Política
Cuatro horas para cambiar un invierno: una red de mujeres construye estufas en hogares vulnerables de Bariloche

El sábado a las 11, tal como estaba previsto, seis mujeres llegaron a una casa muy precaria en el barrio Vivero, al sur de Bariloche, ubicada sobre la margen del arroyo Ñireco. Al escuchar los autos, Maite salió de la casilla con su beba de cuatro meses para recibirlas. La tarea comenzó de inmediato y se fue intercalando con mates y charlas. Cuatro horas después, la mujer ya contaba con una estufa eficiente y económica para calefaccionar a sus tres pequeños hijos.
Tiempo atrás, la organización La Tercera puso en marcha el Proyecto Estufas y comenzó a dictar talleres comunitarios para construirlas. Quienes se anotaron fueron principalmente unas 30 mujeres, de diversos ámbitos como docencia, la biología, la salud, el trabajo social y la psicología, que, hoy fabrican estos sistemas para otras mujeres, en su gran mayoría solas con hijos, en condiciones de vulnerabilidad.
«En esta oportunidad, hicimos una articulación con el centro de salud del barrio Arrayanes para acceder a personas en situación de extrema vulnerabilidad. Hablamos de casillas muy precarias sin servicios. Así, nos contactaron con Maite, madre de tres niños, que tiene una situación habitacional muy precaria«, contó Cecilia Seraniti, integrante de La Tercera.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
En esta reciente jornada, las mujeres lograron construir una estufa isleña con un tacho de aceite de 200 litros. «Es de bajo costo ideal para espacios muy pequeños y muy fácil de hacer. La casilla de Maite tiene un solo ambiente, con un baño seco afuera. Es un lugar hostil», describió Cecilia que es terapista ocupacional abocada a las infancias que forma parte del Proyecto Estufas.
Recalcó que este tipo de estufas son más eficientes ya que consumen menos leña. «La salamandra quema el tronco; estas estufas hacen una combustión completa de la leña (se aprovecha mucho más y no se necesita leña dura). Al estar metido en esa masa térmica de arcilla, sigue generando calor aun después de haberse quemado», dijo.
Por otro lado, estas estufas no generan humo -lo que provoca problemas respiratorios- y al tocarla, no produce quemaduras como sucede con las salamandras.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
La vinculación con Maite comenzó mucho antes de la jornada del sábado. Las mujeres visitaron su casa para evaluar cómo era el lugar y qué modelo de estufa convenía más. Le contaron a la mujer cuáles serían los pasos a seguir, le pasaron el manual de construcción y durante la jornada de trabajo, le fueron mostrando cada uno de los pasos. Finalmente, Maite prendió la estufa con una sonrisa y su hija adolescente les sirvió un guiso de lentejas que comieron bajo el sol a modo de agradecimiento.
La fuerza del trabajo comunitario
Si bien el bioconstructor Albano «Nano» Giliberti fue el impulsor del «Proyecto Estufas» que ya lleva 36 estufas fabricadas en 3 años, hoy el 95% de las integrantes del grupo son mujeres. Asimismo, entre la población destinataria de las estufas se prioriza a las mujeres jefas de hogar, con infancias a cargo.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
«Somos mujeres y disidencias, de distintas ramas. Es muy heterogéneo: hay gente del ambiente académico y otra que no», comentó Francesca Baume, integrante del proyecto que es astróloga. Participó en una capacitación para construir una estufa «Chuncana» para un centro comunitario en abril del 2025. Poco a poco, se fue involucrando en el trabajo manual: «La construcción se ha asociado históricamente a lo masculino. En mi caso, es la primera vez que me vinculo con el uso de la soldadora, la amoladora. Es re lindo empoderarse».
Como todas las integrantes tienen sus trabajos, las construcciones de estufas suelen coordinarse para los fines de semana. Sucede que los recursos son limitados y la labor es ad honorem. Por eso, suelen fabricar una estufa por mes, en promedio.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
«No abrimos la lista públicamente porque se anotaría mucha gente por la problemática del acceso a la red de gas. Más de 5 mil familias no tienen gas en la ciudad, según el Registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana (Renabap) y pasan mucho frío. Por eso, priorizamos a mujeres con infancias que crían solas«, explicó Francesca.
¿Por qué la mayoría son mujeres? Sus integrantes no saben explicarlo, pero hay suposiciones. «Hay mucho del sostén y de la potencia femenina en el crear redes de cuidado, de contención. Ahí estamos siempre las mujeres. Y la organización es totalmente horizontal», describió Cecilia.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
En este sentido, Francesca valoró que el proyecto, «más allá de resolver una urgencia y la falta de calor en los hogares, tiene como objetivo «vincularse, circular la palabra y tomar decisiones. Tiene lógicas más horizontales y feministas».
Tanto Cecilia como Francesca valoraron el hecho de que, muchas veces, las beneficiarias de las estufas terminan sumándose para colaborar. «Ven cómo mejora su hogar. Es un plan amoroso y amable y se quedan con ganas de volver hacerlo. Ese también es un gran logro», concluyó Francesca.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez
Los dos modelos de estufas económicas y eficientes
Hoy, muchas familias recurren a métodos precarios de calefacción nocivos para la salud, inseguros -e ineficientes (ya que aumentan los costos). El resultado es que, especialmente invierno, Bariloche registra gran cantidad de incendios de viviendas.
Las estufas que fabrica el grupo de en Bariloche gastan la mitad de leña, reducen el riesgo de incendios y no dejan gases nocivos en las viviendas. Quedan funcionando el mismo día.
El grupo se aboca a dos tipos de estufas: la Chuncana Andina que requiere 200 ladrillos comunes y 10 refractarios y mantiene el calor durante 12 horas. Tiene un tiraje seguro y consume la mitad de leña que una salamandra para generar el mismo calor. Otro diseño, la Estufa Isleña se hace con un tacho de 200 litros de aceite reciclado que se corta y en su interior, se arma una cámara de combustión con ladrillos y mortero de arcilla. Permite cocinar en su parte superior.
Unas seis mujeres construyeron una estufa isleña para una vivienda precaria del barrio El Vivero, al sur de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez