Política
Juicio por Diego Maradona: la jugada de Leopoldo Luque reconfigura tiempos, tensiones y estrategia en el proceso

El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona se reinició en los Tribunales de San Isidro tras la nulidad del primer proceso por el documental de la exjueza Julieta Makintach. Se realizaron los lineamientos de apertura, anunciaron la testimonial de Gianinna, pero se suspendió por la intempestiva declaración del neurocirujano Leopoldo Luque, que pateó el tablero y apeló a una estrategia que puede beneficiarlo o perjudicarlo.
La estrategia de Leopoldo Luque en el caso Diego Armando Maradona
Luque y compañía acudieron al TOC N.º 7 junto a sus respectivos defensores, brindaron sus datos personales a los jueces y las partes dieron a conocer sus alegatos.
Afuera, en la calle Ituzaingó 340, se congregaron varios fanáticos del astro argentino que exigieron justicia. Con banderas y cánticos, los admiradores del “Diez” reclamaron el esclarecimiento de los hechos y una condena para los presuntos responsables.
El presidente del Tribunal, Alberto Gaig, autorizó la grabación de audios por parte de los querellantes, los representantes legales de los imputados y los fiscales; Francisco Oneto propuso transmitir en vivo todas las jornadas para dar “transparencia” al debate, pero se lo rechazaron.
Luego, Gaig, junto a Pablo Rolón y Alberto Ortolani, pidió a los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren que informen a los testigos del jueves “con un mínimo de 24 horas”; los acusadores accedieron y el miércoles revelaron que las comparencias previstas serían las de Gianinna Maradona, una de las hijas del exentrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata (LP); el médico Juan Carlos Pinto, que firmó el acta de defunción; y el policía Lucas Farías, que encontró fallecido al ídolo argentino en su habitación del country San Andrés.
Las expectativas eran buenas: comenzaban las testimoniales, se esperaban preguntas y el juicio iniciaba de cero como si nada hubiera pasado.
Sin embargo, Luque pateó el tablero, pidió la palabra y sorprendió a todos los presentes. Nadie aguardaba que uno de los principales imputados por el supuesto homicidio simple con dolo eventual de Diego “rompiera el hielo” y quisiera declarar.
Pinto acudió “enfermo” al Tribunal, pero le avisaron que tenía que irse por la intempestiva solicitud del médico. Ferrari expuso su bronca y consideró que se trató de “una maniobra dilatoria” para demorar el litigio: “Impidieron que hoy declaren Giannina y un médico que además vino al tribunal estando enfermo”.
Luque no aceptó preguntas y basó su estrategia en papers médicos internacionales para referirse a los resultados de la autopsia: edema agudo de pulmón secundario a una miocardiopatía dilatada e insuficiencia cardíaca.
En primer término, aseguró que Maradona “no agonizó durante 12 horas” antes de morir el 25 de noviembre de 2020, ratificó su “inocencia”, lamentó el deceso y consignó que “la insuficiencia cardíaca es un diagnóstico médico clínico”, patología que “no puede determinarse” en una necropsia.
“Estoy seguro de que no pasó; no hay manera de determinar el tiempo de agonía”, sostuvo frente a los magistrados.
Asimismo, citó que, a partir de 2007, Maradona “dejó de recibir medicación cardíaca”, cuando su médico tratante era Alfredo Cahe. “Yo no estaba con Diego”, aclaró.
Según el neurocirujano, el líquido encontrado en el abdomen del oriundo de Villa Fiorito —ascitis— “no es sinónimo de una insuficiencia cardíaca”, mientras que desmintió haberlo “aislado” de sus vínculos: “Eso es falso. Prohibieron hacer uso de mi expertiz cuando conocí a mi paciente”.
En este sentido, afirmó que «nunca se comunicó con los enfermeros» Ricardo Omar Almirón, Dahiana Madrid y Mariano Perroni (coordinador) durante la internación domiciliaria del exjugador.
«Todos sabían que era neurocirujano. La hija me dijo que le iban a buscar un médico clínico», añadió, al tiempo que explicó que «no llegó» por intermedio del abogado Matías Morla al paciente.
Tras media hora de testimonio, Luque terminó y Julio Rivas, otro de sus defensores, señaló que su cliente “hoy quiso referirse puntualmente a la autopsia”. Acto seguido, Burlando pidió a los jueces reproducir audios y mensajes del acusado con Maximiliano Pomargo, cuñado de Morla, que datan de noviembre de 2020.
El letrado Fabián Améndola leyó una conversación entre ambos implicados del 7 de noviembre de ese año, cuatro días antes de que Maradona recibiera el alta en la Clínica Olivos.
En su turno, Burlando repasó otra charla en la que Luque calificó de “pelotuda” a Gianinna y de “retrasada” a Jana. “Me peleé con todos, tenemos el aval de Swiss Medical”, refiere en otro pasaje de esos chats.
El neurocirujano solicitó nuevamente declarar, no contestó interrogaciones y mencionó la prueba ofrecida por la querella: “(A Maradona) lo vi por primera vez en 2016, 2017”.
Según Luque, Diego “tomaba mucho alcohol, tuvo demasiadas recaídas”; “Lo visité varias veces en calidad de alguien que lo quiere mucho” y “Hay chats en los que intento ayudarlo; como él no me llamaba, intentaba comunicarme”, añadió, y admitió que accedió a “Pelusa” gracias a Maximiliano Pomargo —cuñado de Morla.
“A Diego lo amaba; era mi ídolo y mi amigo”, recordó Luque, quien opinó que el paciente “no estaba hinchado” el 18 de noviembre, una semana antes de fallecer, mientras exhibía una imagen del paciente a los jueces.
Oneto, Rivas y Roberto Rallín señalaron que su cliente “tiene el derecho de declarar cuantas veces desee” porque el Código Penal así se lo permite y revelaron que lo realizará en diversas ocasiones durante el proceso.
Una fuente cercana a la defensa indicó que se prevén “careos” con los forenses que realizaron la autopsia y demás testigos: “Va a declarar después de cada testimonio, uno tras otro, uno tras otro. Con Federico Corasaniti, Pinto y otros más.”
Se trata de una estrategia muy interesante del exmédico de cabecera, pero también puede llegar a perjudicarlo, ya que varios interpretan que quiere atrasar el desarrollo del juicio.
La comparación que realizó Luque entre Villa Fiorito y Caraza, zona de la que es oriundo, intenta denotar un “vínculo barrial” entre el profesional y el paciente, como así también el “cariño” que Diego tenía hacia Leopoldo.
“Si Luque no me opera, no me opera nadie”, habría esbozado Maradona cuando se encontraba internado en la Clínica Olivos para su intervención quirúrgica del hematoma subdural.
Rallín consideró en los lineamientos de apertura que “si Diego estuviera vivo, pediría que no condenen a Luque”. Fue un alegato “escénico”, reconocieron los propios abogados, pero las hijas de “Pelusa” se mostraron incrédulas ante esa frase. “¡No, bueno!”, exclamó una de ellas.
Recién es el principio, quedan muchas audiencias en camino y la verdad sobre la supuesta culpabilidad de Luque —o no— será tarea de la Justicia corroborarla.
NA