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Vaca Muerta apunta a un boom récord: proyectan exportaciones por más de US$ 50.000 millones anuales

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Nuevas proyecciones impulsadas por precios internacionales elevan el potencial exportador de Vaca Muerta. El sector prevé ingresos superiores a US$ 50.000 millones anuales hacia 2030.

El alza en los precios del petróleo y el gas reconfigura el horizonte exportador del shale argentino.

El desarrollo de Vaca Muerta vuelve a redefinir sus proyecciones con un dato clave: el potencial exportador del sector podría superar los 50.000 millones de dólares anuales hacia 2030. El nuevo escenario surge a partir de la suba en los precios internacionales del petróleo y el gas. Este cambio en las variables de mercado modificó las estimaciones previas. Y posiciona al shale argentino en una escala global aún mayor.

El informe fue elaborado por la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) junto al consultor Nicolás Arceo. El estudio plantea distintos escenarios de crecimiento en función de la ejecución de los proyectos en carpeta. En todos los casos, el denominador común es una expansión sostenida de la producción, la inversión y las exportaciones. La tendencia marca un cambio estructural en la matriz energética argentina.

El escenario más conservador, denominado “moderado”, prevé un crecimiento anual del 5,5%. Bajo este esquema, la producción de petróleo alcanzaría el millón de barriles diarios en 2030. Para 2035, ese volumen podría escalar a 1,2 millones. El dato cobra relevancia si se considera que 2025 cerró con un promedio de 810 mil barriles diarios.

En el segmento gasífero, la expansión también es significativa. La producción pasaría de 142 millones de metros cúbicos diarios en 2025 a 213 millones en 2030. Este crecimiento requeriría inversiones del orden de 11.000 millones de dólares anuales durante la próxima década. Además, permitiría alcanzar un superávit energético de 18.000 millones de dólares en el pico productivo.

El escenario expansivo eleva aún más las proyecciones. En este caso, se contemplan obras de infraestructura clave, como la ampliación del oleoducto VMOS y el desarrollo de proyectos de gas natural licuado liderados por YPF. Con estos desarrollos, la producción podría llegar a 1,7 millones de barriles diarios en 2035. En gas, el volumen alcanzaría los 300 millones de metros cúbicos diarios.

Este escenario implicaría inversiones cercanas a los 20.000 millones de dólares por año. A su vez, generaría un superávit energético estimado en 38.000 millones de dólares. La magnitud de estos números refleja la escala del proyecto Vaca Muerta. Y confirma su potencial como motor económico del país.

Existe además una proyección aún más optimista. En este caso, no varían significativamente los volúmenes finales, pero sí los plazos. Las metas podrían alcanzarse hasta cinco años antes de lo previsto. Esto implicaría acelerar inversiones hasta los 26.000 millones de dólares anuales en el corto plazo. La velocidad del desarrollo aparece como un factor determinante.

El cambio en los precios internacionales es uno de los factores que explican este nuevo escenario. El barril de petróleo, que se proyectaba en torno a los 62 dólares, ahora se estima en 75 dólares para 2027. En tanto, el gas natural en el mercado europeo TTF pasó de 10 a 17 dólares por millón de BTU. Este contexto mejora la rentabilidad de los proyectos.

Con estos nuevos valores, las exportaciones del sector Oil & Gas argentino podrían alcanzar los 53.000 millones de dólares anuales. A su vez, el superávit energético podría llegar a los 50.000 millones. Estos números ubican a la Argentina en una posición destacada dentro del mercado global. El país podría convertirse en un exportador relevante de energía.

El presidente de la CEPH, Carlos Ormachea, destacó que Vaca Muerta es un proyecto netamente orientado a la exportación. Señaló que el escenario presentado es el que persigue actualmente la industria. También subrayó que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) juega un rol clave. Su ampliación permite acelerar proyectos estratégicos.

Sin embargo, el desarrollo no está exento de desafíos. El acceso al financiamiento y la disponibilidad de equipos de perforación y fractura aparecen como limitantes. La escala del crecimiento exige una planificación integral. También requiere coordinación entre el sector público y privado.

En un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas, el rol de Vaca Muerta cobra aún más relevancia. La demanda global de energía sigue en aumento. Y los precios reflejan esa dinámica. Argentina tiene la oportunidad de capitalizar ese escenario.

Con inversiones, infraestructura y reglas claras, el shale argentino podría convertirse en uno de los principales motores de generación de divisas. El potencial está sobre la mesa. El desafío ahora es concretarlo.

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