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Histórico encuentro entre Moria Casán y Georgina Barbarossa: «Nunca te dejé de querer»
A días de su reconciliación en los Martín Fierro, las conductoras unieron las pantallas de eltrece y Telefe para hablar a corazón abierto tras 26 años de enemistad.Moria Casán y Georgina Barbarossa rompieron el protocolo de los canales y compartieron un dúplex cargado de emoción.
La televisión argentina sumó una de sus páginas más memorables con un acontecimiento que paralizó la pantalla chica. Moria Casán y Georgina Barbarossa unieron las señales de La mañana con Moria (eltrece) y A la Barbarossa (Telefe) en un dúplex histórico para mantener su primera conversación formal tras más de dos décadas de no cruzar palabras. «Me da mucha felicidad este reencuentro. No puedo creer que estemos atravesadas por la pantalla», rompió el hielo la «One» al iniciar la transmisión conjunta, dando paso a un momento de profunda sanación mediática.El origen de este acercamiento comenzó a gestarse el pasado lunes durante la ceremonia de los Premios Martín Fierro, donde un abrazo impulsado por las circunstancias terminó derribando una enemistad que databa del año 2000. Durante la charla en vivo, Moria le agradeció a su colega la predisposición para el diálogo, calificando la interacción como «un acto de amorosidad». Por su parte, Georgina reconoció el impacto positivo que tuvo el encuentro en la gala de APTRA en su interior, admitiendo que durante mucho tiempo mantuvo una postura inflexible: «En una época estaba muy enojada y no te saludaba, era una pared», confesó.El pedido de disculpas al oído y una frase que quebró el vivoLejos de las cámaras, la intimidad del reencuentro en la gala escondía un pedido de disculpas muy sincero. Casán reveló qué fue lo que le susurró a Barbarossa durante aquel abrazo en el escenario: «Me acerqué al oído y le dije ‘sorry si te lastimé con algo'». La diva remarcó que su actitud estuvo despojada de cualquier especulación o ego, buscando rescatar el cariño genuino de una época en la que compartieron una amistad muy profunda y marcada por la risa, antes de que las declaraciones cruzadas las distanciaran de forma drástica.El clima de la entrevista cruzada se quebró por completo cuando Moria lanzó una confesión que caló hondo en la sensibilidad de su interlocutora: «Cuando te vi y te abracé, me di cuenta de que nunca te dejé de querer». La frase provocó el llanto inmediato de Georgina y el de los propios compañeros en ambos estudios de televisión. Para descomprimir la alta carga emotiva del momento, la conductora de eltrece apeló a su característico sentido del humor: «Ahora van a decir ‘estas dos viejas chotas que lloran'», bromeó, cerrando un bloque histórico donde ambas celebraron estar recuperando un vínculo que el tiempo no logró destruir.El dolor detrás de la pelea: «Llegué a odiarte, me hiciste llorar mucho»Con el correr de los minutos, la charla adquirió una densidad dramática al profundizar en el verdadero origen de la ruptura familiar ocurrida en el año 2000. Georgina recordó el desgarrador contexto en el que su esposo, Miguel «El Vasco» Lecuna, se encontraba internado batallando contra sus adicciones en el más absoluto secreto. Barbarossa revivió el dolor de sentir las declaraciones de Moria en la televisión como una traición a la confianza íntima. «Yo he llorado horas sobre tu hombro. Vos me ayudaste mucho, pero llegué a odiarte, me hiciste llorar mucho», disparó sin filtros frente a una diva conmovida. Moria, por su parte, reconoció su parte de responsabilidad pero admitió que en aquel entonces actuó movida por el dolor que le causó una entrevista que Georgina le había realizado a su hija, Sofía Gala, un malentendido que la conductora de Telefe volvió a negar rotundamente como un acto de mala fe.La herida se profundizó años atrás debido a los comentarios posteriores al trágico asesinato de Lecuna en un taxi, un hecho que el «mal periodismo» y la opinión pública entrelazaron erróneamente con el narcotráfico. «Yo me enojé porque hablaste de él en vida y después de muerto», recriminó Georgina, a lo que Casán se diferenció aclarando que ella jamás avaló esa construcción de los medios de comunicación. Aunque el reloj televisivo obligó a dar por terminado el dúplex tras una hora de catarsis, ambas dejaron en claro que este paso público es solo el preámbulo de una extensa charla en el ámbito privado, donde el orgullo deberá dar paso definitivo a la reconstrucción de su vieja amistad.


