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Desafío viral en el Limay: el joven neuquino que se mete al río todos los días por un año
Tiene 25 años, vive cerca del río y ya lleva nueve días cumpliendo el reto sin excusas. Su video explotó en redes con más de 50.000 reproducciones y la convocatoria crece.
Tomás Kais, de 25 años.
Tomás Kais tiene 25 años, vive en Neuquén capital y se propuso algo que pocos se animarían en otoño: meterse al río Limay todos los días durante un año entero. No es una apuesta ni una campaña publicitaria. «La verdad no hay un punto fijo, sino ponerme un reto a mí mismo y ver hasta dónde podía llegar», explicó el joven en diálogo con AM Cumbre. «Subí un video para mantener una constancia y terminó llegando a varias personas. Fue una locura.»
El desafío arrancó un miércoles a la noche, casi en silencio y sin cómplices. «En teoría no le conté a nadie. Agarré un día, me fui solo al río, lo grabé, mordí el trípode, puse el teléfono en una zapatilla y me tiré», contó. Subió el video a sus redes —donde lo seguían principalmente sus amigos— y se fue a dormir. Al otro día tenía 50.000 reproducciones.
Tomás Kais y el desafío viral en el río Limay
La elección del Limay no fue azarosa. «Toda mi vida viví cerca del río, vivo cerca por la Galería del Fondo, y teniéndolo tan cerca es una locura no utilizarlo para mi día cotidiano», explicó Kais. «Salgo a pasear mi perro ahí y digo: ¿por qué no puedo estar yo también jugando en el intemperio?» Cada jornada destina entre 10 y 15 minutos al agua —»no me quedo tampoco sumergido, sufriendo»— y ya planea la estrategia para los meses más duros: «Me tengo que ir adaptando al agua para lo que viene en junio y julio.»
Lejos de ser un capricho, el joven reconoce estar al tanto de los beneficios del baño en agua fría. Menciona a Wim Hof, el deportista extremo neerlandés que popularizó esta práctica, como referencia central: «Lo viene haciendo desde que es un pibito y hace unos 10 años se puso muy de moda. Genera un shock en el cuerpo y el cuerpo se termina desinflamando, las articulaciones cambian, también ayuda a quemar grasas.» Y redobla: «El frío no enferma; las defensas bajas son las que te enferman.»
Kais estudia la tecnicatura en petróleo y trabaja en una empresa de internación domiciliaria. Cada día, después del trabajo, busca un hueco para cumplir con su compromiso. Va rotando los spots sobre el Limay y siempre tiene «un amigo ahí que me está esperando con los mates para pasar el frío después de estar en el agua». La convocatoria en redes ya desbordó ese círculo íntimo: «Me llegaron por comentarios, mensajes privados, mucha gente que se quiere venir a meter. Es tremendo porque puedo tener compañía, pero también es un tema de seguridad. No quiero que les pase nada: el río es lindo, pero puede ser peligroso.»
El reto durará hasta mayo del año que viene, y Tomás ya piensa en lo que sigue. «La idea es arrancar por el río Limay y después ir variando, aprovechar los fines de semana y feriados para viajar a los lados que tenemos cerca: San Martín, Pehueña, ir recorriendo.» Para el invierno, que identifica como la etapa más exigente, tiene un objetivo concreto: «Empezar a pasar el invierno ya va a ser un logro total. Si no me quiebro, voy a estar todos los días en el río.» Nueve días después, la palabra la está cumpliendo.


