Espectáculos y Moda
Soledad Pastorutti celebró 30 años de carrera en Cosquín con un show épico bajo la lluvia
La cantante santafesina regresó a la Plaza Próspero Molina con una puesta en escena impactante y grandes invitados.La artista deslubró bajo la lluvia en el escenario Próspero Molina. Foto: NA
Treinta años después de aquel debut que cambió para siempre el folklore argentino, Soledad Pastorutti regresó al escenario Atahualpa Yupanqui para una celebración histórica. En el marco de la «octava luna» del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026, la artista de Arequito brindó un espectáculo que combinó nostalgia, vigencia y una producción de nivel internacional. Con entradas agotadas desde semanas antes, la plaza se transformó en un mar de ponchos que esperaron ansiosos el reencuentro con su máxima referente.La apertura fue, sin dudas, uno de los momentos más comentados de la noche: Soledad apareció en el cielo de Cosquín descendiendo desde una esfera luminosa en forma de luna mientras sonaban los primeros acordes de «Sigo siendo yo». A pesar de la intensa lluvia que arreció durante gran parte de la madrugada, las 10.000 personas presentes se mantuvieron firmes en sus lugares, creando una mística especial donde el agua solo sirvió para potenciar la emoción de un show que duró más de tres horas.Invitados de lujo y el proyecto «Casa Sole»El concierto no fue solo un repaso por sus grandes éxitos como «A Don Ata», sino también una muestra de la transversalidad de la cantante. Por el escenario desfilaron invitados de distintas generaciones y géneros, incluyendo a su hermana Natalia Pastorutti, Teresa Parodi, Nahuel Pennisi, Cazzu, Pedro Capó y La Delio Valdez. Durante estas colaboraciones, Soledad aprovechó para presentar su nuevo proyecto musical titulado «Casa Sole», que busca cruzar sonidos tradicionales con ritmos como la cumbia y la balada.Una despedida cargada de emoción y familiaEl cierre de la jornada fue tan emotivo como el inicio. Mientras interpretaba «Brindis», la artista protagonizó un tierno momento al sostener en sus brazos a un bebé del público. Luego, rodeada de su familia en el escenario, expresó su gratitud con el corazón en la mano: «Gracias Cosquín por darme una vida entera dedicada a la música. Aquí nací y aquí elijo seguir celebrando».Ya entrada la madrugada, Soledad se despidió de la ciudad serrana en una caravana sobre un coche de bomberos, saludando y firmando autógrafos a los fanáticos que la escoltaron por las calles. «Soy esa niña… Soy esa mujer… Gracias Cosquín», escribió más tarde en sus redes, sellando una noche de comunión total que reafirmó su identificación inalterable con el folklore y su gente tras tres décadas de recorrido ininterrumpido.


