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Juli Puente reveló el miedo y la angustia que sintió en su primera noche al volver a casa

Entre el temor de madre primeriza, la falta de sueño y la fría reacción de su mascota, visibilizó sin filtros el desborde emocional del posparto.Juli Puente expuso ante sus seguidores las intensas contradicciones psicológicas que atraviesa en las primeras horas del puerperio.
El ansiado regreso al hogar con un recién nacido suele estar rodeado de una narrativa idealizada, pero la realidad puertas adentro impone sus propias e intensas reglas. Tras haber dado a luz a Serena el pasado martes 30 de junio en un parto que describió como un absoluto “shot de adrenalina”, Julieta “Juli” Puente recibió el alta médica.Sin embargo, el ingreso a su residencia junto a su esposo, el piloto Facu Miguelena, desencadenó una compleja mezcla de emociones y contradicciones anímicas que la comunicadora optó por visibilizar ante su comunidad digital de forma genuina.“Llegué a casa y me agarró una angustia terrible, dicen que es normal. No sé por qué. Siento tristeza como que veo la panza y ya no está ahí y no me preparé; no tiene lógica pero bueno, dicen que pasa y la veo toda chiquita y me da miedo no poder cuidarla”, sinceró la creadora del “Cardio de la Felicidad” en una de sus historias de Instagram.Con una fotografía que la mostraba abrazando a la lactante en la intimidad de su habitación, la influencer le puso palabras precisas al denominado baby blues, exponiendo la vulnerabilidad que experimentan miles de mujeres frente a la repentina reconfiguración hormonal y corporal del posparto.La primera noche en vela y la tensa tregua con BurpiLa llegada de la beba alteró por completo las estructuras del domicilio familiar, sumando un condimento de realismo y humor con la presentación oficial ante la mascota de la casa. Puente retrató una postal desde su cama donde se divisaba a la pequeña Serena y a su perro, Burpi, manteniendo una prudente y distante observación mutua. La definición de la periodista fue tajante respecto a este primer acercamiento: “No hay feeling, pero CERO”, bromeó, ilustrando el paulatino proceso de adaptación que deberán afrontar todos los convivientes.Sin embargo, las risas disminuyeron notablemente al caer el sol, cuando la magnitud de la responsabilidad se hizo sentir con fuerza en el cuarto del bebé. Al registrar la cuna en una tonalidad en blanco y negro, Julieta no ocultó el llanto ni el sentimiento de desborde logístico que la acompañó durante la madrugada.El crudo descargo de Juli Puente en sus historias“Primera noche en casa y nunca tuve tanto miedo en mi vida, no paro de llorar chicas siento que me da pena que sea tan chiquita jajaja, yo no me sé ni cuidar a mí y tengo que cuidarla a ella. Creo que acabamos de caer cuando entramos a casa jajajaja, necesito procesar esto pues me fui de casa el martes a un chequeo y nunca más volví”, confesó.Un guion imprevisto que recién comienza a procesarseEl desajuste emocional de la conductora se explica en gran parte por la total imprevisibilidad que rodeó el nacimiento de “Sere”. La pareja había asistido al sanatorio para un monitoreo de rutina de los nueve meses y terminó internada de urgencia para iniciar el operativo de parto, obligándolos a deconstruir cualquier planificación previa.Durante la estadía clínica, Facu Miguelena se consolidó como un puntal indispensable, alternando el cuidado de su esposa con los primeros cambios de pañales y las cenas improvisadas de empanadas a las tres de la mañana.Al instalarse en su entorno conocido, el espacio habitual se transformó en un dinámico laboratorio de dudas, temores y aprendizajes en tiempo real. Lejos de las postales adornadas y los filtros comerciales, Juli Puente ratificó que su bitácora de maternidad continuará funcionando como un canal de honestidad brutal, donde el cansancio extremo, el asombro de ver crecer a su hija y el miedo a equivocarse servirán para abrir debates necesarios sobre todas las facetas que atraviesa la salud mental de las madres primerizas.





