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Renan Santos, la nueva figura de derecha que se diferencia de los Bolsonaro en Brasil

Es difícil incluir a Renan Santos, candidato presidencial por el Partido Misión de la derecha radical, a la corriente neoliberal que caracteriza ese segmento político. Su propuesta de Brasil potencia industrial y tecnológica marca, sin duda, una diferencia con los sectores conservadores del bolsonarismo, alineados directamente en el “trumpismo”. El estilo personal de este joven político de 42 años es acelerado, más aún: frenético. Cumple, entonces, con una regla básica de estos movimientos, donde e sus líderes expresan hastío y rebeldía contra el caduco sistema de partidos tradicionales. El discurso de Renan, de madre psicóloga y padre abogado, manifiesta siempre un ácido descontento con el “envejecido conservadurismo”, pero también con las fórmulas perimidas del centro y la social democracia. Por el contrario, sus definiciones de política exterior revelan una perspectiva muy diferente a las que suelen tener los representantes de esos grupos “ultra”: proclama la soberanía, dice que negociará con todos pero bajo las condiciones que ponga su eventual gobierno. Afirma, sin vacilar, que para Brasil “China es mucho mejor socio que Estados Unidos”; y añade: “Trump solo sabe insultar a los brasileños” Hace 12 años, cuando todavía estudiaba derecho, procuró alternativas políticas que se diferenciaran de las vigentes en la época, en medio de un profundo proceso de desestabilización institucional. Junto a su amigo y socio Kim Katawari, fundó el Movimiento Brasil Libre (MBL), una corriente juvenil que protagonizó amplias manifestaciones en el centro de San Pablo, que contribuyeron a dar una imagen de legitimidad de la que carecía el proceso de impeachment contra la ex presidenta Dilma Rousseff, en el Congreso. Esas protestas fueron finalmente asociadas a las maniobras golpistas que llevaron al vicepresidente Michel Temer, de Partido Democrático Brasileño, a la jefatura del Palacio del Planalto. Ese convulsionado proceso dio lugar, en 2018, al nacimiento y consagración de una extrema derecha neo liberal, que llevó a Jair Bolsonaro a la presidencia.
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La actualidad del Partido Misión Hoy Renan Santos y sus aliados han sepultado la sigla MBL en vías de agotamiento. En su lugar, lanzaron el Partido Misión que lo lleva como postulante a la presidencia de Brasil. A su fórmula le sumaron un vicepresidente militar de 62 años: el teniente coronel Aroldo Medina; un hombre que dijo concordar con los principios morales del “bolsonarismo”, pero que expresó su profunda decepción de los resultados. “Creía que la familia Bolsonaro defendía valores como los míos. Pero esto no se corresponde con el Flavio de hoy. Tiene decenas de escándalos de corrupción sobre sus espaldas y una amistad absurda con (el banquero preso) Daniel Vorcaro”. El nuevo PM, sin embargo, muestra distancias del bolsonarismo en asuntos clave: defiende el desarrollo tecnológico e industrial del país, y en consecuencia despliega una visión de las alianzas internacionales con quién más convenga a ese proyecto: es el caso de China. En esta entrevista con Perfil, Renan explica sus posiciones. –¿Cómo piensa que Brasil debe relacionarse con el mundo, en una etapa de profundos virajes en la política internacional? –Lo primero es definir cómo se coloca Brasil en las cadenas globales. Yo las quiero escalar con joint ventures y sociedades con empresas de infraestructura: No se trata de que sean norteamericanas, sino de todas aquellas que quieren venir a construir ese complejo industrial y tecnológico en Brasil. Este es el camino que propongo para mi gobierno y es una premisa esencial para las negociaciones. Tenemos que avanzar en la escala global tecnológica, en la cuál Brasil se ha quedado muy atrás. Al mismo tiempo, las empresas internacionales que vengan a instalarse en Brasil deben ajustarse a nuestra agenda de competitividad. De nada vale hablar con los norteamericanos, los europeos o los japoneses, si es producto final cuesta 5 veces más que el chino. Nosotros queremos que lo que se produzca en el país sea competitivo. Y nosotros vamos a equipar Brasil con buenas prácticas globales, para poder competir en un pie de igualdad. Solo así la inversión tiene sentido. Sin dudas esto pautará la relación con los diferentes estados nacionales,, Nosotros pensamos que China será mejor para Brasil que Estados Unidos. Donald Trumo impuso a Brasil un arancel adicional de 25% que es muy injusto. –Pero imagino que ustedes están dispuestos a negociar con los Estados Unidos. –Nosotros tenemos que cuidar del interés estrictamente brasileño. Le voy a decir algo: el gobierno americano envió a nuestro país lo largo de las últimas décadas ONGs financiadas por el USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). Y algunas de esas Organizaciones No Gubernamentales realizaron actividades políticas adentro de nuestro territorio; se sabe, por ejemplo, que llegaron a sabotear nuestras medidas de combate al crimen. De hecho, Washington provocó prácticamente una guerra civil . Por otro lado, ellos no son correctos con Brasil en el intercambio comercial; basta ver la forma en la que el Secretario de Comercio americano nos ha tratado ahora. Dijo que utilizamos trabajo esclavo y esa es una mentira. Brasil ya adoptó buenas prácticas en nuestra agricultura que figura entre las más competitivas del mundo. Y ese es el problema, le ganamos mercados a la agricultura estadounidense. Vamos a negociar porque es inevitable, pero en nuestros términos. -¿Pero, eso justificaría desarrollar la bomba nuclear? Especialmente si se considera que ha firmado ya hace tiempo el Tratado de No Proliferación de armas atómicas. –O Brasil tiene que actuar políticamente, pero evitar cumplir ese acuerdo que el país firmó de una manera estúpida. Eso nos impide ser una potencia global, que es lo que tiene derecho a ser. Tenemos un territorio global, una población de potencia global y una economía también potente; tenemos también grandes recursos naturales. Pero hoy el país no se protege en consonancia con ese potencial. Es como si una gran mansión dejara sus puertas abiertas para que cualquiera pueda entrar y llevarse las riquezas. El gobierno brasileño pide una reforma de las Naciones Unidas para poder ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; pero carecemos de Fuerzas Armadas equipadas para defendernos. Voy a decir algo: si tres países vecinos, entre ellos la Argentina, se hoy se juntaran para atacarnos, no tenemos como responder. Y esto ocurre en un mundo dominado por el conflicto entre China y EE.UU. –¿No le temen una intervención militar norteamericana? Me refiero al caso en que comiencen a desarrollar un artefacto nuclear. –Hay un mundo que está viniendo con el ascenso mundial de China. Para no ser una presa fácil de las grandes potencias, Brasil precisará contar con fuerzas disuasivas. Y esto no es sólo por nuestra soberanía, sino también por la de nuestros vecinos. Nosotros entendemos que America Latina tiene que tener una fuerza disuasoria propia. En ese sentido, el desarrollo de armas nucleares deberá ser hecha de manera pacífica y en concordancia con nuestros socios sudamericanos, porque en definitiva es una cuestión de soberanía regional,







