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Murió un operario en Vaca Muerta tras un grave incidente

Vaca Muerta volvió a teñirse de luto. Lo que comenzó como una jornada operativa habitual en el bloque Rincón del Mangrullo, muy cerca de la localidad neuquina de Añelo, terminó en tragedia cuando una falla en el sistema de alta presión desató el caos. El saldo de la emergencia fue devastador: un trabajador falleció en el acto y un segundo operario resultó gravemente herido, obligando a desplegar un operativo de evacuación sanitaria contrarreloj. Aunque en los primeros minutos de confusión el hecho fue reportado como una explosión, con el correr de las horas la mecánica del siniestro se fue aclarando. Desde la propia YPF confirmaron que el desastre se produjo por una fuerte descompresión en una planta separadora de gas. La violencia del escape golpeó de lleno a los dos hombres, quienes, según los datos extraoficiales que circularon en la zona, se desempeñaban como supervisores de la compañía estatal en ese sector. Ante la gravedad del escenario, la empresa petrolera activó de inmediato sus protocolos máximos de crisis. Equipos de emergencia, personal médico y agentes policiales coparon las instalaciones para asegurar el perímetro y socorrer a las víctimas. Mientras se constataba el fallecimiento de uno de los operarios, su compañero tuvo que ser trasladado de urgencia a través de un vuelo sanitario para pelear por su vida en un centro de mayor complejidad médica.
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Tragedia en Santiago del Estero: un recolector murió aplastado por la compactadora de un camión y detuvieron a su compañero Ya con los equipos de rescate dominando el terreno, desde la cúpula de YPF llevaron un poco de calma al asegurar que el incidente “ya estaría controlado” y que la planta no presentaba riesgos adicionales de infraestructura. En paralelo, el Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa salió a aclarar una cuestión formal: dadas sus jerarquías, las víctimas no pertenecían a su convenio colectivo de trabajo. Sin embargo, las barreras burocráticas quedaron rápidamente de lado frente a la emergencia. Desde la conducción del gremio lamentaron profundamente la pérdida, enviaron sus condolencias a la familia y, en solidaridad con los trabajadores de la empresa, pusieron a disposición toda su cadena sanitaria y logística para colaborar con la atención del operario que lucha por recuperarse. ¿Quién paga el éxito de Vaca Muerta? El día después del petróleo Un agosto negro que enciende las alarmas en el sector Este desenlace fatal en Añelo no es un caso aislado y vuelve a poner sobre la mesa los enormes riesgos que conviven a diario con el boom productivo de Neuquén. Hace apenas dos semanas, el lunes 10 de agosto, la región ya había contenido la respiración cuando una violenta reacción química provocó una explosión en la batería 1 del yacimiento El Trapial, operado por la firma Chevron. Aquel siniestro, ubicado a unos 50 kilómetros de Rincón de los Sauces, dejó un saldo de tres trabajadores heridos y obligó a desplegar un operativo de alta complejidad con bomberos voluntarios, al tratarse de materiales peligrosos. La peor parte se la llevó una operaria que debió ser hospitalizada de urgencia en una clínica local, mientras que sus dos compañeros sufrieron lesiones más leves y permanecieron fuera de peligro. La magnitud de esa explosión previa fue tan brutal que, según precisaron los peritajes, la onda expansiva hizo volar fragmentos de metal a más de mil metros de distancia de la planta. Ahora, con el luto golpeando de nuevo las puertas de Rincón del Mangrullo, las miradas vuelven a posarse sobre los protocolos de seguridad en la joya energética del país. TC/ML





