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Yerba mate en crisis: productores venden por debajo del costo y advierten concentración del mercado



Marcelo Hacklander, presidente de la Asociación Unión de Agricultores de Misiones, reveló que el 30% de los productores dejó de cosechar. La desregulación del sector empuja a los pequeños yerbateros a la quiebra.

La crisis yerbatera golpea con fuerza a los pequeños y medianos productores de Misiones. Marcelo Hacklander, presidente de la Asociación Unión de Agricultores de Misiones y productor yerbatero, advirtió que los precios que ofrecen los secaderos no alcanzan para cubrir los costos mínimos de producción, y que cerca del 30% de los 12.000 productores registrados directamente dejó de cosechar.

Los números son contundentes: producir un kilo de hoja verde cuesta alrededor de 400 pesos, mientras que los secaderos ofrecen entre 180 y 230 pesos —y muchas veces en cheques a 30, 60 o hasta 120 días—. Al descontar mano de obra, flete y aportes patronales, el margen que queda es negativo. «Voy a poner plata para fundirme», graficó Hacklander en diálogo con AM Cumbre.

La desregulación de la yerba mate y el fantasma de los años 90

El productor vinculó la situación actual con la desregulación del mercado impulsada hace dos años, que eliminó el precio de referencia que fijaba el Instituto Nacional de la Yerba Mate. La misma política ya se aplicó en los años 90 y redujo el número de productores de 8.500 a apenas 5.000, y los secaderos activos cayeron de 250 a menos de 80. «Volvimos a ser 12.000 con la reinstauración del instituto. Hoy vamos camino a repetir esa historia», alertó.

Hacklander señaló que la concentración del mercado en pocas empresas es el riesgo más grave a largo plazo, no solo para los productores sino también para los consumidores. Si el número de marcas se reduce drásticamente, advirtió, el precio en góndola podría dispararse sin que nadie pueda regularlo.

Paradójicamente, hoy la yerba mate es una de las infusiones más baratas del mercado: un kilo ronda los 3.500 pesos y abastece a una familia durante una semana, frente a bebidas como gaseosas o vinos que se consumen en horas y cuestan lo mismo o más. «El agua caliente para el mate a veces sale más cara que la yerba», ironizó el entrevistado.

Hacklander anticipó que este año no cosechará su propio campo porque los números simplemente no cierran, y convocó a visibilizar la situación de los pequeños productores yerbateros antes de que la destrucción del sector sea irreversible.