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Política

El Movistar Arena tiene nuevo dueño: quién es el gigante de Estados Unidos que monopoliza la música en vivo


El negocio de la música en vivo en Argentina acaba de cambiar de manos en una operación que redefine quién controla los escenarios más importantes del país. La corporación estadounidense Live Nation Entertainment adquirió la participación mayoritaria del Movistar Arena Buenos Aires, el estadio cerrado más codiciado de América Latina.

La compra oculta una trama de concentración empresarial agresiva. El diario La Nación, que hasta ahora manejaba el control del predio de Villa Crespo, aceptó dar un paso al costado y quedar reducido a un rol de socio minoritario. La pregunta que enciende a la industria es una sola: ¿Quién está detrás del gigante que se quedó con la llave de todos los recitales?

El imperio invisible: qué más compró este gigante estadounidense

Para entender la magnitud del desembarco, hay que mirar las piezas del rompecabezas que Live Nation compró en la Argentina en tiempo récord, configurando un monopolio sin precedentes. Hace meses, cerraron un contrato millonario por u$s 110 millones para quedarse con la exclusividad absoluta de todos los shows y el naming del estadio Más Monumental de River Plate por diez años.

En paralelo, ya controlan DF Entertainment (los cerebros detrás del Lollapalooza Argentina) y avanzan en la absorción de Dale Play Live, la firma que maneja las giras y contratos de Duki, Bizarrap y Nicki Nicole.

En una estrategia de espejo, la multinacional ya había comprado el Movistar Arena de Santiago de Chile, controlando así las dos paradas obligatorias de cualquier artista internacional en el Cono Sur.

Desde la nueva gestión confirmaron que el equipo operativo actual, comandado por el CEO del recinto, Gabriel Dantur, se mantendrá en funciones. El directivo aseguró que el estadio —que recibe a más de 2,5 millones de asistentes al año— continuará bajo el mismo modelo de negocio y con las puertas abiertas para productores externos.

Sin embargo, el mercado global del entretenimiento en vivo demuestra que cuando una sola bandera domina el mapa, las reglas del juego las impone el dueño de la casa.