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Cómo se protege a los pingüinos en la Patagonia y el mundo: la palabra de un especialista

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En el Día Mundial, que se celebra este sábado, el afamado biólogo marino Pablo García Borboroglu habló en el programa La sana costumbre.

El científico reconocido mundialmente realizó declaraciones en el programa La sana costumbre, por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video

En la antesala del Día Mundial de los Pingüinos, que se conmemora cada 25 de abril, el biólogo marino Pablo García Borboroglu —fundador de la Global Penguin Society— puso el foco no solo en la importancia de estas especies emblemáticas, sino también en las falencias estructurales que enfrenta Argentina en materia de protección ambiental.

En diálogo con AM Cumbre 1400, el especialista remarcó que los pingüinos —19 especies distribuidas exclusivamente en el hemisferio sur— funcionan como “embajadores” de los ecosistemas marinos. Su carisma y la conexión emocional que generan en la sociedad permiten visibilizar la necesidad de conservar no solo a estas aves, sino también a los ambientes donde habitan, de los que dependen miles de otras especies.

Sin embargo, Borboroglu advirtió, en diálogo con los periodistas Juan Pablo Iozzia y Alejandra Brusain, en el programa La sana costumbre, que la conservación en Argentina se ve condicionada por la inestabilidad institucional. “El país es muy inestable en lo político, social y económico, y eso también impacta en el respeto al medio ambiente”, sostuvo. En ese sentido, señaló que uno de los principales problemas es la falta de confianza de la ciudadanía en los organismos de control y en la independencia de la Justicia.

“El ciudadano percibe que las leyes no se cumplen y que los controles son débiles. Entonces se generan posturas extremas, donde todo es ‘sí o no’, sin matices”, explicó. Para el investigador, esta situación dificulta la construcción de políticas sostenibles que compatibilicen el desarrollo económico con la preservación ambiental.

En contraposición, destacó que en otros países con economías desarrolladas existen marcos institucionales más sólidos, donde las leyes ambientales se respetan y los ciudadanos cuentan con herramientas efectivas para defender sus derechos. “El desarrollo es necesario, pero debe darse en un contexto donde las instituciones funcionen y garanticen la protección del ambiente”, remarcó.

Impacto de la actividad humana

A lo largo de la entrevista, el especialista también recordó el impacto histórico de la actividad humana sobre estas especies. En la década del 80, por ejemplo, se registraban hasta 40 mil muertes de pingüinos por año en la Patagonia debido a derrames de petróleo. Esa problemática fue uno de los motores que impulsó su carrera científica y su compromiso con la conservación.

Actualmente, desde la Global Penguin Society —una organización con presencia en 20 países— trabajan en investigación, protección de hábitats y educación ambiental, en articulación con actores internacionales como Disney y National Geographic.

Más allá de los desafíos, Borboroglu subrayó el valor de iniciativas que buscan acercar la ciencia a la sociedad. Entre ellas, mencionó el seguimiento satelital de pingüinos, que permite observar en tiempo real sus migraciones de miles de kilómetros, incluso hasta las costas de Brasil.

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