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Guerra en Medio Oriente: Seúl se desploma 7%, Europa cae hasta 3,5% y el petróleo salta 5%
La guerra en Medio Oriente vuelve a sacudir a los mercados globales este martes 3 de marzo y enciende una señal de alerta para economías emergentes como la Argentina, sensibles a los movimientos del crudo, la inflación importada y la volatilidad financiera.
En el cuarto día de conflicto, las bolsas internacionales operan con fuertes pérdidas mientras el petróleo y el gas natural registran subas abruptas ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético mundial.
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El dato más contundente de la jornada llega desde Asia: el índice Kospi de Seúl se desplomó 7,24%, en lo que fue la mayor caída entre los principales mercados. En Europa, las pérdidas también son significativas y superan el 3% en algunos casos, en paralelo a un fuerte salto del crudo.
El petróleo sube más de 5% y el gas se dispara
La tensión se concentra en el estratégico estrecho de Ormuz -por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) del mundo- que quedó virtualmente paralizado tras la suspensión de operaciones de grandes navieras.
En ese contexto:
El Brent del Mar del Norte (entrega mayo) sube 5,45% y se ubica en u$s81,98 por barril.
El WTI estadounidense (entrega abril) avanza 5,32%, hasta u$s75,02 por barril.
El gas europeo (TTF de Países Bajos) se dispara 22,5%, hasta 54,52 euros.
La suba se produce luego de que el lunes el Brent llegara a saltar más de 13% en la apertura, en una reacción inicial al conflicto entre Irán e Israel y a los ataques que afectaron instalaciones energéticas en la región.
El mercado teme que una prolongación de la guerra mantenga al crudo en niveles elevados, lo que podría reavivar presiones inflacionarias a nivel global justo cuando los principales bancos centrales intentaban consolidar un proceso de desinflación.
Para la Argentina, el impacto es doble: por un lado, mejora los ingresos del complejo energético -con Vaca Muerta como eje- pero, por otro, puede presionar sobre los precios internos de combustibles y sobre la dinámica inflacionaria.
Caída global de las bolsas y tensión en la deuda
El shock energético golpea con fuerza a los mercados accionarios. En Europa, hacia media mañana y según informa AFP,
– París cae 2,15%
– Fráncfort pierde 2,78%
– Londres retrocede 2,02%
– Milán se desploma 3,21%
– Madrid baja 3,56%
En Asia el panorama fue aún más severo:
– El índice Kospi de Seúl se hundió 7,24%
– El Nikkei de Tokio cedió 3,06%
– El Hang Seng de Hong Kong cayó 1,23%
Los inversores migran hacia activos considerados refugio, como el oro -que se mantiene en torno a los u$s5.307 la onza- mientras se desprenden de acciones y, en parte, también de bonos soberanos.
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En el mercado de deuda europea, AFP refleja que el rendimiento del bono alemán a 10 años sube al 2,78%, desde el 2,71% previo, reflejando expectativas de inflación más persistente si el petróleo se mantiene en estos niveles.
El trasfondo para los analistas internacionales es claro: un crudo por encima de los 80 dólares reconfigura los escenarios macroeconómicos globales. Si la suba se consolida y el barril escala hacia la zona de los u$s90 o u$s100, la presión sobre la inflación podría forzar a la Reserva Federal y al Banco Central Europeo a mantener tasas altas por más tiempo.
Para la Argentina, que transita un proceso de estabilización macro con fuerte dependencia del frente externo, el escenario combina oportunidades y riesgos. Un petróleo firme mejora el flujo de divisas por exportaciones energéticas, pero la volatilidad financiera global puede afectar activos emergentes, riesgo país y acceso al financiamiento.
Ayer el ministro Luis Caputo se mostró confiado respecto a cómo enfrenta esta crisis el país en tanto consideró que “El escudo más importante es tener la macroeconomía ordenada”. “Es un shock externo fuerte; es difícil saber cuánto puede durar. Está afectando la apertura de los mercados y va a tener sus consecuencias”, aseguró sobre el conflicto en Medio Oriente, pero destacó que Argentina, con Vaca Muerta, “está bien parada”.
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