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Espectáculos y Moda

El regreso de Pergolini tras su pérdida y la confesión de Marcela Kloosterboer sobre su vegetarianismo




Tras la muerte de su madre, el conductor retomó su lugar en Otro día perdido y en Vorterix.Mario Pergolini regresó a la conducción y agradeció el apoyo de su audiencia tras la pérdida de su madre, Beatriz.
El regreso de Mario Pergolini a la pantalla de eltrece este lunes no fue uno más. Luego de suspender las grabaciones por el fallecimiento de su madre, Beatriz, el conductor volvió al estudio bajo un cerrado aplauso que lo obligó a quebrar su habitual coraza. «Pasé unos días difíciles, pero gracias por este recibimiento», expresó conmovido, reconociendo que este programa fue el lugar donde más lloró en toda su vida. Sin embargo, el «estilo Pergolini» no tardó en aparecer: apenas segundos después de agradecer el afecto, bromeó con tener «un montón de chistes de funerales» preparados para la ocasión.Durante la emisión, Mario compartió anécdotas de lo que fue la despedida de su madre, desde la extraña decoración de las casas funerarias, «¿un cuadro de un puente que te lleva a dónde?», se preguntó con ironía, hasta la conducta de los parientes con los «sanguchitos de miga». En un intercambio con Rada y Evelyn Botto, el conductor defendió el humor como una herramienta de supervivencia ante lo inexplicable del duelo, admitiendo que, aunque pensó que estaría bien, terminó quebrándose. Esta misma sinceridad la trasladó a su radio, Vorterix, donde destacó la gentileza y el respeto con el que fue tratado incluso en ámbitos tan pasionales como la cancha.Mario Pergolini agradeció las muestras de cariño de la gente y no pudo evitar emocionarse: «Fueron días difíciles». #OtroDíaPerdido pic.twitter.com/cDkF21fJRf— OTRO DÍA PERDIDO (@otrodiaperdidok) May 12, 2026Marcela Kloosterboer y una elección de vida que marcó su destinoLa jornada también contó con la visita de Marcela Kloosterboer, quien aportó una faceta distinta al programa al repasar sus 34 años de vegetarianismo. La actriz de 42 años recordó que tomó la decisión de no comer más animales a los 8, una edad que ella define como bisagra, ya que también fue cuando comenzó a estudiar teatro. Con humor, rememoró los intentos de su padre por convencerla de que el salamín «era una planta» para que no lo dejara, un engaño que duró poco hasta que ella logró asociar el alimento con el animal.Kloosterboer profundizó en cómo esa convicción infantil evolucionó hacia una filosofía de vida mucho más amplia, que hoy incluye el rechazo al testeo en animales y al uso de cuero en indumentaria y calzado. Aunque admitió haber sufrido anemia en su adolescencia por la falta de información nutricional de aquella época, aseguró que jamás sintió la tentación de volver a consumir carne. «A los ocho años se marcó mi vida», sentenció la actriz, dejando en claro que su defensa por los derechos de los animales es una parte innegociable de su identidad, tan sólida como su carrera en la actuación.