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La UOM impulsa un paro de 36 horas contra la reforma laboral

Los sectores más duros buscarán que la Confederación General del Trabajo se sume a la protesta mientras el Senado debate el proyecto oficialista.
Los sectores más combativos del sindicalismo argentino avanzan en la convocatoria a un nuevo paro nacional que podría extenderse por 36 horas, combinando 24 horas de huelga con 12 de movilización. La definición se tomará el martes en una reunión del Frente de Sindicatos Unidos (FreSu), donde confluyen gremios como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Aceiteros, Pilotos y ATE. La medida coincidiría con la sesión del Senado prevista para el viernes 27 de febrero, cuando el oficialismo intentará convertir en ley su proyecto de Modernización Laboral. El objetivo es ejercer presión política en la antesala de la votación.El secretario general de la UOM, Abel Furlán, se posicionó como uno de los principales impulsores de la protesta. El dirigente cuestionó con dureza las negociaciones previas de la CGT con el Gobierno y aseguró que no había margen para acordar cambios en el texto original. Según sostuvo, cada uno de los artículos del proyecto implicaría una pérdida de derechos para los trabajadores. Sus declaraciones dejaron en evidencia las tensiones internas dentro de la central obrera.Mientras tanto, la conducción de la CGT mantiene una estrategia distinta frente a la reforma. Uno de sus cotitulares, Jorge Sola, anticipó que el eje principal será la judicialización de la norma en caso de aprobarse. Desde ese sector consideran que la iniciativa presenta rasgos de inconstitucionalidad y evalúan impugnar tanto la ley en su conjunto como artículos específicos. Esta postura refleja la diferencia de enfoques entre quienes promueven la confrontación directa en las calles y quienes priorizan la vía judicial.La reforma laboral obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina con 135 votos a favor y 115 en contra, gracias al respaldo de bloques aliados al oficialismo. Ahora deberá regresar al Senado para tratar las modificaciones introducidas. En este contexto, la eventual convocatoria a un paro de 36 horas podría profundizar el clima de conflictividad social. La decisión final del sindicalismo se conocerá en los próximos días y podría marcar un nuevo capítulo en la disputa entre el Gobierno y las centrales obreras.