Política
Así descubrieron que el Tuco Tuco de Esquel vive en grupos: es la tercera especie social que se detecta

De las 70 especies de Tuco Tucos, un roedor subterráneo, solo se conoce el comportamiento de unas 20. Se sabe que solo 3 son sociales. Una habita en Jujuy, otra en la sierra de Cuyín Manzano, al norte de Bariloche y la tercera especie se encuentra en Esquel. El estudio que llevó adelante el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep), con la colaboración del Centro de Investigación e Innovación Tecnológica de La Rioja y la Universidad de Berkley en California, fue publicado en la revista científica Journal of Mammalogy.
«En 2022 describimos una especie nueva para la ciencia y la llamamos Ctenomys plebiscitum en homenaje al plebiscito por el no a la mina en Esquel en 2003», explicó el biólogo Federico Brook, becario posdoctoral en el Ciemep (que depende del Conicet y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan), al tiempo que aclaró que «esta especie habita justamente el valle del río Percey, el cordón Esquel y el valle Nahuel Pan».
Estos Tuco Tuco se distribuyen solo en Esquel y sus alrededores, pero poco se sabía. Es la tercera especie social y la segunda de Patagonia.
Los Tuco Tuco son endémicos de Sudamérica, desde el sur de Perú, Bolivia, Paraguay, sur de Brasil, Chile y Argentina. Son muchísimas especies, de distribuciones acotadas. Tienen el cuerpo cilíndrico, orejas pequeñas, no tienen buena visión, el pelo es denso y de acuerdo al género, su peso va desde los 100 gramos hasta el kilo.
El Tuco Tuco habita Esquel y los alrededores. Foto: gentileza
Los adultos que habitan en Esquel rondan entre los 200 y 350 gramos. Además, tienen unos pelos endurecidos en las patas de atrás que suelen usar para limpiarse la tierra, las pulgas y los piojos.
Brook especificó que estos roedores tienen distribuciones muy acotadas ya que hacer pozos «demanda mucho esfuerzo». Se trata de un roedor fosorial (adaptado para vivir excavando y pasar la mayor parte de su vida bajo tierra).
¿Cómo estudian la sociabilidad del roedor? Al encontrar una población, los investigadores capturan la mayor cantidad posible de ejemplares adultos para colocarles collares. Los juveniles quedan excluidos porque al crecer, se pueden ahorcar con el collar.
«Ese collar nos permite marcar la posición del bicho a cada hora. Al final del día, sabíamos a dónde estuvieron esos animales en cada momento. Si el bicho es solitario vas a ver que cada uno tiene su propio nido. Cuando las especies son sociales comparten el nido a la mañana y durante el día, por momentos, se dispersan«, subrayó.
Federico Brook es biológo, becario posdoctoral del Conicet en el Ciemep. Foto: gentileza
La especie de Tuco Tuco de Jujuy, destacó, es diferente a nivel comportamental y la definió como más flexible. «Todos andan por todos lados y no tienen grupos establecidos. A veces, duermen juntos en un nido y a la noche siguiente, en otro. En Esquel, los grupos no se desarman«, dijo.
Brook explicó que se llaman Tuco Tuco por sus vocalizaciones. «El ruido que hacen no es por golpear el piso. Las especies solitarias se comunican a largas distancias, por eso sus vocalizaciones son graves. Las especies sociales tiene vocalizaciones agudas, ya que la comunicación es en distancias más cortas», dijo.
Sucede que los Tuco Tuco no se alejan de sus galerías ni siquiera para comer. Cuando quieren comer (son herbívoros), se asoman a la cueva y juntan comida de los alrededores. En este sentido, el especialista acotó que las especies sociales no necesitan comunicarse a largas distancias ya que están todos juntos. Por eso, la vocalización es aguda parecida al canto de un pájaro.
El Tuco Tuco habita Esquel y los alrededores. Foto: gentileza
Capturas con recaudos para no alterar comportamientos
Ante la sospecha de la que la especie de Esquel era social, el equipo del Ciemep se puso manos a la obra. El grupo de trabajo estuvo conformado por Brook, Gabriel Mario Martin, dos becarios del Conicet de La Rioja, Juan Amaya y Pablo Carrizo, y Eileen Lacey, investigadora de la Universidad de Berkley abocada al estudio del Tuco Tuco.
La primera consigna fue colocar collares a los ejemplares en dos tramos, pero siempre en primavera cuando los roedores están más activos y no hay tantos juveniles. ¿Cómo saber a dónde están los roedores? Excavan sus madrigueras por debajo de la tierra, pero tienen salidas. La clave era estar atento a los montículos de tierra fresca y observar por dónde salen durante el día.
El Tuco Tuco habita Esquel y los alrededores. Foto: gentileza
En una primera etapa que demandó una semana, se capturaron dos ejemplares hembras y luego, en 23 días, se atraparon 19. «Para las capturas empleamos dos métodos: al estudiar el comportamiento, usamos ‘trampas tubo’ o ‘reja’ y si no, los enlazamos. Nos fijamos por qué cuevas están saliendo y te sentás a esperar a que salgan, pueden ser 8 o 10 horas, para ponerles un lazo», comentó Brook.
Advirtió que la manipulación del animal debe ser lo más breve posible para no alterar su comportamiento. De otra forma, el bicho se estresa. «Si piensa que hay un predador, no sale más. Al ponerle el collar, le tomamos datos, una muestra de tejido para genética, lo pesamos y los sexamos. Con las hembras nos fijamos su estado reproductivo y si estaban preñadas», mencionó.
De izquierda a derecha, Pablo Carrizo, Federico Brook, Eileen Lacey y Juan Amaya. Foto: gentileza