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Menos exportaciones y más presión: la fruticultura del Valle en un equilibrio inestable

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La caída en el primer trimestre refleja una combinación de factores: clima, sobreoferta previa y falta de competitividad. El sector enfrenta un escenario complejo.

La actividad atraviesa un contexto marcado por la incertidumbre y los cambios estructurales

La caída en las exportaciones de peras y manzanas en el primer trimestre de 2026 vuelve a poner en foco la situación de la fruticultura en el Alto Valle, en un contexto atravesado por múltiples factores.

Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, el presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, Nicolás Sánchez, analizó las causas detrás de los números y el escenario actual del sector.

En diálogo con los periodistas, explicó que el fenómeno no responde a una única variable, sino a una combinación de factores productivos y económicos.

Según indicó, el impacto climático, la menor producción y el arrastre de una sobreoferta del año anterior explican gran parte de la caída en las exportaciones.

El impacto del clima y la producción

Las condiciones climáticas de la última temporada afectaron de manera generalizada al valle.

Eventos adversos durante la primavera y heladas en algunas zonas redujeron la producción en distintas variedades.

Esto generó una menor disponibilidad de fruta para exportación.

Un mercado condicionado por el año anterior

El comportamiento de las exportaciones también está influido por lo ocurrido en 2024.

Ese año hubo una sobreoferta de fruta que derivó en altos niveles de stock, parte de los cuales se comercializaron en 2025.

El resultado fue un aumento artificial de exportaciones el año pasado, que hoy distorsiona la comparación.

Competitividad y contexto económico

El escenario actual se completa con un problema de competitividad.

El tipo de cambio, los costos internos y la presión impositiva configuran un entorno desfavorable frente a otros países productores.

Esto limita la capacidad de expansión del sector en los mercados internacionales.

Una actividad con alto impacto regional

A pesar de las dificultades, la fruticultura sigue siendo una de las principales generadoras de empleo en la región.

Con más de 40 mil puestos directos, su peso económico y social continúa siendo clave en el Alto Valle.

Un equilibrio cada vez más frágil

El sector no atraviesa una crisis puntual, pero sí un escenario de incertidumbre sostenida.

La falta de estabilidad económica y de reglas previsibles dificulta la planificación a largo plazo, en una actividad que requiere inversiones de varios años.

 

La entrevista

Nicolás Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, analizó la caída en las exportaciones de peras y manzanas, el impacto climático y los desafíos estructurales de la actividad en el Alto Valle.

—Pregunta: ¿Qué explica la caída en las exportaciones de fruta este año?
—Respuesta: Hay una combinación de factores. Por un lado, tuvimos condiciones climáticas muy adversas desde la primavera pasada, con eventos que afectaron prácticamente todo el valle, desde Chañar hasta Valle Medio. Eso impactó directamente en la producción, con menor volumen en algunas variedades.

—Pregunta: ¿Solo se trata de una baja en la producción?
—Respuesta: No, también hay un efecto comparativo con el año pasado. En 2024 hubo una sobreoferta de fruta, se guardó mucho stock y parte de esa fruta se terminó exportando en 2025. Eso distorsiona los números, porque el año pasado se exportó más de lo habitual.

—Pregunta: ¿Eso afectó los mercados?
—Respuesta: Sí, incluso generó problemas. Hubo denuncias de productores de Estados Unidos por dumping, porque la sobreoferta hizo caer los precios. Es decir, no solo exportamos más, sino que lo hicimos en condiciones que terminaron perjudicando al mercado.

—Pregunta: ¿Cómo está hoy la actividad en términos estructurales?
—Respuesta: La fruticultura viene atravesando procesos de ajuste desde hace años. Hubo momentos de expansión, pero también de retracción, con menos superficie productiva y cambios en los modelos de negocio.

—Pregunta: ¿Influye el contexto económico actual?
—Respuesta: Muchísimo. Hoy tenemos un tipo de cambio atrasado, costos altos y una presión impositiva importante. Eso afecta la competitividad frente a otros países.

—Pregunta: ¿Hay inversión en el sector?
—Respuesta: Muy poca. La falta de estabilidad económica hace muy difícil planificar. En nuestra actividad, cuando invertís en una plantación, tenés que pensar a seis años o más, y con reglas que cambian constantemente es complicado proyectar.

—Pregunta: ¿Qué pasa con el empleo?
—Respuesta: Es una actividad muy intensiva en mano de obra. Genera más de 40 mil empleos directos y muchos más indirectos. Es una de las industrias que más empleo genera en la región.

—Pregunta: ¿Cómo ves el presente del sector?
—Respuesta: Lo veo en una situación de equilibrio inestable. No hay una crisis puntual, pero sí muchas variables que generan incertidumbre.

—Pregunta: ¿Qué rol juega el crecimiento de otras actividades como Vaca Muerta?
—Respuesta: Influye en el territorio, en el uso del suelo y en la dinámica económica de la región. Hay una convivencia que no siempre es sencilla.

—Pregunta: ¿Cuál es el principal desafío hacia adelante?
—Respuesta: Lograr estabilidad. Sin reglas claras y previsibilidad es muy difícil sostener y desarrollar la actividad en el largo plazo.

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