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Instrumentos, discos de oro y arte argentino: así es la muestra de The Beatles en Beccar



Un submarino amarillo flota sobre la pileta del Museo Lucy Mattos, en Beccar, como si hubiera abandonado por un instante el universo psicodélico de The Beatles para navegar en San Isidro. Desde el miércoles 9 de septiembre, la institución presenta “The Beatles Colección + Arte Blisniuk”, una exposición que reúne instrumentos firmados, discos de oro, documentos históricos, productos de la Beatlemanía y obras que reinterpretan el imaginario de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Poder, política y sindicalismo: la película que reconstruye la figura de Luis Barrionuevo La instalación Lucy in the sky, creada especialmente por la escultora Lucy Mattos, anticipa el espíritu del recorrido. La artista recuperó la figura universalmente reconocible del submarino amarillo y la transformó en una invitación a imaginar, explorar y dejarse llevar. Sobre el agua, el color funciona como símbolo de luz, energía y alegría, mientras los reflejos establecen un diálogo entre la música, el arte y el presente.

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La muestra presenta una selección de la colección privada de Raúl Blisniuk, artista visual y coleccionista reconocido en 1998 por Guinness World Records por su acervo dedicado a The Beatles en Sudamérica. Bajo la curaduría de Julio Sapollnik, la propuesta no se limita a reunir objetos asociados con la banda: construye un relato en el que el coleccionismo, la memoria y las artes visuales forman parte de una misma experiencia. MALBA cumple 25 años y abre una nueva etapa para el arte latinoamericano Al ingresar en las salas, la mirada se dirige hacia los discos de oro y platino que ocupan las paredes. También aparecen certificaciones realizadas sobre casetes y discos compactos, formatos menos frecuentes en esta clase de exposiciones. “La apuesta fue informativa, pero también estética”, explicó Sapollnik durante el recorrido. Los sellos incorporados en cada reconocimiento permiten dimensionar el éxito comercial del grupo y observar cómo las ventas millonarias adquirían una representación física. Los objetos originales de The Beatles que conserva Raúl Blisniuk Las vitrinas contienen tapas de discos, afiches, revistas, entradas de recitales, cheques, billetes, juguetes, muñecos y diferentes productos de merchandising. Entre las piezas más llamativas se encuentra un bajo violín de la marca asociada con Paul McCartney, firmado por el músico, junto con otra versión posterior que también lleva su rúbrica. La colección incluye, además, una guitarra española firmada por John Lennon y una baqueta identificada con el nombre de Ringo Starr. Los cheques y las entradas de conciertos ocupan un lugar singular dentro del recorrido. Documentos concebidos para circular y desaparecer fueron conservados por quienes comprendieron que podían transformarse en testimonios históricos. Frente a los actuales accesos digitales y códigos QR, esos pequeños papeles impresos recuperan la dimensión material de haber asistido a un concierto. El gesto resume la mirada de Blisniuk: descubrir valor en aquello que otras personas podrían considerar ordinario o descartable. Cuando la Beatlemanía dialoga con el arte argentino La última parte del recorrido desplaza la atención desde las reliquias hacia las interpretaciones artísticas, uno de los ejes centrales de la exposición. Las intervenciones de Raúl Blisniuk comparten el espacio con obras de Nicolás García Uriburu, Rogelio Polesello, Pérez Celis, Hernán Dompé, Vito Campanella y Clorindo Testa. La iconografía de The Beatles abandona por un momento las vitrinas y se convierte en materia plástica: los rostros, las canciones y los símbolos del grupo reaparecen desde diferentes lenguajes del arte argentino. En este sector, la muestra deja de contar únicamente la historia de una banda para examinar cómo sus imágenes continuaron transformándose con el paso del tiempo. Las obras no funcionan como una ilustración documental del fenómeno musical, sino como lecturas de un repertorio visual instalado en la memoria colectiva. La selección establece un diálogo entre la cultura popular y las artes visuales, dos territorios que The Beatles contribuyeron a conectar desde los años sesenta. La presencia de artistas con trayectorias y lenguajes diferentes amplía las posibilidades de ese intercambio. Las obras conviven sin quedar subordinadas a los objetos históricos: mientras las vitrinas preservan huellas concretas de la Beatlemanía, el arte las desplaza hacia otros sentidos. El recorrido avanza así desde la autenticidad material de una firma o un instrumento hasta la libertad interpretativa de una pintura, una escultura o una intervención. Los cuadros pintados a mano de Pablo Temes Entre esas piezas aparecen los trabajos realizados por el propio Blisniuk, quien incorpora referencias a artistas como René Magritte, Pablo Picasso y Antonio Berni. En sus composiciones, las imágenes vinculadas con el cuarteto de Liverpool son reinterpretadas mediante cruces, apropiaciones y juegos visuales. El coleccionista ya no se limita a buscar, adquirir y conservar el objeto: también lo observa, lo transforma y lo incorpora a una producción artística personal. RAVIK, el universo creativo de Raúl Blisniuk La presencia de RAVIK, el personaje creado originalmente por Blisniuk a partir de un dibujo para su hija Lorena, termina de integrar su historia personal dentro de la exposición. Con el paso del tiempo, aquel primer trazo se transformó en un lenguaje visual y asumió distintas identidades. En una de las obras, los personajes atraviesan la calle como los músicos en la célebre portada de Abbey Road. La referencia resulta reconocible, pero aparece atravesada por el universo del artista y por su relación afectiva con la banda. El diálogo entre coleccionismo y creación atraviesa toda la trayectoria de Blisniuk. En 1996 organizó The Beatles Exhibition en el Palais de Glace de Buenos Aires, una exposición que recibió más de 70.000 visitantes durante treinta días y continuó posteriormente por Tucumán, La Plata, Mar del Plata y La Rural. Su vínculo con los objetos, desarrollado mediante investigaciones, viajes, adquisiciones y subastas internacionales, terminó convirtiéndose en el punto de partida de una práctica artística autodidacta y experimental. La exposición también permite recuperar la influencia cultural del grupo en la Argentina. El llamado “pelo beatle”, los trajes menos formales y una actitud más descontracturada ayudaron a construir una identidad juvenil diferente de la generación adulta. En el terreno musical, Los Shakers, Los Knacks y Los Gatos Salvajes absorbieron el impulso del beat británico, mientras figuras como Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta y Charly García encontraron en The Beatles una inspiración decisiva para buscar una voz propia y contribuir al surgimiento del rock nacional. “The Beatles Colección + Arte Blisniuk” puede visitarse de miércoles a sábados, de 11 a 19, en el Museo Lucy Mattos, ubicado en avenida Del Libertador 17426, Beccar.

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