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Águila Mora, la reina silenciosa de los cielos neuquinos

El Centro de Ecología Aplicada del Neuquén impulsa una serie de contenidos destinados a dar a conocer la riqueza de la fauna y la flora provincial, promoviendo la conservación de los ecosistemas y el uso responsable de los recursos naturales.
La provincia del Neuquén alberga una extraordinaria diversidad de especies que habitan sus ríos, lagos, montañas, estepas y bosques. Con el propósito de acercar ese patrimonio natural a la comunidad, el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) impulsa una serie de contenidos destinados a dar a conocer la riqueza de la fauna y la flora provincial, promoviendo la conservación de los ecosistemas y el uso responsable de los recursos naturales.
A través de las investigaciones y el trabajo que desarrolla sobre los ambientes terrestres y acuáticos, además de la piscicultura, el CEAN busca despertar la curiosidad y fortalecer el vínculo entre las personas y la biodiversidad neuquina. En esta oportunidad, la protagonista es una de las aves rapaces más imponentes de Sudamérica: el Águila Mora.
Observar un Águila Mora surcando el cielo es una de esas experiencias que sorprenden tanto a visitantes como a quienes habitan la provincia del Neuquén. Con un vuelo sereno y elegante, esta imponente ave rapaz domina los paisajes de estepas, bardas y matorrales, donde cumple un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas.
El Águila Mora (Geranoaetus melanoleucus) es una especie endémica, exclusiva de América del Sur. Su distribución se extiende desde Venezuela hasta Tierra del Fuego y encuentra en los amplios ambientes abiertos de Neuquén un lugar ideal para vivir y reproducirse.
En los ejemplares adultos, la espalda y el pecho presentan un característico color gris plomizo que parece formar un gran “babero”, mientras que la garganta y el vientre son blancos. Sus muslos muestran finas estrías negras y su pico, corto y muy curvo, combina una base amarilla con una punta gris azulada. Sus intensos ojos amarillos y sus poderosas patas, equipadas con largas garras negras, revelan que se trata de una cazadora especializada.
¿Sabías que las hembras son más grandes que los machos? Este fenómeno se conoce como dimorfismo sexual. Mientras el macho alcanza unos 60 centímetros de longitud, la hembra puede medir cerca de 70 centímetros. Ambos despliegan una impresionante envergadura alar de casi dos metros y llegan a pesar hasta dos kilogramos.
Como toda ave rapaz, el Águila Mora es carnívora. Su dieta está compuesta principalmente por pequeños mamíferos, como conejos y roedores, además de aves medianas. Gracias a su aguda vista puede detectar a sus presas desde grandes alturas antes de lanzarse en un rápido descenso.
Una familia para toda la vida
Uno de los aspectos más llamativos de esta especie es que forman parejas estables de por vida. A partir de septiembre comienza la temporada reproductiva y ambos integrantes de la pareja construyen enormes nidos con ramas, recubiertos de pastos, pelos y plumas, generalmente ubicados en barrancas, acantilados o árboles de difícil acceso.
La puesta puede alcanzar hasta tres huevos, que son incubados durante aproximadamente un mes por ambos padres. Una vez nacidos, los pichones reciben alimento y protección de la pareja hasta que aprenden a volar y desarrollan las habilidades necesarias para cazar por sí solos.
Curiosidades para mirar al cielo
Aunque suele verse siempre sola, el Águila Mora es una excelente planeadora. Aprovecha las corrientes de aire para recorrer grandes distancias casi sin mover las alas, dibujando en el cielo una inconfundible silueta triangular.
Puede vivir hasta 60 años y es un ave de hábitos diurnos. Es frecuente observarla planeando sobre los paisajes abiertos de la provincia, donde encuentra alimento y sitios seguros para anidar.
¿Cómo podemos ayudarla?
En la provincia del Neuquén, el Águila Mora está clasificada como una especie nativa No Amenazada. Sin embargo, enfrenta riesgos asociados a la actividad humana. Algunas mueren atropelladas mientras se alimentan de animales al costado de las rutas y muchas otras sufren electrocuciones en tendidos eléctricos que no incorporan medidas de protección para la fauna silvestre. Además, su caza está totalmente prohibida.
La situación de esta y otras especies está contemplada en la Resolución Provincial Nº 0887/21, que actualiza la clasificación de los vertebrados de la fauna silvestre neuquina según su estado de conservación. La norma establece categorías que orientan las políticas de manejo y protección de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, constituyendo una herramienta fundamental para preservar el patrimonio natural de la provincia.
Conocer especies como el Águila Mora es el primer paso para valorar su importancia ecológica y contribuir a su conservación. Cada ave que planea sobre las bardas y estepas neuquinas cumple una función esencial en el equilibrio de la naturaleza y recuerda la extraordinaria biodiversidad que distingue a la provincia. La próxima vez que recorras un paisaje neuquino, levantá la vista: quizás descubras a la gran guardiana de los cielos desplegando sus alas sobre el horizonte.