Ultimas Noticias
Baja la natalidad en Argentina: 6 de cada 10 personas quisieron tener más hijos

Un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), realizado junto a la consultora Voices!, fue analizado en AM Cumbre 1400.
La especialista fue entrevistada en el programa “Nada sucede dos veces”, por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream
Argentina atraviesa una transformación demográfica profunda: la tasa de fecundidad cae desde hace más de una década y la esperanza de vida aumenta, lo que acelera el envejecimiento poblacional. El fenómeno, que en Europa se desarrolló de manera gradual, en la región se produjo con mucha más velocidad, según explicó Anabel Fernández Prieto, oficial de programas de la Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, en diálogo con el programa “Nada sucede dos veces” de AM Cumbre 1400.
El estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), realizado junto a la consultora Voices!, reveló que la baja de la natalidad no responde a un desinterés generalizado por la maternidad y la paternidad, sino a barreras económicas, habitacionales y de cuidado.
Un dato que rompe el sentido común
Contra la idea instalada de que “los jóvenes ya no quieren tener hijos”, el estudio arrojó un dato que sorprendió a los propios investigadores: entre las personas de 18 a 45 años, el 57% afirmó que hubiese deseado tener más hijos de los que efectivamente tiene.
A partir de ese hallazgo, la encuesta indagó en las causas de esa brecha entre el deseo y la realidad. Entre los principales obstáculos aparecen las dificultades económicas, la inestabilidad laboral y, especialmente entre las mujeres, el acceso a la vivienda. También pesan las tareas de cuidado y el reparto desigual de roles de género dentro de los hogares.
Tener hijos, un valor que persiste
Aunque hoy la carrera profesional, la vivienda propia y la salud aparecen como prioridades por delante de la maternidad o la paternidad en la idea de una “vida plena”, el estudio muestra que tener hijos sigue siendo un valor central para gran parte de la población:
El 65% de las personas consultadas considera que tener hijos es importante para alcanzar una vida plena. El 64% opina que ser madre o padre es una de las mejores experiencias que puede vivir una persona.
Según Fernández Prieto, estos números “vienen a poner en tensión” la idea de que la caída de la natalidad se explica simplemente porque las nuevas generaciones “no quieren” tener hijos.
Los jóvenes, entre el rechazo consciente y la postergación
El estudio también identificó un sector minoritario que directamente no contempla la maternidad o la paternidad como parte de su proyecto de vida: el 22% de las mujeres y el 22% de los varones de entre 18 y 24 años se ubican en ese grupo.
Sin embargo, la especialista aclaró que las razones difieren entre géneros: en las mujeres suelen pesar la falta de corresponsabilidad en los cuidados y los mandatos familiares; en los varones, en cambio, muchas veces se trata de una decisión que directamente todavía no se plantearon.
El resto de ese segmento etario sí desea tener hijos “más adelante”, pero ya empieza a proyectar cuáles serán los principales obstáculos a la hora de concretarlo: vivienda, estabilidad económica y trabajo seguro.
La otra cara: embarazos no deseados
La encuesta también relevó el fenómeno inverso: un 11% de las personas de entre 18 y 45 años declaró haber tenido más hijos de los que hubiese deseado.
Para Fernández Prieto, ambos datos —el deseo insatisfecho de tener más hijos y los embarazos no buscados— remiten a un mismo concepto de trabajo del organismo: la autonomía reproductiva, entendida como la posibilidad real de decidir cuántos hijos tener, cuándo y con quién.
Una buena noticia: bajan los embarazos adolescentes
Entre los factores que explican la caída de la tasa de fecundidad general, la especialista destacó un dato positivo: la fuerte disminución del embarazo adolescente en el país, un descenso que se profundizó especialmente a partir de 2016.
De todos modos, remarcó que persisten desigualdades territoriales, ya que algunas provincias todavía duplican la media nacional en este indicador. Según explicó, la gran mayoría de esos embarazos en menores de 19 años son no intencionales, con consecuencias que pueden afectar la inserción laboral y la continuidad educativa de las adolescentes.
Consultada sobre el rol de la Educación Sexual Integral (ESI) en este descenso, Fernández Prieto señaló que el estudio no indagó directamente esa relación, pero remarcó que otras investigaciones sí muestran el impacto positivo de este tipo de políticas en la autonomía reproductiva de los y las adolescentes.
Un fenómeno mundial, con matices regionales
La entrevistada subrayó que la preocupación por el envejecimiento poblacional no es exclusiva de Argentina, sino que atraviesa a Europa, Estados Unidos y buena parte de América Latina, aunque con distintos ritmos. Mientras algunos países de la región todavía tienen tasas de fecundidad más altas, otros ya se ubican en valores tan bajos como 1,8 hijos por mujer.
Frente a este escenario, UNFPA impulsa el concepto de resiliencia demográfica: la necesidad de adaptar las instituciones, los servicios y, en particular, el sistema de salud, a una población cada vez más envejecida, en lugar de intentar sostener estructuras pensadas para una pirámide poblacional que ya no existe.
Un hallazgo sin diferencias regionales
Uno de los datos que más sorprendió al equipo de investigación fue que la brecha entre los hijos deseados y los hijos tenidos no varía significativamente entre provincias. Pese a las diferencias culturales que se esperaban encontrar, las principales barreras —vivienda, economía y estabilidad laboral— se repiten en todo el país, incluso en distritos con tasas de fecundidad muy dispares, como la Ciudad de Buenos Aires, hoy la jurisdicción con la tasa más baja del país.
Diálogo con el Estado
Según indicó Fernández Prieto, los resultados del estudio ya fueron presentados ante distintos organismos de gobierno, incluido un encuentro con el Ministerio de Salud de la Nación, en el marco de un trabajo conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo sobre la situación poblacional del país con foco en salud.
La especialista remarcó que el objetivo de estos informes es aportar evidencia para el diseño de políticas públicas que remuevan las barreras que hoy impiden que las personas concreten su proyecto reproductivo, ya sea que ese proyecto incluya tener hijos o no tenerlos.
“Se trata de dar vuelta la mirada y preguntarnos cómo hacemos para que las personas alcancen una vida plena con su proyecto de vida y, cuando ese proyecto incluye tener hijos, puedan tenerlos”, planteó.