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Sapag lanzó una definición que sacude al sector: “Vaca Muerta puede pagar la deuda externa en 10 años”

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El exgobernador presentó su libro en Neuquén y aseguró que Vaca Muerta es clave para el futuro del país. Destacó su impacto en la producción y pidió sostener reglas para el desarrollo.

El evento reunió a dirigentes, empresarios y referentes del sector energético en el Hotel Casino Magic. Foto: Gentileza

El exgobernador de Neuquén, Jorge Augusto Sapag, volvió a instalar a Vaca Muerta en el centro del debate económico con una afirmación contundente: “Solo Vaca Muerta podría pagar la deuda externa en diez años”. La definición fue realizada durante la presentación de su libro “Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina”. El evento se llevó a cabo en el Hotel Casino Magic y contó con una fuerte presencia política y empresarial. La exposición dejó definiciones de alto impacto sobre el futuro energético del país.

La jornada reunió a representantes de distintos niveles del Estado y referentes históricos de la política neuquina. Entre los presentes estuvieron el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, la vicepresidenta primera de la Legislatura neuquina, Zulma Reina, y el intendente de la ciudad de Neuquén, Mariano Gaido. También participó el exgobernador Omar Gutiérrez, junto a exfuncionarios y legisladores mandato cumplido. La convocatoria reflejó el peso político del desarrollo no convencional.

Durante su exposición, Sapag puso el foco en el rol estructural de Vaca Muerta dentro de la economía argentina. Señaló que actualmente cerca del 70% del petróleo y del gas que produce el país proviene de ese desarrollo. Este dato refuerza la centralidad del shale en la matriz energética. Además, evidencia el impacto concreto que tuvo en la reversión del declino productivo.

El exmandatario advirtió que sin el impulso del no convencional, la producción neuquina sería significativamente menor. En ese sentido, vinculó el crecimiento del sector con el contexto internacional. Destacó que en un escenario de tensiones energéticas globales, contar con recursos propios es una ventaja estratégica. La seguridad energética aparece como un activo clave.

Sapag también repasó el marco regulatorio que permitió el desarrollo de Vaca Muerta. Hizo especial hincapié en la Ley 27.007, que estableció condiciones de estabilidad fiscal y reglas claras para la inversión. Según indicó, ese esquema habilitó concesiones de largo plazo y atrajo capitales. En total, estimó inversiones superiores a los 210.000 millones de dólares, de los cuales ya se ejecutaron unos 80.000 millones.

En esa línea, recordó el rol del decreto 929/2013, vinculado al acuerdo entre YPF y Chevron para el desarrollo de Loma Campana. El exgobernador destacó el enfoque pragmático de su gestión frente a ese acuerdo. También mencionó las resistencias iniciales que generó el proyecto. Sin embargo, aseguró que el tiempo validó esas decisiones.

El relato incluyó referencias a momentos críticos del proceso. Sapag recordó la sesión legislativa de 2013 que aprobó el marco para el desarrollo no convencional. Describió ese episodio como un contexto de fuerte tensión social y política. Aun así, sostuvo que fue necesario avanzar. “Había que poner el cuero duro y mirar para adelante”, afirmó.

En otro tramo de su exposición, repasó los orígenes del proyecto. Recordó sus viajes a Canadá y Estados Unidos en 2007, donde tomó contacto con la tecnología del fracking. En ese momento, explicó, la idea generaba escepticismo. “Nos miraban como si estuviéramos delirando”, señaló. Esa etapa marcó el inicio de un cambio de paradigma.

Sapag remarcó que el desarrollo de Vaca Muerta fue posible gracias a una combinación de factores. Mencionó decisiones políticas, necesidad económica y articulación con el sector privado. En ese sentido, defendió el rol de las empresas en la generación de riqueza. “No hay que maltratar a la empresa”, afirmó. La relación público-privada aparece como un eje central.

De cara al futuro, el exgobernador planteó desafíos estructurales. Advirtió sobre el riesgo de caer en la “maldición de los recursos”, en referencia a economías que descuidaron otros sectores productivos. Propuso avanzar hacia una diversificación económica. Y señaló la importancia de fortalecer la industria nacional.

En ese punto, cuestionó una apertura económica irrestricta. Argumentó que competir en igualdad de condiciones con economías como China puede ser desventajoso. “Si abrís todo, arrancás desde cero y ellos desde el 50”, graficó. Su planteo apuntó a encontrar un equilibrio entre apertura e industria local.

Sobre el cierre, Sapag hizo un llamado a superar divisiones políticas. Criticó la grieta y destacó la importancia de sostener políticas de Estado en el tiempo. Señaló que el desarrollo de Vaca Muerta fue posible gracias a acuerdos entre distintas gestiones. Y concluyó con una definición que resume su visión: el shale es un “tesoro y faro” para la Argentina.

El mensaje final dejó en claro que el desafío no es solo energético. También es económico, político e institucional. Para Sapag, el desarrollo de Vaca Muerta debe integrarse a un proyecto nacional más amplio. Y requiere del compromiso de todos los sectores. El potencial está, pero su aprovechamiento dependerá de las decisiones que se tomen hacia adelante.

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