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Ricardo Darín reveló las insólitas situaciones que su madre le hacía vivir de adolescente: “Por ella, perdí el miedo al ridículo”

Ricardo Darín destacó que estas anécdotas, que podían resultarle vergonzosas en ese momento, fueron fundamentales para perder el miedo al ridículo y marcaron su sentido del humor.
“Yo, gracias a mi madre, perdí el miedo al ridículo, porque ella me hacía vivir situaciones verdaderamente muy ridículas”, destacó Darín. Fuente: gentileza.
Con mucho cariño, Ricardo Darín recordó a su madre, Reneé Roxana Darín, como una de las personas más influyentes durante su infancia. El actor destacó el humor de su progenitora y cómo podría aprender o dejarle una enseñanza de vida a través de la comedia como protagonista.
A través de una entrevista en el programa ‘Grandes que fueron chicos’ (Vorterix), uno de los profesionales más queridos y respetados del cine argentino compartió aquella vez que lo ayudó a perder el miedo a hacer el ridículo.
“El humor yo creo que está más relacionado con mi mamá que con mi papá, porque mi vieja era un personaje maravilloso. Yo, gracias a mi madre, perdí el miedo al ridículo, porque ella me hacía vivir situaciones verdaderamente muy ridículas”, señaló Ricardo Darín.
El humor como método de enseñanza
Inmediatamente, el actor detalló una de las anécdotas más divertidas que compartió junto a su mamá durante su adolescencia. “Estábamos con un amigo en un bar, yo tenía 14 o 15 años. Era la tarde-noche, esa hora en la que tenías que volver a tu casa. Yo no estaba volviendo. Y estaba con un amigo y dos chicas que habíamos conocido y estábamos tomando algo. Entonces aparece mamá, la veo, era mi vieja, mirando por la ventana y mi amigo también, y ya lo escuché, que dijo: ‘Uy, uy, uy, uy’. Y ya sabíamos lo que iba a pasar”.
Ahí mismo, Ricardo Darín recordó la escena que lo expuso al chiste y la vergüenza. “Mi mamá entró, vino a la mesa, encaró a la chica, le dijo: ‘¿Cuántos años te dijo que tenía? 18 años, ¿no? 14 tiene…’. Y así empezó mi carrera galanística”.
Más adelante, compartió otra anécdota que destacaba a su madre. “Un día le saqué su auto, que era un Fiat 600. Tendría, ponele, 16 años. Y con un grupo de amigos, que éramos cuatro o cinco, nos metimos todos en ese autito chiquitito y nos fuimos a lo que en ese momento era la meca de los bares nocturnos”.
“Estábamos todos sentados en unas mesas afuera, haciéndonos los grandes, y de golpe, para un taxi y baja mi mamá en camisón. Hizo un escándalo, nos cacheteó a todos. Hizo molinete con los cinco que éramos. Trácate, trácate, trácate”, recordó con humor Ricardo Darín.
El representante del cine argentino señaló que su madre fue una guía y un motor para su crecimiento profesional y admitió que su personalidad histriónica le permitió vencer el ridículo y naturalizar la exposición mediática.





