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De la comisaría al estrellato: la insólita anécdota de Federico D’Elía que descolocó a Pergolini

El protagonista de «Los Simuladores» recordó sus detenciones durante la juventud y reveló el truco que utilizó para que la policía lo dejara libre. «Me hice el desmayado y se asustaron», confesó.Federico D’Elía recordó sus épocas de «rebelde» en La Plata junto a Mario Pergolini en una entrevista para Otro día perdido.
Federico D’Elía visitó el ciclo Otro día perdido y, en una charla que mezcló nostalgia con humor, sorprendió a Mario Pergolini al relatar sus recurrentes pasos por la comisaría durante su adolescencia en La Plata. Lejos de tratarse de delitos graves, el actor explicó que en la etapa de la posdictadura cualquier actividad juvenil durante la noche era motivo suficiente para terminar en un celda. «Nuestras ‘cositas’ eran jugar al fútbol a las cuatro de la mañana contra un portón o estar en las hamacas de la plaza», rememoró el actor, pintando el cuadro de una época de control policial estricto.Lo que más llamó la atención de la mesa fue la naturalidad con la que D’Elía describió su «rutina» de detenciones. Según contó, su madre estaba al tanto de todo, aunque él intentara ocultarlo enviando a otros adultos a retirarlo de la dependencia policial. «Mi mamá nunca me fue a buscar, yo trataba de que no se enterara, pero al final siempre sabía», bromeó sobre ese momento que se repitió al menos tres o cuatro veces. Sin embargo, una de esas noches terminó de una manera digna de una película, cuando el actor y su hermano Marcelo terminaron bajo custodia tras una corrida confusa en la calle.Un simulacro en la vida realDentro de la seccional, los efectivos intentaron imponer autoridad obligándolos a realizar ejercicios físicos. Fue ahí donde Federico aplicó su mejor dote actoral mucho antes de ser famoso: «Dije: ‘me voy a hacer el desmayado’. Me tiré al piso, los policías se asustaron y nos dijeron que nos vayamos», relató entre risas ante un Pergolini que no podía creer la eficacia de la estrategia. El «simulacro» improvisado funcionó a la perfección, logrando que los dejarán libres de inmediato para evitar problemas mayores dentro de la comisaría.La charla dejó ver la dureza de un contexto social donde la vigilancia sobre los jóvenes era constante y, a menudo, arbitraria. D’Elía reflexionó sobre cómo esas experiencias, aunque hoy se cuenten entre carcajadas, forman parte de la identidad de una generación que creció bajo una autoridad rigurosa. Con esta revelación, el actor no solo mostró una faceta desconocida de su vida privada, sino que permitió a la audiencia viajar a un tiempo donde la picardía era la única herramienta para enfrentar el tenso momento que se vivía, no solo en las calles, sino en la sociedad.