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Recompensa millonaria por un joven desaparecido hace 23 años

Hubo condenas para dos policías pero el cuerpo nunca apareció. Se busca incentivar a quien pueda aportar datos y romper un pacto de silencio entre quienes habrían participado de la desaparición.
Han pasado veintitrés años y, sin embargo, el tiempo no ha logrado borrar su nombre ni apagar la insistencia de quienes lo siguen buscando. Iván Eladio Torres Millacura desapareció en Comodoro Rivadavia el 3 de octubre de 2003, y desde entonces su ausencia se convirtió en una herida abierta, en una pregunta que todavía no encuentra respuesta.
En las últimas horas, el ministerio de Seguridad de la Nación resolvió aumentar a 15 millones de pesos la recompensa para quienes puedan aportar datos certeros sobre su paradero. La medida, publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 340/2026, vuelve a poner en escena un caso que se resiste al olvido y que, con cada nuevo intento, reafirma que la búsqueda sigue viva.
El documento oficial establece que la suma será destinada a quienes, sin haber participado en el hecho, puedan brindar información útil para la investigación. También invita a comunicarse a la línea gratuita 134 del Programa Nacional de Recompensas, una puerta abierta para que cualquier dato, por mínimo que parezca, pueda convertirse en una pista.
Iván, que en ese momento tenía 25 años, poseía rasgos que hoy sobreviven en descripciones precisas, como si cada detalle fuera una forma de mantenerlo presente: medía 1,70 metros, tenía ojos marrones claros y cabello castaño oscuro. Su cuerpo llevaba marcas imborrables —tatuajes, cicatrices— que hoy funcionan como señales, como fragmentos de identidad que se resisten a desaparecer en el paso del tiempo.
La última vez que fue visto fue en la madrugada de aquel 3 de octubre, en Comodoro Rivadavia. Un patrullero lo interceptó y, desde entonces, el rastro se desvaneció. El caso derivó en múltiples acciones judiciales y administrativas, con dos policías condenados, pero sin lograr responder la pregunta esencial: ¿dónde está Iván?
Hoy, su nombre sigue recorriendo expedientes, resoluciones y pedidos de justicia. También habita en la memoria de una comunidad que no deja de buscarlo. Porque hay ausencias que no se resignan a ser olvido, y porque, después de más de dos décadas, la esperanza —aunque persistente y dolida— sigue siendo el motor que empuja cada nuevo intento por encontrarlo.