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Baja de la edad de imputabilidad: advierten que no reduce el delito y vulnera los derechos




Tras la media sanción en Diputados, especialistas alertaron que la medida es inconstitucional, no mejora la seguridad y expone a los menores a un sistema punitivo ineficaz.El debate por el régimen penal juvenil volvió al centro de la escena tras la votación en Diputados.
La media sanción del nuevo régimen penal juvenil, que incluye la baja de la edad de imputabilidad, volvió a encender el debate sobre seguridad y derechos de la infancia, con críticas que advierten sobre la ineficacia de la medida y su incompatibilidad con los compromisos internacionales asumidos por la Argentina.El tema fue abordado en Cumbre a la Carta por AM Cumbre 1400, donde el abogado Federico Egea calificó la iniciativa como una reforma regresiva que prioriza el castigo por sobre la protección integral de niños y adolescentes.En conversación con los periodistas, Egea remarcó que la propuesta vulnera la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece que las personas menores de edad deben ser consideradas sujetos de especial protección y no responsables penales en igualdad de condiciones que los adultos.El especialista explicó que los delitos cometidos por menores representan una proporción muy baja del total de hechos delictivos en el país, por lo que bajar la edad de imputabilidad no tendrá un impacto real en los niveles de inseguridad. “No hay evidencia empírica que demuestre que estas medidas reduzcan el delito”, afirmó.Según su análisis, la reforma desplaza el foco del problema: en lugar de fortalecer políticas de prevención, educación, salud y acompañamiento social, se opta por una respuesta punitiva que expone a niños y adolescentes a un sistema penal que ya muestra graves falencias.Egea advirtió además que el endurecimiento penal suele profundizar los procesos de exclusión y estigmatización, especialmente sobre sectores sociales vulnerables. “Se castiga la consecuencia y se ignora la causa”, señaló, al referirse a contextos de pobreza, abandono estatal y falta de oportunidades.Finalmente, sostuvo que avanzar sobre la niñez desde una lógica represiva no solo es ineficaz, sino también peligroso desde el punto de vista institucional. “Una sociedad que decide castigar antes que proteger está renunciando a una política de futuro”, concluyó.La entrevista— Federico, la ley de reforma laboral ya tiene media sanción. ¿Cuáles son los ejes centrales de esta reforma y a quiénes afecta?— Básicamente la ley persigue tres objetivos muy claros. El primero es precarizar el derecho protectorio del trabajo y los derechos sociales de los trabajadores. El segundo es debilitar de manera muy fuerte la estructura sindical y la libertad sindical. Y el tercero es trasladar recursos hacia la especulación financiera. Es una reforma profundamente regresiva que impacta en el descanso, las vacaciones, las indemnizaciones, la protección contra el despido arbitrario, la jornada laboral y la remuneración.— ¿Cómo cambia la calidad del empleo con esta reforma?— La afecta directamente. Reduce beneficios en vacaciones, certificados médicos, horas extras y tiempo de trabajo. El trabajador va a tener una indemnización menor, horarios rotativos que pueden llevarlo a trabajar 12 horas un día y cuatro otro, y un régimen de horas extras que puede ser compensado con francos en lugar de pago. En un contexto de salarios bajos, eso es claramente precarizante.— Uno de los puntos más cuestionados es el régimen de licencias por enfermedad.— Es gravísimo. Se modifica el régimen de licencias por enfermedades no vinculadas al trabajo. En esos casos, el trabajador puede cobrar solo el 75% o el 50% del salario. Estamos sancionando patrimonialmente a una persona por enfermarse o accidentarse. Es una crueldad inusitada y va contra la dignidad humana, que está protegida por la Constitución y los tratados internacionales.— ¿Cómo impacta esta reforma en la libertad sindical?— La afecta de manera directa. Se prioriza la negociación individual o sectorial por sobre la negociación colectiva. Desaparece la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, lo que es gravísimo. El sindicato pierde fuerza porque el empleador negocia con personas en situación de necesidad. Es como poner a negociar a un gato con un ratón.— También se habló del fondo de indemnizaciones.— El FAAL traslada el costo de las indemnizaciones a los propios trabajadores y ciudadanos. Es decir, todos financian los despidos arbitrarios de los empleadores que opten por ese régimen. Es una transferencia de riqueza directa al sector empresario.— En Diputados también se aprobó la baja de la edad de imputabilidad. ¿Qué opinión tenés?— Es otra reforma regresiva y gravísima. Viola la Convención sobre los Derechos del Niño. Además, no sirve para bajar la criminalidad. Los delitos cometidos por menores no llegan al 5% del total. Pensar que la seguridad mejora bajando la edad es ridículo. Un niño es un sujeto de especial protección, no un sujeto punible.— ¿Estamos frente a un cambio de paradigma más amplio?— Absolutamente. Hay un cambio civilizatorio a escala global, con una derecha radicalizada que busca mercantilizar todo. El problema es que el mercado no garantiza ni igualdad ni responsabilidad. Si algo falla, nadie paga. Y los que siempre se salvan son los que concentran el poder económico.