<p>\u201cNunca pens\u00e9 que iba a conocer tanta gente\u201d, escribe ahora, despu\u00e9s de los fideos instant\u00e1neos y antes de meterse en la bolsa de dormir. Ma\u00f1ana lo esperan otros 100 km de pedaleo.<\/p>\n<p>Entre Salta y Neuqu\u00e9n, la vida antes del viaje<\/p>\n<p>No podr\u00eda decirse que le iba mal cuando decidi\u00f3 poner en pausa su profesi\u00f3n. Recibido en plena pandemia en la Universidad Nacional de R\u00edo Negro, hab\u00eda hecho su t\u00e9sis como becario del Conicet, hab\u00eda sido profesor auxiliar en la UNRN y sus \u00faltimas experiencias, como empleado de la minera china Hanaq, lo hab\u00edan llevado a Sierra Grande para explorar la fluorita en la costa rionegrina, y despu\u00e9s a los salares de Salta para la exploraci\u00f3n del codiciado litio.\u00a0<\/p>\n<p>Salta. Gerardo, el primero de la izquierda. Las bromas con sus compa\u00f1eros y un momento divertido durante ensayos de bombeo en el salar de Arizaro en la puna de Atacama.<\/p>\n<p>Trabajaba 14 d\u00edas seguidos en el norte de la Argentina y pasaba en Neuqu\u00e9n los 14 d\u00edas de franco siguientes. Con una ventana de buen tiempo pod\u00eda armar una aventura como la de trepar a lo m\u00e1s alto de los tres volcanes neuquinos en actividad antes de regresar a Salta. Le gustaba lo que hac\u00eda, el ambiente laboral, lo que aprend\u00eda, pero en septiembre del 2024 renunci\u00f3. \u00bfLa raz\u00f3n? En tres palabras: \u201cSiempre quise viajar\u201d.<\/p>\n<p>El primer paso fue volar desde Buenos Aires hacia Alemania con Limay, la perra salchicha de su hermana Milagros, que los esperaba en M\u00fanich y le consigui\u00f3 un empleo en el hospital donde ella trabajaba como nutricionista. El plan era ahorrar para financiar la aventura que preparaban: salir los tres de viaje en bicicleta con destino a Singapur, el punto m\u00e1s cercano y econ\u00f3mico para volar desde el sudeste asi\u00e1tico a Australia.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Despedida de los compa\u00f1eros en el hospital de M\u00fanich.<\/p>\n<p>La tarea de Gerardo era prepararlas bandejas de comida de los pacientes a la velocidad de la cinta transportadora, que parec\u00eda la del sonido mientras trataba de descifrar las palabras alemanas. Y si entraba en emergencia, aparec\u00eda la mano salvadora de Milagros para no detener el ritmo, hasta que las aprendi\u00f3. Pronto tomar\u00eda otro empleo en un restaurante peruano para sumar m\u00e1s fondos antes de salir.<\/p>\n<p>Rumbo a Singapur<\/p>\n<p>El 1 de julio del 2025 partieron rumbo a Singapur con una pregunta crucial que solo responder\u00eda el camino: \u00bfHab\u00edan tomado una buena decisi\u00f3n o era una locura? Una ca\u00edda a solo cinco km de salir le hizo pensar que ser\u00eda mejor volver. Pero decidi\u00f3 continuar.\u00a0<\/p>\n<p>Menos es m\u00e1s en todos los sentidos, ropa, kil\u00f3metros, equipo: cada kilo se siente al pedalear\u00bbGerardo Barion<\/p>\n<p>Con el transcurrir de los d\u00edas encontraron el ritmo para elegir d\u00f3nde acampar, c\u00f3mo organizar la comida, qu\u00e9 rutas evitar.<\/p>\n<p>Italia. Las Dolomitas y sus maravillas geol\u00f3gicas en el tramo que comparti\u00f3 con su hermana Milagros.<\/p>\n<p>Italia. Gerardo, Milagros y el tiempo de reponer energ\u00edas. La calidez de los italianos los hizo sentir como en casa.<\/p>\n<p>Italia. Un descanso para Limay.<\/p>\n<p>Croacia. La despedida con Milagros y Limay en Split.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de maravillarse por la infraestructura vial para ciclistas de Alemania a Italia (con carriles y t\u00faneles exclusivos) , cruzaron los Alpes rumbo a Austria, pasaron por Eslovenia y bajaron a la costa adri\u00e1tica. All\u00ed, con jornadas de casi 40\u00b0C, Limay la pasaba mal. <\/p>\n<p>Averiguaron para enviarla a Neuqu\u00e9n, pero las empresas cotizaban entre 5.000 y 8.000 euros y no pod\u00edan pagar eso. En Split (separarse en ingl\u00e9s) Milagros y Limay emprendieron el viaje hacia la Argentina. Gerardo continu\u00f3 solo, con la esperanza de reencontrarse m\u00e1s adelante con su hermana, algo que todav\u00eda no pudieron lograr.<\/p>\n<p>Montenegro. Gerardo (a la derecha) con un grupo del voluntariado de permacultura. Un buen lugar para aprender, para hacer un alto en el camino y conocer gente.<\/p>\n<p>Su viaje continu\u00f3 por Bosnia, Montenegro, Albania, Macedonia del Norte y Grecia. Esa primera etapa sum\u00f3 2.800 km y casi 30.000 metros de elevaci\u00f3n, con d\u00edas de 150 km y otros de 50 km, lo que el cuerpo le permit\u00eda. \u201cViajar solo pone a prueba la cabeza: hay que tomar decisiones rodo el tiempo, convivir con la ansiedad y la incertidumbre\u201d, dice.\u00a0<\/p>\n<p>Desde Grecia cruz\u00f3 a\u00a0 Turqu\u00eda. All\u00ed vivi\u00f3 momentos inolvidables, como el que recuerda ahora, porque fue de esos que derriban prejuicios. Acampaba en un estacionamiento cerca del Mar Negro cuando una familia que hac\u00eda una barbacoa, la versi\u00f3n turca de los asados argentinos, una escena frecuente en lagos y parques,lo invit\u00f3 a unirse, a compartir la comida y un t\u00e9. Empezaron a hablar mediante Google Translator y Gerardo advirti\u00f3 enseguida que ser\u00eda una charla enriquecedora.<\/p>\n<p>Lo incentivaron a preguntar lo que quisiera sobre el Islam y los musulmanes. Y, entre tantos otros temas, quiso saber por qu\u00e9 las mujeres se cubren con pa\u00f1uelos la cabeza y el cuello, los hiyabs, algo que ve\u00eda como una forma de opresi\u00f3n. <\/p>\n<p>Turqu\u00eda. Acampaba en un estacionamiento cerca del Mar Negro y una familia lo invit\u00f3 a cenar.<\/p>\n<p>Calmas y gentiles, las mujeres le respondieron que en la cultura isl\u00e1mica se valora el camino medio y se rechazan los extremos. Y que el uso del hiyab se entiende como una forma de proteger la integridad de la mujer, de centrar la atenci\u00f3n en su fuerza interior, habilidades y mente, en lugar de su belleza superficial.<\/p>\n<p>Le explicaron tambi\u00e9n que para ellas la liberaci\u00f3n de la mujer moderna en la visi\u00f3n occidental a veces deriva en una objetivaci\u00f3n sexual que supedita su valor a est\u00e1ndares est\u00e9ticos y a la exhibici\u00f3n del cuerpo. Y que ellas no se sent\u00edan oprimidas por el uso de hiyabs.<\/p>\n<p>Ahora, al recordar aquel encuentro, Gerardo dice: \u00abYo juzgaba mucho al Islam, pero vivi\u00e9ndolo desde dentro me hizo perder muchos prejuicios. Obvio que viajar por ah\u00ed es diferente para un hombre que para una mujer, aunque he conversado con viajeras que han estado en estos pa\u00edses isl\u00e1micos y no han tenido problemas. Para mi la hospitalidad y la humildad de pa\u00edses como Turqu\u00eda fue incre\u00edble e impensada\u00ab.<\/p>\n<p>Fue una experiencia tan potente como la de aquella noche lde tormenta en China que no olvidar\u00e1.<\/p>\n<p>As\u00ed lo recuerda: \u00abFue en Lugu Lake. Estaba viajando y llov\u00eda mucho. Ped\u00ed a una familia china si pod\u00eda pasar la noche debajo de su casa en construcci\u00f3n. Ten\u00eda un techo, as\u00ed que pod\u00eda estar reparado de la lluvia. A la ma\u00f1ana me invitaron a desayunar. Era una familia muy humilde pero compartieron lo que ten\u00edan. Arroz, algo de carne de llama, una sopa y t\u00e9. Fue emocionante porque viv\u00edan muy precariamente pero as\u00ed y todo ofrec\u00edan lo que ten\u00edan. Una vez mas se repet\u00eda \u2018los que menos tienen son los que comparten m\u00e1s\u2019 . La se\u00f1ora de la foto era la abuela, que no paraba de ofrecerme alimentos. Nadie hablaba ingl\u00e9s as\u00ed que nos comunic\u00e1bamos con se\u00f1as y sonrisas. Fue hermoso\u00bb<\/p>\n<p>China. En Lugu Lake lo guarecieron de la lluvia y lo invitaron a comer.<\/p>\n<p>Cuando le robaron la bicicleta<\/p>\n<p>En Turqu\u00eda pas\u00f3 por la costa del Egeo, Capadocia y los Montes P\u00f3nticos, columna monta\u00f1osa al norte. En Batumi, Georgia, le robaron la bicicleta dentro del hostel. Crey\u00f3 que todo se derrumbaba, pero a la noche lo llam\u00f3 la polic\u00eda para decirle que la hab\u00edan recuperado.\u00a0<\/p>\n<p>Georgia. En un hostel en Batumi le robaron la bici. La alegr\u00eda cuando la recuper\u00f3.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 hasta Tiflis, capital de Georgia, y cerr\u00f3 esa etapa con 2.500 km y cerca de 18.000 metros de ascenso. Vol\u00f3 a Kazajist\u00e1n y continu\u00f3 desde all\u00ed en bici 5.000 \u00e1speros kil\u00f3metros hasta la frontera con China, desde donde entrar\u00eda luego al sudeste asi\u00e1tico. Planea llegar en dos meses a Singapur, el punto elegido para volar a Ocean\u00eda.<\/p>\n<p>Albania, su primer pa\u00eds musulm\u00e1n, lo sorprendi\u00f3 con la hospitalidad de su gente, sus monta\u00f1as y sus playas.<\/p>\n<p>Esa ser\u00e1 la pr\u00f3xima etapa de su gran aventura: conseguir trabajo y experimentar c\u00f3mo es la vida en Australia. Es el mismo que empez\u00f3 el viaje en M\u00fanich pero a la vez es otro. Y no solo por tantos encuentros y conexiones profundas en el camino ni por la cantidad de lugares a los que quiere volver para visitar nuevos amigos. Tambi\u00e9n porque se enfrent\u00f3 a sus l\u00edmites. Y entonces lo supo: \u201cSolo est\u00e1n en nuestra mente\u201d.<\/p>\n<p>Equipo m\u00ednimo recomendado\u00a0<\/p>\n<p>Portaequipajes y alforjas (2 adelante y 2 atr\u00e1s), m\u00e1s bolso de manubrio y uno grande trasero.<\/p>\n<p>Herramientas b\u00e1sicas, inflador, parches y c\u00e1mara de repuesto.<\/p>\n<p>Buena bolsa de dormir.<\/p>\n<p>Carpa ligera, al menos de tres estaciones.<\/p>\n<p>Aislante t\u00e9rmico.<\/p>\n<p>Campera de lluvia.<\/p>\n<p>Campera t\u00e9rmica.<\/p>\n<p>Ropa para pedalear (idealmente una calza de ciclismo).<\/p>\n<p>Ropa de descanso para despu\u00e9s (short, pantal\u00f3n largo, sandalias).<\/p>\n<p>Powerbank (bater\u00eda externa portatil) si no vas a hostels o campings seguido.<\/p>\n<p>Equipo de cocina (anafe, ollas, cubiertos, vaso, etc.).<\/p>\n<p>Celular o equipo de navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Candado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Montenegro. 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